Europa intentará llegar al invierno sin depender del gas de Rusia, pero hay países que no lo van a tener fácil

En medio de una crisis energética y con sanciones a Rusia de por medio, la UE sigue acusando a Vladimir Putin de "usar la energía como arma". Mientras tanto, continúa elaborando un plan contra reloj que evite el temido desabastecimiento energético este invierno.

Lo principal, advierte Bruselas, es conseguir llenar las reservas de gas antes de que llegue el frío al menos hasta el 80 %; es decir, para el 1 de noviembre de 2022.

Un plan que solo funcionará si Rusia sigue mandando gas

Después del invierno, las reservas de gas de Europa deberán estar al 90 %, "con objetivos intermedios de febrero a octubre", dice la Comisión Europea. Para llevarlo a cabo, los países de la UE deben controlar los niveles de llenado mensualmente e informar a la Comisión.

En junio los tanques europeos alcanzaron el 51,1 % de su capacidad. En mayo se bombearon unos 15.600 millones de metros cúbicos de gas a las instalaciones de almacenamiento europeas, un 52 % más que el bombeo del año pasado en el mismo período y un 11,5 % más que el récord anterior de mayo de 2018.

Sin embargo, los flujos de gas están cayendo rápidamente, con 12 países de la UE con cierres totales o parciales del gas ruso. Y si Rusia corta el grifo a Europa, es más que probable que no alcance esos objetivos fijados.

Problema añadido: algunos países de la UE tienen almacenamientos más grandes que su propio consumo nacional, mientras que otros no tienen instalaciones de almacenamiento.

Es el caso de Irlanda, Finlandia, Grecia, Eslovenia, Estonia, Lituania y Chipre. Por el contrario, Alemania es el país con mayor capacidad de almacenamiento (245 TWh), seguido de Italia, Países Bajos y Francia. España sí tiene capacidad, pero bastante limitada (34 TWh).

En verde, los países sin capacidad de almacenamiento. En rojo el volumen de almacenamiento de los países que sí la tienen. Gráfico: Consejo Europeo.

Pero la Comisión asegura niveles de reservas similares en todos apelando a acuerdos de solidaridad con otros Estados miembros.

Normalmente, los almacenamientos subterráneos de gas suministran el 25-30 % del gas consumido en la temporada de invierno. El problema es que el 58 % de la energía que utiliza la UE es importada, mientras que el 42 % se produce en el mercado interior.

La UE quiere ahora aumentar la producción interna a través del carbón, y varios países han comenzado a reactivar plantas para producir energía.

Recordemos que ya en 2014 Rusia se anexionó la península de Crimea junto a otras dos regiones, pero no fue una señal suficientemente fuerte como para que la UE empezara a buscar alternativas a su dependencia energética.

De la inacción se ha pasado a determinar que las instalaciones de almacenamiento de gas se consideren infraestructura crítica y todos los operadores de almacenamiento en la UE deberán pasar por un nuevo proceso de certificación para "reducir los riesgos de interferencia externa".

Aquí tenemos que mirar a la rusa Gazprom, que empieza a estrangular la llegada de gas a Europa por problemas supuestamente tecnológicos y de mantenimiento.

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