Han encontrado frente a Croacia una carretera sumergida con 7.000 años de antigüedad: no se había visto algo así en Europa hasta ahora

  • Una vía de piedra descubierta junto a la isla de Korčula revela cómo vivían y se organizaban comunidades neolíticas mucho antes de Roma

  • Hoy permanece a cinco metros bajo el mar Adriático

Irene Mendoza

Hace miles de años, donde hoy brillan las inmensas aguas azules del Adriático frente a la costa de Croacia y navegan barcos turísticos, hubo personas paseando por un camino de piedra clave para su vida cotidiana. Se trata de una especie de carretera prehistórica que quedó sumergida hace unos 7.000 años cerca de Korčula, una de las islas más conocidas del país.

El hallazgo de los arqueólogos de la Universidad de Zadar pareció en un primer momento una simple anomalía en imágenes aéreas y satelitales. Pero acabó revelando una sofisticada infraestructura para su época, formada por losas de piedra colocadas meticulosamente, creando una vía de unos cuatro metros de ancho que conectaba un asentamiento humano con la antigua línea de costa.

Una carretera neolítica que sigue contando cómo vivían sus constructores

Según explicó el arqueólogo Mate Parica al presentar el hallazgo, la vía unía un poblado perteneciente a la llamada cultura de Hvar, una sociedad neolítica asentada en la costa oriental del Adriático entre el V y IV milenio a. C. Eran comunidades agrícolas y marineras que ya trabajaban piedra, madera y cerámica, y que sabían organizar espacios estables para vivir y comerciar.

La datación por radiocarbono realizada sobre restos de madera recuperados en la zona (una técnica científica que permite calcular la antigüedad de materiales orgánicos), sitúa el conjunto hacia el 4.900 a. C. Eso significa que esta carretera ya existía siglos antes de Stonehenge y miles de años antes de las grandes calzadas de Imperio romano. Su construcción no pudo ser improvisada: exigió planificación, trabajo colectivo y un buen conocimiento del terreno.

Pero, ¿por qué hoy está bajo el agua? La respuesta hay que buscarla en el final de la última glaciación. Con el paso del tiempo, enormes masas de hielo se fueron derritiendo y el nivel del mar empezó a ganar terreno poco a poco. Muchas zonas costeras acabaron inundadas y antiguos poblados quedaron sepultados bajo el agua, como en este caso. Así, la carretera de Korčula quedó petrificada en el tiempo como prueba de aquel gran cambio geográfico.

Otros factores ayudaron a su buena conservación, como la proximidad de otras islas, que amortiguaron el oleaje y protegieron la estructura de la erosión más agresiva. Los arqueólogos submarinos trabajan allí con inmersiones, fotogrametría 3D, cartografía digital y excavaciones muy lentas para no alterar sedimentos que llevan miles de años intactos.

Mucha vida por descubrir bajo el mar

Aunque el Mediterráneo nos ha regalado otros yacimientos sumergidos de enorme valor, encontrar una carretera de piedra tan antigua y bien conservada como esta sigue siendo algo muy poco habitual en Europa.

Por ejemplo, en la bahía de Gradina (al otro lado de la isla), apareció un asentamiento sumergido con herramientas de piedra, hachas y objetos cotidianos. También destacan enclaves como la antigua Pavlopetri, frente a Grecia, o restos portuarios localizados en Alejandría e Italia… o ciudades hundidas como Baiae, en Italia.

Hoy Korčula vive del turismo, sus playas y su casco histórico medieval. Pero bajo sus aguas descansa otra atracción mucho más antigua: una carretera construida cuando Europa apenas empezaba a levantar asentamientos estables y conectar comunidades. Algunas de las primeras grandes obras humanas siguen ahí abajo, ocultas bajo el mar.

Imágenes | Sveučilište u Zadru Official

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