El invento alemán que quiere resolver el gran problema del coche eléctrico: cargar en la calle cuando no tienes garaje

Rheinmetall ha probado sus enchufes integrados en el bordillo: 2.800 cargas, 99 % de disponibilidad y una valoración sorprendentemente alta

Irene Mendoza

En 2022 ya hablamos de una idea que entonces sonaba casi futurista: un invento firmado por la alemana Rheinmetall que permitía recargar un coche eléctrico en la calle, enchufándolo directamente al bordillo de la acera. Entonces era casi un experimento social.  

Esto no sólo era práctico sobre el papel, sino que prometía eliminar barreras para aquellos usuarios que, a pesar de tener un eléctrico o querer uno, se echaban para atrás por no tener un garaje propio. Cuatro años y muchas pruebas después, el invento ya tiene resultados sobre la mesa.

Del experimento a los números: 2.800 cargas que ponen a prueba el enchufe en el bordillo

Tras los trámites necesarios, el programa piloto con estos enchufes arrancó en 2024 en barrios residenciales de Colonia y después se extendió a ciudades como Düsseldorf o Dortmund. En una de las pruebas, con cuatro puntos integrados en el bordillo, se registraron unas 2.800 recargas en un año, con una disponibilidad del 99 %. La media por sesión fue de 18 kWh, suficiente para superar los 100 km de autonomía en muchos eléctricos compactos.

El sistema funciona como cualquier punto de carga en corriente alterna, pero empotrado en la acera. El conductor aparca, abre la tapa empujando con el conector Tipo 2, se identifica con app o tarjeta y listo: ya puede cargar hasta 22 kW. Los enchufes están protegidos de las inclemencias del tiempo y de la suciedad y un mecanismo que corta automáticamente el suministro si detecta agua. Las inspecciones no detectaron problemas relevantes de vandalismo ni acumulación de suciedad, uno de los temores habituales al integrar la toma en el suelo.

Para valorar esta tecnología, los usuarios encuestados por los responsables del proyecto han valorado el sistema con una media de 4,38 sobre 5, destacando su sencillez y el ahorro de espacio en la acera. Tras el periodo de pruebas, los puntos han seguido operativos.

Alemania no es el único país que busca soluciones para quienes aparcan sus eléctricos en la calle. Por citar ejemplos, en Países Bajos o Reino Unido se han desarrollado proyectos que integran la recarga en farolas, aprovechando la infraestructura existente para evitar nuevos postes. Pero, ¿tendría sentido algo así en España?

Con más de 24 millones de turismos en circulación y un parque residencial donde muchas viviendas no disponen de plaza propia de garaje, la recarga vinculada al domicilio (o al puesto de trabajo) sigue siendo uno de los grandes retos de la electrificación, aunque cualquier despliegue exigiría inversión pública, planificación urbana y una red eléctrica preparada para asumir esa demanda.

El coste por unidad de estos enchufes empotrados ronda los 5.000 euros y la carga es en alterna, lo que implica varias horas conectado para una batería media, así que no es una solución milagro, pero los datos alemanes demuestran que integrar el enchufe en el bordillo puede funcionar en la práctica y abrir una opción más para que el coche eléctrico deje de depender exclusivamente del garaje privado.

Imágenes | Rheinmetall

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