Trump exige a Europa que compre más productos norteamericanos: si no, los coches europeos tendrán más aranceles

En julio de 2018 anunciamos 'pletóricos' que al fin la Unión Europea y Estados Unidos habían acordado un alto el fuego en su particular guerra comercial. Pero el triunfalismo del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, solo disfrazaba una frágil tregua que lucha contra el proteccionismo desmesurado de Donald Trump.

Ayer, el presidente estadounidense advirtió -una vez más- que si no llega a una acuerdo satisfactorio para reformar la relación comercial transatlántica, aplicaría aranceles de hasta el 25 % a los vehículos europeos por considerarlos una amenaza a su seguridad nacional.

Mientras duren las negociaciones, no habrá aranceles

"Estamos tratando de alcanzar un acuerdo. Es muy difícil llegar a un acuerdo con ellos, con la UE. Si no llegamos al acuerdo, haremos lo de los aranceles", dijo Trump a los periodistas en el Despacho Oval.

Lo que el presidente republicano busca es que Europa facilite el acceso de productos estadounidenses al mercado europeo, pero mientras duren las negociaciones los coches seguirán estando en el centro de la ecuación.

Sin embargo, los eurodiputados parecen mantenerse en sus trece y han abogado por suspenden las negociaciones si Estados Unidos propone más aranceles a los productos europeos.

De hecho, el bloque de los 28 está preparando aranceles de represalia por un total de 20.000 millones de euros a productos estadounidenses, en caso de que Trump cumpla con su amenaza de imponer esos gravámenes a los automóviles y componentes procedentes de la UE.

Tendremos que esperar hasta marzo, cuando el pleno del Parlamento comunitario emita su decisión al respecto.

En cuanto a la teoría de que los vehículos europeos constituyen una amenaza para la seguridad nacional estadounidense, líderes como la canciller Angela Merkel han declarado su oposición: muchos de los modelos europeos se fabrican en Estados Unidos. ¿Qué amenaza podrían suponer?

Hungría, Eslovaquia y Alemania serían los más afectados

De hacerse efectiva la guerra arancelaria, serían Alemania, Hungría y Eslovaquia (en estos dos últimos sus industrias automotrices están orientadas casi totalmente a la exportación) los países más perjudicados.

Tal y como apunta Autonews Europe, el Grupo Volkswagen fabrica el Touareg, los Audi Q8 y Q7 y el Porsche Cayenne para el mercado estadounidense en Bratislava, Eslovaquia.

Por su parte, Audi fabrica los modelos A3, TT coupé y Q3 en Hungría, al igual que Daimler, que fabrica en el país europeo los Mercedes-Benz Clase A y B y el CLA.

Y no solo los fabricantes europeos se verán afectados por la guerra arancelaria: FCA fabrica el Jeep Renegade, uno de sus modelos más vendidos en Estados Unidos, en Melfi, Italia.

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