
Los materiales del corazón de esta presa se congelan en invierno, obligando a detener los trabajos. Los casi 30 helióstatos sirven para ganar unas horas al día
En una remota zona de montaña, en el extremo oriental de la meseta tibetana y en la provincia de Sichuan, China está construyendo la presa más alta sobre la faz de la Tierra. Se está levantando a más de 2.000 m sobre el nivel del mar, en una zona marcada por el frío extremo. Cada invierno, los ingenieros trabajan a contra reloj: apenas tienen un mes para avanzar en su construcción. Y es que las temperaturas bajo cero congelan el material con el que se construye esta presa.
La solución es tan ingeniosa como inverosímil: casi 30 enormes espejos inteligentes sobre la montaña siguen al Sol, reflejando sus rayos sobre la zona de construcción para calentar el material. Con esta técnica consiguen ganar unas pocas horas de trabajo cada día. Esta presa es pieza clave de la central hidroeléctrica de Shuangjiangkou: todavía está en construcción, pero la central ya ha comenzado a generar electricidad.
Una inmensa pared de 315 m de roca, arena y arcilla
Actualmente, la presa más alta del planeta también está en China: se trata de la de Jinping-I, igualmente en la provincia de Sichuan. Con una altura de 305 m, supera a la Torre Eiffel en 5 m y es casi el doble de alta que la de las Tres Gargantas, la más larga concebida hasta la fecha. Pero dentro de poco va a perder su récord Guinness, que ostenta desde 2012: se lo va a quitar esta presa de Shuangjiangkou que, cuando esté terminada, se alzará hasta los 315 m.
Los responsables del proyecto presumen de que concebirla equivale a construir una "montaña gigante" a base de roca, arena y arcilla. Además de esos 315 m de altura, mide casi 640 m de largo y el material necesario para construirla supera los 46 millones de m³. Tal tamaño no es por alardear: responde a una necesidad, pues debe contener unos 2.900 millones de m³ de agua del embalse.
En abril de 2020 comenzó la construcción de la presa de Shuangjiangkou y ahora ya alcanza los 260 m de altura. Ha ido creciendo a un ritmo medio de 1 m cada dos días aproximadamente. No es precisamente rápido, teniendo en cuenta que China suele levantar infraestructuras mastodónticas en tiempo récord. El motivo es que su construcción es extremadamente compleja, por el tipo de presa y por el lugar donde se levanta.
27 espejos para calentar el corazón de la presa
El río Dadu, en la provincia de Sichuan, serpentea entre enormes montañas y profundos valles, con picos de más de 7.500 m como el monte Gongga. Los inviernos son especialmente duros, con no pocas jornadas con temperaturas bajo cero. Esto afecta directamente a los materiales con los que se construye esta presa.
La de Shuangjiangkou es una presa de escollera o terraplén con núcleo de elementos de baja permeabilidad. Como explica Li Yonghong, ingeniero jefe del proyecto, se parece a una gigantesca "galleta sándwich" porque está concebida en varias capas. La exterior se compone de grandes bloques de roca, de hasta 2 m, mientras que para el interior se emplean materiales progresivamente más finos, como arena, arcilla o piedras pequeñas. Este núcleo, o "corazón" de la presa, es el encargado de retener el agua, señala Li Yonghong.
Y aquí está su talón de Aquiles. En invierno, la temperatura de la superficie de la presa puede descender hasta los -20 ºC, provocando que el núcleo se congele y forme bloques duros que no se pueden compactar correctamente. De ahí que, en los meses más fríos, el tiempo efectivo de trabajo se reduzca a unos 30 días. Al año, los días efectivos de llenado rondan los 200.
Para acelerar el proceso, los ingenieros han ideado un sistema formado por una red de 27 espejos. Se trata de helióstatos, enormes espejos orientables que, como girasoles gigantescos, son capaces de seguir al Sol y reflejar la radiación en la zona del núcleo de la presa en la que se está trabajando. Según señalan, esto consigue elevar la temperatura del material hasta 5 ºC, lo que permite añadir 3,5 horas adicionales de trabajo a la jornada.
"No subestimen estas tres horas; son suficientes para llenar 2.000 m³ de tierra", explica Wen Qingwen, representante de la constructora del proyecto de Shuangjiangkou.
Y esta casi treintena de espejos no es la única solución de ingeniería que se sale de lo convencional en Shuangjiangkou. También supuso un gran reto construir los túneles a unos 150 m bajo tierra de la central, y que se extienden más de 80 km. Esta red de galerías genera altas tensiones en la roca, aumentando el riesgo de desprendimientos en una zona además susceptible a movimientos sísmicos. Para estabilizarla durante su construcción, los ingenieros diseñaron mallas de nanofibras que funcionan como una especie de "chaleco antibalas" para la roca.
Energía limpia para 3,3 millones de hogares
Mientras continúan los trabajos para construir la inmensa presa de Shuangjiangkou, la central ya ha empezado a funcionar. El 26 de junio de este 2026, entró en funcionamiento la primera de las cuatro turbinas, de 500 MW. Y hace menos de un mes, la tercera, tras superar las 72 horas de la última prueba. Están pues tres unidades ya operativas con una potencia conjunta de 1.500 MW. La cuarta y última aún está en fase de pruebas y se prevé que la central empiece a operar a pleno rendimiento a finales de año.
El pasado 15 de septiembre, esta central hidroeléctrica ya había generado 1.025 millones de kWh acumulados. Pero, cuando alcance los 2.000 MW ya con las cuatro turbinas activas, se señala que producirá unos 7.700 millones de kWh anuales sumado a los 6.600 millones de las otras centrales eléctricas en cascada que componen la red del río Dadu. Se presume de que esa enorme cantidad de energía cubrirá las necesidades anuales de 3,26 millones de hogares en la región, todo con fuentes renovables.
Shuangjiangkou se suma al enorme despliegue de renovables de la República Popular. China ya cuenta con 1.286 GW de capacidad solar instalada y, en julio de 2026, superó por primera vez la capacidad instalada de las centrales térmicas. En el primer semestre de 2026, las fuentes renovables ya representan más del 61 % de la capacidad eléctrica en el país asiático. Esta enorme presa, por tanto, será una pieza más de la expansión hidroeléctrica de China, que actualmente representa el 14 % de su generación de electricidad.
Imágenes | People's Daily, Csiro, CSP Plaza
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