
Confiscaron camiones de reparto, autobuses urbanos, coches familiares, tractores e incluso camionetas de basura de marcas como Chevrolet, Ford o Hispano-Suiza para convertirlos en tanques: eran los llamados "Tiznaos"
Los llamaban "los Tiznaos", y eran la solución desesperada ante la falta de vehículos defensivos durante la época más oscura de la historia de España: la Guerra Civil. Hablamos de 1936, y tras el golpe de Estado fue sobre todo (aunque no el único) el bando republicano quien dio con una solución temporal ante la falta de tanques.
Podían ser camiones de reparto, autobuses urbanos o tractores, y más que una función defensiva cumplían otra también importante en los primeros meses de la guerra: difundir propaganda política para elevar la moral de la población. Pero tenían un gran problema.
La improvisación militar llevada al extremo: no había dos Tiznaos iguales
Era 1936 y ante la falta extrema de tanques de fábrica, los sindicatos y las milicias (especialmente la CNT, la FAI y la UGT) confiscaron camiones de reparto, autobuses urbanos, coches familiares, tractores e incluso camionetas de basura de marcas como Chevrolet, Ford o Hispano-Suiza o trenes: el objetivo era convertirlos en tanques artesanales. Esto ocurrió mayoritariamente en Cataluña y País Vasco.
Con estos vehículos civiles como base, se los llevaban a fábricas metalúrgicas y talleres ferroviarios donde se les soldaban o remachaban planchas de acero cortadas a mano y se usaban los colores disponibles en ese momento, que muchas veces grises industriales, tiznados de carbón o camuflajes oscuros, otorgándoles un aspecto sucio. De ahí el apodo "Tiznaos".
Una vez construidos, se les pintaba las siglas de la organización, mensajes políticos y propagandísticos para dejar claro quiénes eran y ser identificados y los llevaban al frente. Algunos como UNL-35 se recuerdan como el mejor automóvil blindado que se utilizó en la Guerra Civil: fue diseñado por la Unión Naval de Levante en Valencia para los republicanos en 1937. Fue uno de los mejores de la contienda, creado sobre chasis mucho más robustos y mecánicas de los camiones soviéticos ZIS-5 o Ford 817T.
También encontramos el Filed-Barna, y fue de los pocos que aguantó los tres años de guerra. Solo tenían un 'pequeño' problema: no estaba diseñados para la guerra.
El problema del sobrepeso y su nula efectividad contra la artillería pesada: eran trampas mortales
Estos vehículos, al ser totalmente artesanales, llevaban el motor y la suspensión de serie: si era la de un tractor, pues un tractor. Si era un coche familiar, pues el coche familiar debía soportar el peso de las planchas de acero usadas para el blindaje, haciendo que se averiaran constantemente o se quedaran atascados en el barro a la primera de cambio.
A eso se le añade la casi nula ventilación: el calor dentro de estos cajones de hierro en pleno verano español era infernal, y los gases de los propios disparos de los tripulantes a menudo los asfixiaban. Sin mencionar que no tenían nada que hacer contra la artillería pesada o los cañones, claro.
A medida que avanzó la guerra y llegaron los tanques soviéticos (como el T-26) y los blindados reglamentarios extranjeros, los Tiznaos fueron desapareciendo de la primera línea, quedando relegados a tareas de retaguardia o propaganda.
Imágenes | Wikipedia/Outisnn, fotosmilitares.es
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