Italia pierde otra inversión clave mientras Marruecos se consolida como nuevo bastión del grupo.
Kenitra duplicará su producción hasta 535.000 unidades y fabricará desde cuadriciclos hasta híbridos
Italia fue la cuna de marcas tan legendarias como Fiat, Lancia, Alfa Romeo y Maserati. Hoy, esas mismas marcas miran de lejos cómo Stellantis redobla su apuesta por Marruecos, donde ha anunciado una inversión de 1.200 millones de euros para convertir su planta de Kenitra en uno de los grandes polos industriales del grupo.
La ampliación permitirá duplicar su capacidad hasta 535.000 vehículos al año y fabricar desde cuadriciclos eléctricos como el Fiat Topolino hasta motores híbridos. Y mientras en Marruecos celebran la creación de 3.000 empleos, en Italia crece la frustración.
Tras la salida de Carlos Tavares y la llegada de Antonio Filosa como CEO, muchos esperaban un giro en la estrategia del grupo hacia su herencia italiana. Pero este nuevo movimiento parece confirmar lo contrario: Stellantis apunta al sur del Mediterráneo de cara al futuro, y en su país de origen lo ven como una bofetada.
Marruecos, nueva joya de la corona de Stellantis
La fábrica de Kenitra, inaugurada en 2019, se ha convertido en uno de los centros más dinámicos de Stellantis. Tras producir 200.000 unidades en 2020, ahora se prepara para alcanzar las 535.000en los próximos meses y superar el millón para 2030. La nueva inversión busca afianzar la planta como un núcleo de la electrificación del grupo.
Allí se fabrican actualmente el Citroën Ami, el Opel Rocks-e y el Fiat Topolino, y próximamente se ensamblarán motores híbridos (hasta 350.000 al año), vehículos eléctricos de tres ruedas como el nuevo Fiat Professional TRIS e incluso estaciones de carga (204.000 unidades previstas), según Reuters.
Además del ahorro en costes laborales, Marruecos ofrece ventajas logísticas: el puerto de Tánger-Med, situado a apenas 14 km de Europa, convierte al país en una plataforma perfecta para abastecer al continente sin aranceles adicionales, gracias a sus acuerdos con la Unión Europea.
Por si fuera poco, China también está invirtiendo con fuerza en su cadena de baterías en la región. Marruecos, en definitiva, se ha convertido en el nuevo epicentro del coche barato, eléctrico y rentable para Europa.
Mientras tanto, en Italia... indignación, reproches y promesas por cumplir
Aunque los roces ya venían de lejos, la reacción en Italia no se ha hecho esperar. Desde el viceprimer ministro Matteo Salvini hasta representantes sindicales como Samuele Lodi (Fiom) o líderes políticos como Carlo Calenda y Carlo Cardone, todos han coincidido en una palabra: “burla”.
Como recogen varios medios italianos, el propio Cardone ha pedido al presidente de Stellantis, John Elkann, que cumpla el “plan italiano” anunciado, mientras que desde Panorama califican la inversión en Marruecos de “absurda” y “previsible”. Los datos avalan el enfado: 2024 pasó a la historia como el punto más bajo de producción de coches italianos de marcas pertenecientes a Stellantis en las últimas siete décadas.
Y aunque hay algunos planes en marcha, como el nuevo Fiat 500 híbrido en Mirafiori o el futuro Lancia Gamma en Melfi, los volúmenes previstos no alcanzan ni de lejos los que Stellantis proyecta para Marruecos, Polonia, Serbia o España, donde ya se fabrican modelos como el Fiat Grande Panda, el 600 o el Alfa Romeo Junior.
Del caso del Topolino a la desconfianza total: síntomas de una fractura
Uno de los episodios más simbólicos del conflicto entre Stellantis e Italia fue el del Fiat Topolino: su diseño llevaba una bandera italiana pese a fabricarse en Marruecos, lo que impidió su homologación en Italia debido a la normativa de “made in”. Un gesto que, más allá de lo legal, muchos interpretaron como una provocación.
Desde entonces, el discurso ha ido endureciéndose. Italia, que en su día rescató y apoyó a Fiat con ayudas públicas, ahora ve cómo sus marcas nacionales compiten por atraer coches baratos y con futuro… y pierden. Incluso el popular Fiat Panda ha sido asignado a la planta serbia de Kragujevac, sobre la plataforma Smart Car que también se usará en Marruecos a partir de 2026.
El próximo 29 de julio, el nuevo CEO Antonio Filosa (italiano y en el cargo desde principios de año) presentará los resultados semestrales del grupo ante los analistas. Todos los ojos estarán puestos en él. Porque aunque la cotización bursátil aguanta (subida del 2,1 % tras el anuncio), la política industrial de Stellantis está generando más ruido que nunca en Italia.
Y el ruido, a veces, hace más daño que los números. Hasta entonces la pregunta ya no es si Stellantis se aleja de Italia, sino cuán lejos está dispuesto a llegar. Porque Marruecos no es el problema: es el síntoma de una estrategia global que prioriza la eficiencia, y va dejando atrás los sentimientos.
Encuentra tu coche eléctrico ideal
Si te has planteado comprar un coche eléctrico, esto te va a interesar. Hemos creado el Recomendador personalizado de coches eléctricos en el que además de ver los modelos que se adaptan a tus necesidades también tendrás respuestas a las dudas que más te pueden preocupar como el precio, la autonomía o los puntos de carga cercanos.
Imágenes | Stellantis
Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com
VER 5 Comentarios