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Reino Unido y Canadá iban a tener los aviones con la tecnología más letal de la Guerra Fría. Se quedaron obsoletos en el minuto uno de vuelo

Cazas Cancelados

El TSR-2 y el CF-105 Arrow son dos de los aviones más idealizados de la historia. Ninguno llegó a tener luz verde para fabricarse en serie

Álvaro Ruiz

En plena Guerra Fría, Reino Unido y Canadá estuvieron a punto de tener dos de los aviones caza más avanzados del mundo, o eso prometían porque nunca pudieron demostrar nada.

Los dos aviones fueron cancelados y esas decisiones provocaron una gran polémica en ambos países. La controversia llega hasta nuestros días.

Nacieron en el momento equivocado... y en los sitios equivocados

Podríamos decir que las tensiones a nivel geopolítico son más fuertes que nunca, pero lo cierto es que no. Aunque la situación actual es muy compleja, hay momentos de la historia reciente que han sido todavía más difíciles, como la época de la Guerra Fría.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo se dividió en dos bloques: el occidental y capitalista, liderado por Estados Unidos, y el oriental y comunista, liderado por la Unión Soviética. Durante casi 50 años, estos dos bloques estuvieron enfrentados y ambos temieron un ataque nuclear por parte del otro bloque, de manera se prepararon para ese hipotético conflicto nuclear.

Gracias a ello, nacieron algunos de los vehículos militares más impresionantes de la historia y los aviones tuvieron un papel especial porque eran clave, tanto para lanzar un posible ataque militar, como para defenderse.

Pero también hubo mucha campaña de “marketing y publicidad”. La propaganda fue muy intensa en ambos bloques con el objetivo de transmitir tranquilidad a la población y, sobre todo, de dejar claro que tenían superioridad frente al enemigo. El problema es que esa propaganda distorsionó mucho la realidad, incluso despistó a los expertos, como sucedió con los aviones TSR-2 británico y CF-105 Arrow canadiense, los interceptores más mitificados y llorados de la Guerra Fría.

Ambas aeronaves se desarrollaron en el contexto de la carrera militar de la Guerra Fría por tener vehículos más capaces que el otro bloque. El TSR-2 fue un proyecto de British Aircraft Corporation (BAC) para que Reino Unido tuviera uno de los bombarderos tácticos y uno de los aviones de reconocimiento más avanzados del planeta a mediados de los años 60.

Lo cierto es que, a nivel técnico y, sobre el papel, prometía mucho: lanzamiento de armamento nuclear a cualquier hora del día y con cualquier clima, reconocimiento fotográfico a media cota y a baja cota, capacidad de bombardeo a ciegas y, por supuesto, lanzamiento de armamento convencional y de misiles.

Pero el TSR-2 fue cancelado en abril de 1965, por decisión del nuevo gobierno laborista británico de Harold Wilson y bajo la excusa del aumento de los costes de desarrollo. A nivel social, esta cancelación se vio como un golpe mortal a la industria aeronáutica de Reino Unido y, desde ese momento, el TSR-2 se idealizó, injustamente.

Probablemente el TSR-2 no habría dominado el mundo, como prometía el proyecto, porque estaba desfasado antes de nacer. Casi todo el aparato utilizaba tecnología puramente analógica, justo cuando estaba teniendo lugar la revolución electrónica de los microchips y de los computadores digitales, por lo que, si hubiera entrado en servicio, se habría quedado completamente desfasado desde ese momento. No estaba a la altura de su época.

En paralelo, sucedió algo parecido con el CF-105 Arrow de Avro en Canadá. Se diseñó a finales de los años 50 bajo la promesa de ser el interceptor supersónico de primera línea más brillante del mundo y se dijo que sería capaz de frenar un hipotético intento de apocalipsis de misiles soviéticos.

Pero una cosa es la teoría y otra, conseguir que sea posible. En este caso, se supone que el avión no era financieramente sostenible, además, era demasiado grande y pesado; también provocó un intenso debate político en Canadá, como ocurrió con el TSR-2 en Reino Unido, pero, finalmente, el 20 de febrero de 1959 fue cancelado, aunque en este caso se construyeron cinco unidades, además da una sexta al 93%. Su cancelación provocó la desaparición de Avro Canadá y las unidades fabricadas se destruyeron.

Décadas después, no son pocos los analistas militares que siguen lamentando la cancelación de estos dos aviones y que continúan idealizándolos, a pesar de que nunca pudieron llegar a demostrar nada, ni para bien, ni para mal.

Imágenes | Wikipedia

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