Ferrari exige a un diseñador que retire de su Instagram las fotos de su Ferrari por dañar la reputación de la marca

Un diseñador de gustos cuestionables llamado Philip Plein usa sus coches de lujo para promocionar su colección de zapatillas. El problema es que junto a los coches y las zapatillas suelen aparecer chicas semidesnudas enjabonándose y contoneándose junto a modelos Lamborghini, Rolls Royce y Ferrari.

Precisamente a Ferrari no le ha hecho gracia que Plein llene su Instagram de este tipo de imágenes y los abogados de la firma le han mandado una carta para que elimine una foto, en las siguientes 48 horas, en la que salen sus zapatillas sobre un Ferrari 812 Superfast.

Formas de promoción "desagradables"

En la carta, la compañía alega que el comportamiento de Plein daña la reputación de Ferrari y asegura que su forma de promocionar su línea de zapatillas es "cuestionable".

Ferrari considera que el diseñador está asociando el logo y los coches de la firma a un estilo de vida "totalmente inconsistente con la percepción de marca de Ferrari, en relación a intérpretes haciendo insinuaciones sexuales y usando los coches de Ferrari como accesorios de una forma que es en sí desagradable".

Para no tener que tomar medidas legales, la firma italiana le ha pedido eliminar en un plazo de dos días una imagen en la que se pueden ver un par de zapatillas verdes sobre un Ferrari 812 Superfast del mismo color.

La razón por la cual se le ha pedido eliminar esta imagen y no otra es porque Ferrari considera que no se puede usar su marca para promocionar una línea de zapatos que no tengan licencia de la firma italiana.

El propietario ha asegurado que se trata de una reclamación "injusta" e "inapropiada" con considerarse bienes de su propiedad, ya que es un "leal" cliente de la marca y acciones así harán que pierda el apoyo de sus fans.

En otra publicación Plein aseguró que tomará acciones legales contra Ferrari y que no eliminará las fotos. De hecho, aún pueden verse en su Instagram.

Lo cierto es que Ferrari sigue una estricta política en cuanto a propiedad industrial; desde no vender coches a sus empleados (a ninguno) hasta demandar a cualquiera que modifique alguno de sus modelos. Como aquel negocio gallego de compraventa de vehículos que utilizó sus propios medios y conocimientos para modificar un Ford Cougar hasta hacerlo pasar por un Ferrari F430.

Foto | Philip Plein

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