
"Son estas cosas sencillas las que los jóvenes deberían saber", dijo en aquel momento, "y son las más difíciles de comprender"
Nacido en 1863, el fundador de la Ford Motor Company tuvo una enorme influencia en el siglo XX, creando el famoso Ford Model T y amasando una fortuna basada en su visión de la producción en masa, jornadas de cinco días para los trabajadores (para que pudieran seguir consumiendo) y la constante búsqueda de métodos de trabajo más eficientes y, por lo tanto, más económicos.
Durante una entrevista en 1929, le preguntaron a Henry Ford cuál era el secreto de su enorme éxito. Su respuesta fue inmediata: "Prepararse. Estar listo. […] Antes de cualquier otra cosa, prepárate".
Autodidacta, observador y resiliente: los rasgos que permitieron a Ford alcanzar el éxito
"Son estas cosas sencillas las que los jóvenes deberían saber", dijo en aquel momento, "y son las más difíciles de comprender". Han pasado casi 100 años desde que Ford pronunciara esas palabras y hoy en día siguen teniendo todo el sentido del mundo: antes de lanzarse a algo, debes poner en práctica un ejercicio de paciencia, observación y preparación. Cualidades bastante difíciles de adquirir en plena era de la inmediatez.
Cuando el empresario aseguró que la clave del éxito se basaba en la preparación, estaba aludiendo directamente a su mejor amigo y mentor, Thomas Edison, pero también al pionero de la aviación Charles Lindbergh. Ford sabía muy bien lo que era esperar y prepararse porque tardó 7 años en vender su primer vehículo comercial -el Model A en 1903- desde el momento en el que nació el primer prototipo.
Precisamente las claves de su éxito se basaron en la observación y el aprendizaje desde la base -empezó con 16 años como aprendiz de mecánico en Detroit y bajo el mando de Edison en su empresa- intercalado con experimentos como autodidacta. También supo adaptar a su negocio ideas de otras industrias y a capitalizar fracasos comerciales, como sus dos primeras empresas.
Y es que la preparación técnica de Ford más revolucionaria nació de la propia observación: su equipo diseñó la cadena de montaje móvil inspirándose en los sistemas de cintas transportadoras de los mataderos industriales de carne en Chicago y en las fábricas de conservas. Al fin y al cabo, Ford no inventó el automóvil, sino una nueva forma de fabricarlo que revolucionaría la industria para siempre.
Imágenes | Ford, Wikipedia
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