Sergio Pérez relató cómo fueron sus últimos meses de pesadilla en Red Bull
Su diagnóstico es claro: un equipo excesivamente volcado sobre un piloto demasiado especial
Se dice que la historia la escriben los ganadores y ese mantra donde más se cumple a rajatabla es en el mundo del deporte. La obtención de la victoria pareciera que da al deportista la razón absoluta, y casi queda ridículo escuchar al perdedor explicar por qué ha perdido. Es lo que pasa con Sergio Pérez: de primeras rechina oírle hablar sobre Red Bull, pero en el fondo lleva razón.
Pérez contó cómo fueron sus últimos meses en Red Bull y en que momento se empezó a truncar un proyecto que parecía impenetrable. Sí, Pérez dejó alguna fantasmada difícil de creer hasta por el más mexicano, pero su diagnóstico suena certero: un equipo demasiado volcado en torno a un piloto demasiado especial, Max Verstappen.
Red Bull se volcó demasiado en torno a un piloto demasiado especial
"Empecé a pelear el mundial con Max. Gana él una carrera, yo otra... En cuatro carreras habíamos ganado dos cada uno, pero cuando llegamos a Barcelona, había pasado de estar peleando con él a estar un segundo por vuelta. Ya no controlaba yo el coche". Esa era la explicación de Sergio Pérez en el podcast mexicano 'Crack' .Apunta en una clara dirección: las mejoras.
De hecho, unas frases después Pérez relataba que "en pretemporada iba más rápido que Max en el simulador. Pero cuando llegaron las mejoras todo cambió". Llegados a este punto, toca separar el grano de la paja: es difícil de creer que realmente Pérez ganase con constancia a Verstappen en el simulador. Igual que el dato de las victorias de 2023 sin contexto es algo falso.
Sí, Pérez ganó dos de las cuatro primeras carreras de 2023, pero tuvieron un claro porqué: en una de ellas el Red Bull dejó tirado a Verstappen en la clasificación y le obligó a salir muy atrás. En la otra un inoportuno coche de seguridad destrozó la estrategia del holandés. De hecho, incluso en Miami el Red Bull de Verstappen falló, pero remontó hasta la victoria.
Y es que, obviamente, Verstappen es notablemente mejor piloto de Pérez. No es que no pertenezcan al mismo escalón, es que hay más de uno de diferencia. Y precisamente por eso Pérez tiene razón en su diagnóstico, más allá de exageraciones y autobombo: Christian Horner se equivocó volcando todo Red Bull sobre un piloto tan especial.
Es el efecto Marc Márquez. Son extraterrestres, pilotos tan especiales que son capaces de pilotar cualquier cosa. A veces, incluso requieren caminos de desarrollo especiales, intransitables para cualquier otro piloto. Hacen real lo que solo parece sostenible sobre el papel. Pero, a la larga, meten a su propio equipo en la densa selva y se pierden. Ni ellos pueden pilotar su propia máquina.
Por eso, Pérez se equivoca en algo: Isack Hadjar tiene todas las papeletas para no ser triturado este año por Verstappen. Caerá en un coche poco desarrollado y con un Laurent Mekies que, al menos en la segunda mitad de 2025, demostró ser conocedor de los errores de Red Bull y estar concienciado para no repetirlos. La práctica dictará sentencia.
Imágenes | Cadillac, Red Bull
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