La liberación de barriles acordada por la AIE está muy lejos de cubrir los 20 millones que pasan cada día por Ormuz
No tardaremos en repostar a 2 euros el litro si continúa el conflicto. Y estaremos meses con los combustibles por las nubes
El bloqueo en el estrecho de Ormuz por la guerra en Irán ha desatado una crisis del petróleo sin precedentes que hemos notado rápidamente en los surtidores: cada día se pierde una quinta parte del crudo que consume el mundo. Ante la extrema situación, los países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han acordado liberar 400 millones de barriles para que esta crisis energética no se traslade a la economía global.
Pero la medida no solucionará el problema: será insuficiente mientras las exportaciones de Oriente Medio sigan bloqueadas y se mantenga el conflicto en Irán. De momento el precio del Barril de Brent continúa al alza. Y aunque empezase a bajar, tardaríamos semanas en notarlo en el precio de la gasolina y diésel.
Una liberación de crudo masiva que no servirá de mucho si Ormuz sigue bloqueado
La AIE, que coordina las reservas estratégicas de 32 países industrializados, acaba de pactar unánimemente la liberación coordinada de reservas de petróleo: estimada en 400 barriles, es la mayor de la historia hasta la fecha. Supone más del doble que la acordada en marzo de 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania.
El mayor montante lo firmará EEUU, que ha anunciado la liberación de 172 millones barriles desde la semana que viene. Alemania declara tener listos casi 20 millones de barriles y el Reino Unido más de 13 millones. España se suma con una parte de sus reservas estratégicas, que desde el Gobierno afirman aportará el equivalente a 12 días. La parte aportada por Japón hará lo propio para cubrir 15 días.
3,3 millones de barriles diarios que son insuficientes. Esta medida es un mero alivio provisional y de impacto limitado en esta crisis del crudo. Tras 11 días desde que comenzara el conflicto, tras el ataque coordinado de EEUU e Israel contra Irán, el déficit actual del mercado ya se fija en unos 220 barriles. Según estimaciones de Reuters, el plan de la AIE podría liberar unos 100 barriles es un mes, lo que significa unos 3,3 millones de barriles diarios: a años luz de los 20 millones que han dejado de transitar por el cierre del estrecho de Ormuz.
Si bien Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos están poniendo su granito de arena para desviar algunas exportaciones fuera del Golfo, los flujos siguen siendo limitados y vulnerables. El gigante financiero JPMorgan estima que esta liberación coordinada podría llegar a 1,2 millones de barriles por día. A dicho ritmo, señalan, solo se compensará una pequeña parte de la actual interrupción de suministro y dejaría al mercado en grave situación de desabastecimiento.
Un mero parche si continúa la guerra de Irán. Mientras, continúa la guerra de Irán y no se ve el fin en el horizonte. Y su duración será clave para que esta medida tuviera algún efecto y lograra estabilizar el mercado. De momento el anuncio no ha calmado las aguas: el precio del barril de Brent sigue imparable hacia los 100 dólares, situándose en 98 dólares en el momento en el que se escribe este artículo. Goldman Sachs advierte que los precios del crudo podrían superar los pico de 2008 y 2022 si Ormuz se mantiene bloqueado.
Por otro lado, según región, el impacto no será útil. Un ejemplo es Asia, que depende del Golfo para cerca de un 60% de sus importaciones. Así, si asumen el desabastecimiento con los barriles liberados por EEUU, supondrá un largo trayecto de los petroleros desde la costa este norteamericana hasta la asiática: entre 40 y 60 días, doblando lo que tardan los envíos desde Oriente Medio. Lo que se traducirá en aumento de costes.
Además, llegar a esos 400 barriles anunciados supondría que se agote una gran parte de las reservas de emergencias mundiales, lo que en un conflicto de larga duración podría ser fatal.
Repostaremos por encima de los 2 euros el litro semanas y semanas
En los primeros meses de la guerra entre Rusia y Ucrania, el precio de los combustibles se disparó por encima de los 2 euros en España. Esta nueva crisis del crudo supera en previsiones a esta anterior en suelo europeo, pintando aún más en bastos. El precio de la gasolina y el diésel en las gasolineras se mantiene disparado: en semana y media el gasóleo ya se ha encarecido más de 24 céntimos.
Y aunque la guerra en Irán tenga punto y final, tardará mucho en notarse en el surtidor como ya ocurrió en 2022. A diferencia de cuando el precio del crudo empieza a subir, que se repercute rápidamente en los precios del combustible, no ocurre así cuando baja, tardando largas semanas. Es el llamado efecto pluma.
Esta asimetría es fruto de varios factores del mercado, que trabaja en previsiones a largo plazo. Se suma la escasa competencia de las estaciones de servicio, la demanda apenas sensible al precio (no dejamos de repostar aunque esté el carburante por las nubes), o las elevadas barreras a la entrada de nuevos operadores por motivos legales. Este coctel provoca que la bajada en el precio del crudo se refleje mucho más despacio en el precio que pagan los conductores por llenar el tanque en las gasolineras.
Imágenes | Pexels, Motorpasión, Unsplash
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