Si el gasóleo siempre ha sido más barato que la gasolina, por qué ahora me sale mucho caro llenar mi coche diésel

Con impuestos más bajos, el precio del diésel siempre es menor que el de gasolina. Pero cuando algo tensiona el mercado, como la guerra de Irán, ocurre justo lo contrario 

Alejandra Otero

La guerra en Irán ha disparado el precio de los combustibles, pues tensiona el suministro del crudo: el bloqueo del estrecho de Ormuz supone que cada día se pierda una quinta parte del crudo que consume todo el planeta. Que la previsión de escasez, incluso cuando aún no se ha producido, se repercuta rápidamente en el precio final de los carburantes tiene su explicación.

Pero además, lo que estamos notando en los surtidores es que el diésel, siendo un combustible por tradición más barato en España, se ha encarecido más que la gasolina: más de un 26 % en estas dos semanas respecto al 14 % de la gasolina desde que empezó el conflicto. ¿Por qué es así? 

Los tres factores que disparan el precio del gasóleo

Tras desatarse el conflicto el Irán hace poco más de 15 días, ya lo está notando nuestro bolsillo al llenar el depósito en las gasolineras. El precio medio hoy en España del litro de diésel es de 1,861 euros y el de la gasolina 1,73 euros. Esto significa que llenar el tanque en un coche de gasóleo supone casi 84 euros. Bastante más caro que uno de gasolina, que son unos 78 euros. 

El diésel es un combustible que suele estar más barato en España, pues su Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) es menor que el de gasolina, lo que responde a favorecer el transporte profesional. Al gasóleo se le imputa 0,379 euros por litro frente a los 0,473 euros el litro de la gasolina. Y al calcularse el 21 % de IVA con el IEH ya aplicado, es igualmente más bajo en el diésel. 

Pero esa ventaja fiscal se diluye enseguida cuando la oferta de petróleo se tensiona, traduciéndose en que su precio se dispare mucho más rápido que el de la gasolina. Esto ocurre esencialmente por tres motivos que tienen que ver con la capacidad productiva de Europa, sumado a las sanciones a Rusia y en general a una escasez global.

Europa produce menos diésel del que consume. La industria de refino de la UE está configurada para producir más gasolina, lo que desde 2008 se ha incrementado por presiones regulatorias y medioambientales, perdiendo un 20% de la capacidad de refino, según detalla la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicios (CEEES) a ABC.

Esta brecha estructural obliga a la UE a importar el gasóleo para satisfacer la demanda. Es decir, que tenemos una gran dependencia de mercados externos, y se suman además márgenes de refino más ajustados para el diésel. Así, cuando la oferta se tensiona, provoca que su precio suba más rápido. "Dependemos de un 'intercambio', exportamos gasolina a EEUU e importamos gasóleo. Al romperse este equilibrio, el precio del diésel se desacopla del crudo", señalan desde CEES.

Bloqueo al petróleo ruso. Tras la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, la UE impuso la prohibición e importar productos petrolíferos rusos, lo que incluye combustibles refinados y por tanto el diésel. Esta medida se mantiene a día de hoy, sumada al veto al gas ruso, que precisamente ha comenzado a aplicarse desde enero de 2026. 

Esto ha eliminado una fuente clave para el suministro de diésel en Europa generando "una escasez de oferta física de gasóleo", explica CEES. El mercado ya sabemos como funciona: si la demanda se mantiene pero la oferta se reduce, se dispara el precio.

Escasez global de destilados medios. El tercer factor va más allá de las fronteras europeas. El mercado mundial de destilados medios, entre los que se incluye el gasóleo, está muy ajustado, presionando los precios a nivel mundial. Las nuevas refinerías con gran capacidad productiva están ahora en China, India y precisamente Oriente Medio. Por lo que hay una dependencia geopolítica de esta última zona que la ahora bloqueada por la guerra de Irán. 

Con los inventarios en niveles bajos, y con una capacidad de refino más limitada, a la escasez de la oferta global del diésel se añade la situación geopolítica actual, disparando aún más el precio del gasóleo.

Mayor rebaja de impuestos al gasóleo, un parche. Estos tres motivos, y que en general se resumen en una oferta limitada para una demanda que no cambia y se mantiene, hacen que el precio del diésel se dispare mucho más rápido que el de gasolina. De ahí que CEES proponga una rebaja mayor del IEH para el gasóleo: del 50 % cuando para la gasolina piden un reducción del 40 %. 

No obstante, esta realidad estructural a diferentes niveles ya nos da pistas de que el precio de los carburantes no solo depende de los impuestos, si no del equilibrio entre oferta y demanda, tanto en España, como en Europa como a nivel global. Además, las petroleras no están obligadas a repercutir una rebaja impositiva al consumidor, notándose a medias en nuestro bolsillo. Lo que sí sería efectivo sería topar el precio de los carburantes, algo de lo que no quieren ni oír hablar las petroleras y las estaciones de servicio.

Imágenes | Pexels, Motorpasión

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