“Si la guerra se alarga seis semanas más, el problema será grave”. Los expertos señalan las tres únicas cosas que podrían hacer que el petróleo deje de encarecerse

  • Se han liberado 400 millones de barriles, pero el mercado pierde hasta 20 millones diarios

  • El 20 % del petróleo mundial sigue atrapado en el estrecho de Ormuz

Irene Mendoza

El petróleo lleva días superando los 100 dólares por barril en un momento en el que el sistema energético global está funcionando con menos margen que nunca. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el mundo produce alrededor de 103 millones de barriles diarios, pero una parte clave de ese suministro está ahora mismo bloqueada o fuera del mercado.

Desde que estalló el conflicto en Oriente Medio, petroleros atrapados, infraestructuras dañadas y rutas interrumpidas han retirado millones de barriles diarios de la circulación alterándolo todo. Gobiernos y organismos internacionales han reaccionado liberando reservas y buscando soluciones rápidas, pero el desequilibrio sigue ahí y el precio lo refleja casi en tiempo real.

El gran problema está en el estrecho de Ormuz y en el petróleo que no puede salir

Para que el precio del petróleo caiga de precio de verdad, el mercado necesita algo muy concreto: más barriles disponibles de forma inmediata y sostenida. Eso pasa por recuperar el flujo desde Oriente Medio, aumentar la oferta real y reducir la tensión geopolítica que está disparando los precios. El problema es que ahora mismo ocurre justo lo contrario y la incertidumbre empuja los precios al alza.

Antes de la crisis, por el estrecho de Ormuz circulaban unos 15 millones de barriles diarios de crudo y otros 5 millones de productos refinados. Es cerca del 20 % del consumo mundial, según la AIE. Pero el impacto no se limita al transporte: países clave como Arabia Saudí, Irán, Irak, Kuwait o Emiratos Árabes Unidos han visto limitada su capacidad para exportar.

En algunos casos, la producción se ha reducido porque los tanques están llenos y no hay salida para ese petróleo. La propia AIE estima que esta situación ha retirado del mercado hasta 10 millones de barriles diarios adicionales. En ese contexto, restablecer el tránsito por Ormuz es la acción más importante para aliviar la presión sobre los precios, como recalca el organismo internacional.

Las medidas de emergencia suman, pero no cubren el agujero

La respuesta global ha sido inmediata. Los países miembros de la AIE han liberado unos 400 millones de barriles de reservas estratégicas, el mayor volumen de la historia. EEUU también ha recurrido a su reserva estratégica y ha flexibilizado sanciones para facilitar la entrada de más crudo al mercado.

El problema es la escala. Mark Barteau, profesor de ingeniería química en Texas A&M, explicaba en LA Times que estas medidas añaden entre uno y dos millones de barriles diarios cada una, y esa cifra queda muy lejos del déficit actual. En ese sentido, Daniel Sternoff, del Columbia Center on Global Energy Policy, apuntaba además que levantar sanciones a petróleo ya en tránsito, como el iraní, no aumenta realmente la oferta. Simplemente amplía el número de compradores y puede acabar elevando su precio.

Ni producir más ni redirigir el suministro es suficiente a corto plazo

Arabia Saudí ha intentado sortear el bloqueo utilizando su oleoducto Este-Oeste hacia el mar Rojo, con capacidad para unos 5 millones de barriles diarios. Aun así, ese sistema ya estaba en uso y apenas deja margen adicional, advierte el investigador Michael Lynch: “Es útil, pero no cambia las reglas del juego”.

Según él, “si ponemos a funcionar todas las plataformas ahora mismo y dentro de una semana la guerra termina y el precio cae 20 dólares, nadie va a querer invertir en producción a largo plazo. Si esto se prolonga otras seis semanas, podríamos tener un problema bien grave”. En paralelo, EEUU tampoco puede compensar el déficit global.

Su producción ronda los 13,7 millones de barriles diarios, pero sus refinerías necesitan más de 16 millones y dependen de importaciones. Además, gran parte de sus instalaciones están adaptadas a crudo pesado, mientras que el país produce sobre todo crudo ligero.

Oferta, demanda y geopolítica: las tres claves que mueven el precio

El comportamiento del petróleo responde a varios factores que actúan al mismo tiempo. Por un lado está la oferta disponible: cuando aumenta la producción, los precios tienden a relajarse. También influye la demanda global. En fases de crecimiento económico, el consumo sube y el precio también.

En paralelo está la geopolítica, que introduce incertidumbre y provoca subidas rápidas cuando hay riesgos de interrupción del suministro. A todo esto se suman los mercados financieros, ya que el petróleo se negocia a futuro y los inversores anticipan escenarios, lo que puede acelerar tanto las subidas como las bajadas. Esta combinación es la que explica la volatilidad actual.

Imágenes | Unsplash, Wikipedia

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