
Las enormes formaciones de barcos chinos que aparecieron en diciembre siguen inquietando a Japón
Entre diciembre de 2025 y febrero de este año, imágenes captadas por satélite y datos de navegación dejaron una escena inédita en el mar de China Oriental: hasta 2.000 barcos pesqueros chinos alineados durante horas cerca de la frontera marítima entre Japón y China. Las formaciones eran tan grandes y compactas que algunos cargueros tuvieron que hacer maniobras arriesgadas para esquivarlas o atravesarlas.
Y no viene de ahora: según datos de Reuters, sus patrullas estuvieron activas allí 357 días durante 2025. Desde entonces China no ha rebajado la presión marítima en la zona. De hecho, la guardia costera china mantiene una presencia prácticamente constante alrededor de las islas Senkaku, administradas por Japón pero reclamadas por Pekín como Diaoyu.
Un “muro” flotante que parece más un ensayo estratégico que pesca
El análisis de Nikkei Asia apunta a que aquellas concentraciones detectadas entre finales de diciembre y enero no se parecían en nada a una actividad pesquera normal. El primer gran reporte, registrado el 25 de diciembre, mostró una formación de barcos en forma de “L” invertida que abarcaba unos 470 km de norte a sur y 230 de este a oeste. Para entender la magnitud, basta recordar que en 2016 las concentraciones chinas cerca de las islas Senkaku movilizaron entre 200 y 300 barcos, y ya eran muchos.
Los datos del sistema de identificación marítima AIS y las imágenes tomadas desde el espacio confirmaron entonces que las embarcaciones permanecieron más de 24 horas prácticamente inmóviles pese al mal tiempo, unas condiciones que obligaron a otras flotas, como la surcoreana, a regresar a puerto. En algunos puntos, los barcos estaban separados por menos de 500 metros. “Teniendo en cuenta el riesgo de que las corrientes los desplacen, esa no es una distancia segura”, advirtió entonces Takafumi Sasaki, experto en política pesquera de la Universidad de Hokkaido.
Para varios analistas japoneses, estos movimientos encajan con la llamada milicia marítima china (CMM), una red de embarcaciones civiles que Pekín utiliza para ejercer presión estratégica sin desplegar formalmente a su Armada. La táctica permite saturar espacios marítimos, generar “ruido táctico” en radares y sistemas de vigilancia y complicar movimientos comerciales o militares sin cruzar oficialmente el umbral de un conflicto abierto.
Japón teme que esto ya forme parte de la nueva normalidad en Asia
Lo preocupante para Japón es que todo apunta a que ninguno de estos episodios parece puntual, sino parte de una estrategia más amplia para controlar el entorno marítimo del Indo-Pacífico. Jason Wang, director de operaciones de la firma geoespacial ingeniSPACE, resumió el problema en Nikkei Asia así: “Esto afecta al transporte marítimo mundial, no al ámbito militar”.
Mientras tanto, Pekín sigue aumentando su presencia en el mar de China Oriental. El portaaviones Liaoning ha ampliado operaciones cerca de Okinawa, China ya ha levantado una vigésimo segunda infraestructura en su lado de las aguas disputadas y Japón incluso ha pedido discretamente a algunos pescadores que eviten acercarse a las Senkaku para minimizar el riesgo de incidentes diplomáticos. Más que los barcos, la preocupación de Japón es la sensación de que China está normalizando una nueva forma de presión marítima en pleno Indo-Pacífico. Y sin hacer un solo disparo.
Imágenes | Planet Labs, Marine Traffic, Nikkei Asia
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