Velas de acero para cruzar el océano: el primer buque de carga que se alimenta también de viento ya está navegando

La gran mayoría de buques de carga de transporte siguen moviéndose con gigantescos motores diésel. Pero tienen un problema: lo que contaminan y el coste del combustible, que será aún mayor en pocos años. Y este buque, que es el primero moderno apoyado en las gigantescas velas WindWings, pretende ayudar a reducir ambos.

Se trata del Pyxis Ocean y ha comenzado hace pocos días su primer viaje inaugural rumbo a Brasil desde Singapur. Este trayecto será monitorizado para pulir esta tecnología y comprobar si es viable. Y rentable.

Transportando grano apoyado en velas durante mes y medio

El Pyxis Ocean es fruto de la colaboración entre Cargill, la mayor empresa de transporte agrícola del mundo, BAR Technologies y Yara Marine Technologies, que han diseñado y producido estas WindWings respectivamente, y Mitsubishi Corporation. Además, el proyecto WindWings está financiado por la Unión Europea como parte del programa CHEK Horizon 2020.

Este buque de 229 metros de eslora salió desde Singapur a principios de agosto y se estima que llegará su destino, Paranaguá (Brasil), el 15 de septiembre: mes y medio de recorrido a una media de 12,4 nudos de velocidad. Todo realizando varias escalas, algunas ya efectuadas en China. Su periplo se puede seguir en Vesselfinder.

El objetivo de este primer trayecto, a modo de prueba, es ajustar a nivel técnico las WindWings y comprobar su viabilidad en buques de carga para su producción en masa. Y es que la meta de sus creadores es que más empresas adopten este sistema basado en velas: BAR Technologies y Yara Marine Technologies pretenden concebir cientos de estas velas.

Hasta un 30 % menos de emisiones. Este carguero se convierte en el primero en estrenar dos de estas WindWings y echarse al océano. Se trata de dos gigantescas velas de 37,5 metros que están fabricadas en un compuesto dde acero y vidrio, el mismo material que el de alas de las turbinas eólicas. Al llegar a puerto se pliegan y en aguas abiertas se despliegan. Su cometido es el de asistir a la mecánica térmica gracias al viento.

Vamos con las cifras que prometen. Cada una de estas WindWings, aseguran, ahorra 1,5 toneladas de combustible fósil cada día en ruta. Y un carguero equipado con dos de estas velas, como es el caso del Pyxis Ocean, más de 1.000 toneladas al año: un 20 % de lo que consumen los enormes cargueros tipo Kamsarmax. Cada tonelada de combustible ahorrada se traduce en unas tres toneladas menos de CO₂ a la atmósfera.

Así, se espera cada WindWing ahorren una media de un 30% en emisiones por quemar combustible fósil en nuevos buques de carga. O incluso un porcentaje mayor si apoyan propulsores de combustibles alternativos, como por ejemplo metanol verde.

Descarbonizar el transporte volviendo a las velas, pero tiene que ser rentable. Todo para que el transporte marítimo reduzca emisiones, que no son pocas: se estima que suponen el 3 % de las emisiones globales. Según la Organización Marítima Internacional, la industria marítima produce más de 830 millones de toneladas de CO₂ cada año: lo que 284 centrales eléctricas de carbón.

Pero también costes para las empresas de transporte marítimo: cada tonelada de fueloil pesado suponen 800 dólares candienses. Y con los combustibles sintéticos a futuro en la ecuación, el precio será más elevado. Mientras, el viento es gratuito, como recuerdan sus creadores.

Todo esto en teoría, ya que como recoge CNN, expertos han señalado que para que las tecnologías asistidas por viento se generalicen, su coste e inversión debe ser como mínimo equivalente al ahorro en combustible que generan.

El Pyxis Ocean es el primer buque de carga equipado con estas WindWings, pero no el primero en recurrir a las tradicionales velas como apoyo a las mecánicas tradicionales. Sirve de ejemplo velero de carga Vega, capaz de transportar 82 toneladas de granos de café y que utiliza Café William. También las también enormes diseñadas por Michelin, a base de un material flexible, y cuyo objetivo también es el operar junto al motor térmico de los cargueros. E incluso en los tan contaminantes y polémicos cruceros, se baraja esta tecnología.

Pero lo de volver a las velas en el transporte marítimo, tiene un largo camino para generalizarse: según Carboncredits, de los más de 110.000 buques de carga, menos de 100 están asistidos por viento de alguna manera.

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