Los transportistas valencianos han avisado de que podrán repercutir el aumento de precio a sus clientes por superar el 5%
El combustible tiene un peso superior al 30% en los gastos de operación del transporte de mercancías y viajeros
No hay ni un titular, ni un boletín de radio, ni una pieza de los informativos que nos anime a pensar que la guerra entre EEUU, Israel e Irán esté cerca de terminar. De momento Irán asegura que ha atacado un petrolero en EEUU en el Golfo Pérsico, Israel ha bombardeado Beirut y Teherán y EEUU está amenazando a todo el que no le deje usar sus bases militares, como es el caso de España.
Las muertes aún no se pueden cuantificar, mientras que los mercados se sacuden en un constante vaivén. El precio del gas sigue subiendo y el de los combustibles se está disparando: el diésel ya cuesta más que la gasolina de media. Los transportistas ya están pidiendo un colchón que amortigüe el golpe.
No se trata de un problema de desabastecimiento, sino de inestabilidad
A pesar de que el precio a futuros del barril de Brent está aumentando a un ritmo moderado -ha superado los 80 dólares pero está lejos aún de alcanzar los 100 que se pronostican- como bien sabemos las subidas en el crudo se trasladan rápidamente al surtidor. Esto ocurre porque las compañías hacen previsiones y ajustan los precios antes de que se consuma la materia prima.
En estos momentos el gasóleo A (1,58 euros) cuesta de media más que la gasolina sin plomo 95 (1,57 euros). Al ritmo que están subiendo los carburantes no sería de extrañar que esta semana Santa volvamos a repostar a 2 euros el litro. Y es que una desestabilización en el mercado del petróleo y el gas afecta absolutamente a todo: luz, calefacción, transporte de alimentos, billetes de avión, alimentos y cualquier cosa que se fabrique con petróleo.
En este escenario los transportistas valencianos han avisado de que podrán repercutir el aumento de precio a sus clientes por superar el 5%, mientras que las asociaciones de transportistas CETM y Astic reclaman al Gobierno la preparación de un paquete de ayudas similar al que se puso en marcha en 2022.
Fue el famoso descuento de 20 céntimos por litro que trajo también prácticas abusivas por parte de grandes petroleras como Repsol, Cepsa o BP. Según datos de El País, el combustible tiene un peso superior al 30% en los gastos de operación del transporte de mercancías y viajeros, y solo un camión puede necesitar 4.000 litros de combustible al mes.
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