Isidre Esteve: "Mi sueño es hacer en coche lo mismo que hice en moto"

Isidre Esteve volvía al Dakar 8 años después de su última participación en la prueba y su primera con un coche adaptado a sus necesidades. El catalán llegaba a Paraguay con nuevas armas con las que afrontar el raid más duro del mundo. Un cojín inteligente, que su fundación llevaba años desarrollando para que el piloto -paralitico desde su accidente en 2007 en el Bajo Almanzora - terminase la prueba en perfectas condiciones. No como la última vez, que estuvo postrado en cama año y medio para recuperarse de las lesiones.

El 14 de enero Esteve llegaba a Buenos Aires y conseguía terminar su primer Dakar sobre cuatro ruedas. Hablamos con él para que nos contase cómo ha sido éste Dakar, cómo ha conseguido afrontar el día a día de la prueba y qué espera del futuro.

Motorpasión: ¿Cómo le explicarías a nuestros lectores quién es Isidre Esteve?

Isidre Esteve: Es un chico sencillo que tiene pasión por el mundo del motor y que ha crecido deportivamente junto a una moto. Tras unos fantásticos años sobre dos ruedas, desgraciadamente, sufrió un accidente que le produjo una lesión medular. A pesar de ello, nunca quiso desvincularse del mundo del motor y ahora compite en coches y es el hombre más feliz del mundo.

MP: Dicen que el Dakar de este año ha sido uno de los más duros hasta ahora. ¿Ha sido así?

IE: Bueno, cada año el Dakar es muy duro. Siempre que lo presentan dicen que ese va a ser el Dakar más duro de la historia, pero no es así. Ha habido Dakar muy duros en África, los sufrí en moto, lo fue en 2009 cuando corrí en Sudamérica con un coche ya adaptado y lo ha sido este año. Creo que el Dakar de cada año tiene sus particularidades y los seis días en Bolivia a más de 4.000 metros así como los cambios de temperatura, han sido todo un reto.

MP: ¿Qué es lo que se te ha hecho más duro?

IE: Lo más duro han sido los días en Bolivia con la lluvia y donde la altitud ha sido un problema, aunque quizá, menor de lo que pensábamos. Nos preparamos bien antes de ir y la verdad, es que solo sufrí un poco por las noches a la hora de descansar. No podía dormir bien porque me dolía la cabeza, eso diría que ha sido lo peor del Dakar 2017 deportivamente hablando. Hubo un momento, también, que fue especialmente doloroso. Hubo un alud en Salta, Argentina, donde perdieron la vida cuatro personas.

MP: ¿Cómo te preparaste para el Dakar?

IE: No es una preparación que se lleve a cabo de hoy para mañana. Yo continúo entrenando físicamente como cuando lo hacía en motos, por lo que ya hay un aprendizaje hecho en ese sentido. Trabajamos todo el año para estar lo mejor posible. Si es cierto que este año, hemos trabajado en el centro de alto rendimiento del Sant Cugat del Vallés, en Barcelona, con máscaras de hipoxia para tratar de sufrir lo menos posible con el mal de altura. De esta forma tratamos de que el cuerpo se adaptara lo antes posible a estas condiciones. Antes de llegar al Dakar disputamos, también, una carrera en Portugal, la Baja España Aragón y nos fuimos a Marruecos a entrenar en las dunas. De esta forma pudimos ver cómo se comportaba el coche a altas temperaturas.

MP: ¿Cómo es tu día a día en el Dakar?

IE: Planificamos muy bien cómo íbamos a hacer esto para recuperarme bien de especial a especial. Cuando llegaba al campamento estaba mi físioterapeuta Lidia, que también es mi pareja. Después, intentábamos recoger datos día a día de cómo estaba mi piel con el médico que lidera el proyecto del cojín inteligente. Sobre todo en Bolivia porque al haber menos oxígeno tardaba más en recuperarme. Algunos no conseguíamos descansar todo lo que queríamos, pero sí intentábamos recuperar el cuerpo lo mejor posible para la etapa siguiente.

MP: ¿El cojín inteligente ha cumplido las expectativas?

IE: Sí, rotundamente sí y con creces. Estamos muy contentos con el cojín. Lo habíamos probado en competición en España y en Marruecos pero no sabíamos cómo se comportaría quince días seguidos, usándolo entre doce y quince horas cada día al volante y sobre todo con los cambios de altitud. Pasamos de los 600 metros en Resistencia, Argentina, a los 4.800 metros que coronamos en Bolivia. Creo que fueron un reto para el cojín y la verdad es que ha funcionado muy bien. Los datos que hemos ido recogiendo cada día han sido buenísimos. A nivel de salud he terminado igual que como empecé.

MP: Además saldrá al mercado este año...

IE: Ese es el gran objetivo de la Fundación Isidre Esteve y de toda la gente que colabora en el proyecto. Que este cojín, no solo fuera para que pudiera volver a competir, sino que fuese una ayuda que pueda llegar a la sociedad para aportar calidad de vida a las personas que tiene problemas de movilidad o a personas sucesibles a tener una úlcera por presión. El cojín, si todo va bien, va a estar en mercado en el segundo semestre de este año 2017. Eso es lo que más nos enorgullece.

MP: ¿Cuáles son tus planes deportivos para este año?

IE: Planificar un proyecto que nos lleve al Dakar 2018 en mejores condiciones. No es que hayamos ido mal, pero queremos mejorar. Así que queremos ir al Dakar con una mejor estructura, con un coche mejor y habiendo podido disputar más carreras antes del Dakar. Y en ello estamos. Hablando con nuestros patrocinadores, buscaremos nuevos si es necesario... Ahora empieza una época de mucho trabajo de despachos y conversaciones que se tienen que tener.

MP: Has comentado en alguna ocasión que te gustaría tener un coche competitivo con el que luchar por una victoria en el Dakar...

IE: Es mi sueño. Mi sueño y mi propósito. A veces, soñar está bien pero hay que mirar lo que se puede hacer. Mi intención es hacer en coche lo mismo que hice en moto. Empezar desde abajo, como ya hice, como piloto privado en moto y llegar un día a una estructura con la que luchar para formar parte de esos pilotos que siempre tienen opciones de ganar especiales, carreras y por qué no, el Dakar.

MP: ¿Qué les dirías a las personas que te señalan como un referente a seguir?

IE: Primero, que no lo pretendo ser. Porque la vida es muy difícil, pasan muchas cosas y todo el mundo tiene problemas. Para cada uno, sus problemas son los más importantes. No es fácil dar ejemplo y más aún dar lecciones de cómo se deben afrontar las cosas o incluso la vida. Pero bueno, yo lucho cada día para disfrutar haciendo lo que más me gusta y esto debería hacerlo todo el mundo. Si desde mi experiencia y de mi forma de afrontar las cosas, sobre todo, sirve de motivación a alguien, es algo magnífico.

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