Noruega está construyendo el túnel submarino más largo y profundo del mundo: permitirá reducir un viaje en coche de 11 horas a sólo 35 minutos

El túnel Rogfast no es solo una obra de ingeniería sin precedentes, es la respuesta de Noruega a una geografía que nunca le ha puesto las cosas fáciles

Daniel Murias

Una rotonda a 260 metros de profundidad en un tramo de 27 kilómetros bajo el mar y cerca de 2.000 millones de euros de inversión. El túnel Rogfast no es solo una obra de ingeniería sin precedentes: es la respuesta definitiva de Noruega a una geografía que nunca le ha puesto las cosas fáciles.

Noruega lleva décadas domesticando sus fiordos a base de túneles. Pero lo que está construyendo ahora mismo bajo el Mar del Norte juega en una categoría completamente diferente. El Rogfast, cuyas obras ya están en marcha, está llamado a convertirse en 2033 en el túnel de carretera submarino más largo y profundo del planeta.

Excavar casi 400 metros bajo el mar para resolver un problema de movilidad

La autopista E-39 conecta Trondheim con Kristiansand a lo largo de la costa occidental. En la práctica, completar ese trayecto implica hoy hasta siete travesías en ferry, esperas, dependencia del clima y un tiempo total que supera las 21 horas. El Rogfast forma parte de un plan de modernización de la E-39 con una inversión total de 40.000 millones de euros. Solo este tramo permitirá recortar más de 11 horas de viaje, reduciendo a unos 35 minutos trayectos que hoy se cuentan en horas. 

Para bajar a 35 minutos un trayecto de 11 horas, es preciso excavar bajo el lecho marino, a 390 metros bajo el nivel del mar. A casi 400 metros de profundidad, la presión del agua ronda los 39 bares, el equivalente a 39 kilogramos sobre cada centímetro cuadrado de la estructura. 

Las filtraciones de agua salada ya han aparecido antes de alcanzar los 300 metros, lo que obliga a perfeccionar constantemente los sistemas de sellado de la roca. La obra avanza simultáneamente desde el norte y desde el sur, con un margen de error en el encuentro de apenas cinco centímetros, controlado mediante escáneres láser que generan un modelo digital del túnel en tiempo real.

El elemento más llamativo del Rogfast es su doble rotonda a 260 metros de profundidad, desde la que partirá un ramal hacia Kvitsøy, el municipio más pequeño de Noruega, actualmente solo accesible en barco. Es una solución que une tres puntos con una sola infraestructura. No será la primera rotonda submarina del mundo (ese mérito lo tienen las Islas Feroe), pero sí la más profunda jamás construida.

El túnel contará con dos tubos independientes, cuatro carriles, ventilación longitudinal, refugios de emergencia cada 250 metros y sensores de calidad del aire conectados a un centro de control en tiempo real. La factura asciende a unos 2.000 millones de euros, financiados en un 40% por el Estado y el resto se recuperará mediante peajes de aproximadamente 35 euros por trayecto.

Más allá del transporte, la eliminación de los ferrys reducirá emisiones de CO₂ y mejorará la conectividad de regiones prácticamente aisladas en invierno. Cuando abra en 2033, el Rogfast superará al actual récord mundial en longitud, el túnel de Lærdal, también noruego. En el mapa de los grandes túneles submarinos del planeta, será el más profundo para tráfico rodado de todos ellos.

Imágenes | Norwegian Public Roads Administration

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