El envejecimiento del parque automotriz español también afecta a los talleres

Desde la patronal de empresarios del automóvil se nos alerta del progresivo envejecimiento de los coches que ruedan por nuestras carreteras. Al disminuir las ventas de coches nuevos, se alarga la vida de los viejos, y no es por amor al coleccionismo de clásicos. Perjudicados hay por todas partes.

Dentro de pocos años, más de la mitad de los coches tendrán más de 10 años. Se nos dice que es malo para la ecología (el 20% de los coches producen el 80% de la contaminación de todos los coches) porque no superan Euro 3, que es malo para la seguridad… Podemos pensar que solo les preocupa vender.

Pero hay otro problema del que se habla menos, y es que el valor real de estos coches es muy bajo con el paso del tiempo. Tanto, que muchas veces el coste del mantenimiento supera el valor del coche. Los principales afectados en ese aspecto son los talleres, mecánicos, servicios técnicos, etc.

Solo el año pasado 2.500 talleres cerraron. Los talleres oficiales han notado mucho descenso de clientela, no solo por la crisis, sino por la apertura de negocio que supuso a los talleres pequeños el poder hacer el mantenimiento sin perder la garantía de dos años del fabricante. Pero no todo es jauja.

Los talleres oficiales pasaron clientes a los pequeños, y estos están empezando a trasvasar clientes a los ¿profesionales? que trabajan “en B”. Es decir, está aumentando la reparación ilegal de coches: sin pagar impuestos, sin facturas, sin garantía de ninguna clase. En muchos casos son mecánicos en paro, en otros… a saber. Esta actividad llega al 25% en algunas zonas del país.

En la salida de los desguaces no es difícil encontrar a alguien que nos hace el apaño por mucho menos que un taller. Si un coche vale 1.000 euros y nos piden 700 en un taller para dejarlo bien… muchos se lo piensan y dejan el coche allí abandonado. Otro problema más.

Cuando un cliente deja tirado a un mecánico con un coche que no quiere arreglar, almacenarlo conlleva un elevado gasto. La patronal GANVAM cifra ese coste en dos millones de euros al año. Al final, acaban en el desguace, el año pasado fueron 1.200 coches. Con cada vez menos rentabilidad, muchos se ven obligados al cierre.

El mantenimiento sigue bajo mínimos, por debajo no solo de lo que pide el fabricante, sino por debajo de lo sensato. Es un fenómeno que se nota en cualquier operación: neumáticos, aceite, elementos de desgaste como suspensión, hasta en la ITV echan de menos a muchos coches. Esto es una bomba de relojería.

También hay que decir, por otra parte, que el precio de la mano de obra ha subido en los últimos años, Consumer Eroski lo cifró en un 44% de aumento de 2005 a 2010. Los clientes han perdido poder adquisitivo, y eso se tiene que notar en el sector sí o sí. Los hay que estiran el coche hasta que no merece la pena.

¿Es malo que haya tantos coches viejos en circulación?

Es una pregunta interesante. Si todos llevan el mantenimiento al día y al menos cumplen con los estándares de seguridad y emisiones que tenían cuando eran nuevos, es un mal relativamente menor. Pero si hablamos de que una parte muy importante del parque está mal mantenida, es un retroceso importantísimo que debe preocupar y mucho a las autoridades.

De la Champions League de la economía estamos pasando al furgón de cola de la UE, como los países del este, Grecia y Portugal. Cada vez coches más viejos, peor mantenidos, más peligrosos y más contaminantes. Como podemos ver las pataletas de los vendedores tienen un mínimo de sustento, es un problema real, y es para todos, no solo para ellos.

En Motorpasión, como amantes de los automóviles, deberíamos tener en cuenta la importancia de todo esto, y los efectos que tienen en la sostenibilidad del sistema. En España ahora mismo sobran coches, pero no de los nuevos, sino de los viejos. Hasta los desguaces se han dado cuenta del problema.

En el noble negocio del achatarramiento y reciclaje de los coches la crisis se ha notado por partida doble. Al reducirse los accidentes de tráfico, entran menos coches. Al estirarse la vida útil de los viejos, entran menos unidades en un estado aceptable. Con el Plan 2000E tuvieron muchos ingresos, pero de eso hace casi dos años.

Hay piezas que nunca deberían salir de un desguace, como las relativas a la seguridad activa o pasiva, ¿quién puede ofrecer una mínima garantía sobre su nivel de efectividad tras años de uso? Otra cosa es ahorrarse un dineral en piezas que tienen una función estética o funcional. La seguridad es otro tema.

En definitiva, todos los lo están notando, además de sus clientes. Conociendo todos estos datos, cobra importancia el retorno de las ayudas a la compra de coches nuevos que impliquen retirar de la circulacion las chatarrillas que circulan por los pelos. No todos los coches antiguos están en un estado de revista, dignos de ser exhibidos.

Fotografía | Daquella Manera (III)
En Motorpasión | Especial mantenimiento del coche

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