No, no todo tiempo pasado fue mejor. Ni en seguridad, ni en esfuerzo económico
Los coches nuevos son cada vez más caros. En todo caso esa es la percepción que tenemos todos. La sensación de que por el precio de un utilitario básico y anémico de hoy se obtenía, no hace tantos años, un compacto bien equipado y relativamente potente es muy real.
Al menos, eso es lo que piensan cada vez más ciudadanos, que recurren a los coches de segunda mano cuando antes renovaban su vehículo en un concesionario. Para colmo, el precio de los coches eléctricos no ayuda. ¿Son realmente más caros los coches?
De tres años de sueldo a sólo un año (o dos años si es eléctrico)
Para muchos, los coches de nuestros padres y abuelos eran mejores. Eran más fiables, duraban más y sobre todo eran mucho más baratos que los actuales. Aunque la primera afirmación es muy, pero que muy discutible (el juego de válvulas que se descuadra, juntas de culata que se rompen, ajustar el carburador cada dos por tres, carrocería que se oxida, faros que apenas alumbran, etc.), la segunda parece más fácil de comprobar.
Los coches actuales, con sus diversos grados de electrificación, su tecnología omnipresente, con todo un arsenal de ayudas a la conducción (los ADAS) y su tamaño cada vez mayor, son inevitablemente más caros que los coches de hace 50 años, bastante más espartanos y que se producían con casi la misma facilidad que se hacen latas de refrescos.
Sí, son más caros que hace 60 o 40 años, pero qué significa concretamente que sean más caros. Todo es función del salario o de lo que gane la persona que se va a comprar el coche. Comparar los precios de antaño con los actuales no tiene mucho sentido, incluso ajustándolos al IPC. Algo más concreto es saber cuánto había que trabajar para permitirse un coche. Para ello hemos comparado los precios de los coches que han motorizado España con los salarios mínimos de la época.
El coche que puso España sobre ruedas fue el SEAT 600. En 1963, el sueldo mínimo se estableció en 1.800 pesetas al mes, unos 10,82 euros, equivalentes a unos 468 euros de 2026. Ese año se presentó el SEAT 600 D, un coche que costaba nuevo 63.500 pesetas. El SEAT 600 D costaba entonces el equivalente a algo más de 35 meses de salario. Casi tres años de sueldo mínimo íntegro para poder comprar un 600.
A principios de este siglo, la cosa había mejorado. El SEAT Ibiza de acceso en 2002, un tres puertas con motor gasolina 1.2 de 64 CV, costaba entonces 11.225 euros. Ese año, el salario mínimo era de 442,30 euros al mes. Es decir, se necesitaban poco más de dos años de SMI para poder comprar un Ibiza nuevo.
En 2025, el SEAT Ibiza más barato, el Ibiza 1.0 MPI 80 CV Reference Salta parte de los 15.220 euros, mientras que el neto del SMI para un soltero y prorrateando las 14 a pagas a 12, sale a de 1.332 euros mensuales. Son necesarios 11,43 meses para comprar ese modelo, es decir, el SEAT Ibiza actual cuesta el equivalente a menos de un año de SMI.
¿Y qué pasa con el coche eléctrico? Si nos quedamos en el seno de SEAT S.A., el eléctrico más barato del fabricante español ahora mismo es el CUPRA Raval (116 CV y batería de 37 kWh), anunciado con un precio de partida de 26.000 euros. Con un SMI neto mensual estimado de 1.332 euros, harían falta 19,5 meses de salario para comprarlo: algo más de año y medio de sueldo íntegro.
Por supuesto, el CUPRA Raval no es exactamente el equivalente a un 600 o un Ibiza, pues la marca CUPRA es considerada premium. Pero si miramos cómo ha evolucionado otro modelo popular, como el Renault 5, ahora que se ha convertido al eléctrico, nos podemos hacer una idea más real.
El R5 de base costaba en 1975 en España 170.269 pesetas, cuando el salario mínimo era de 8.400 pesetas al mes. Se necesitaban entonces 20 meses de SMI para comprarse un R5 “pelado”. El Renault 5 eléctrico actual, cuesta desde 23.021 euros, con motor de 95 CV y batería de 40 kWh con la que será imposible irse de vacaciones sin parar cada 150 km a recargar. En ese caso, son necesarios 17,3 meses de sueldo íntegro. Entre año y medio y casi dos años de trabajo dedicados por completo al coche.
Este pequeño experimento tiene sus limitaciones, por supuesto. No hemos tenido en cuenta la financiación, por ejemplo. Los tipos de crédito de entonces no eran los mismos que los de ahora, y el leasing y renting ni siquiera existían. Además, la tecnología ha dado pasos de gigantes para mejorar: los coches son más seguros, más cómodos, más eficientes y más fiables.
El sesgo de retrospección, el que nos hace creer que casi todo tiempo pasado fue mejor, nos hace mirar la situación de forma quizá errónea. Por ejemplo, es verdad que en los 20 primeros años de este siglo nos hemos olvidado de lo que era realmente la inflación y comparamos los precios en euros de hoy con los de hace 20 años. Hasta que llegó la pandemia de Covid-19 y la guerra en Ucrania.
Sólo entre marzo de 2020 y marzo de 2026 hemos sufrido una inflación acumulada de alrededor del 25,4%, según datos del INE. Y frente a 2002, año de instauración del euro como moneda, la inflación acumulada se sitúa ya en torno al 72,8%. Así, los 11.225 euros de 2002 que costaba aquel SEAT Ibiza 1.2 de nuestro ejemplo equivalen hoy a unos 19.400 euros. Personalmente, sigo prefiriendo un Ibiza 1.0 MPI de 80 CV actual, con todas sus ayudas ADAS obligatorias, antes que aquel Ibiza 1.2 de hace más de 20 años que, actualizado por inflación, se acercaría ya a los 19.500 euros.
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Imágenes | SEAT, CUPRA, Renault
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