Primer contacto con el Mercedes-AMG GT Black Series: sí, se siente un coche de carreras que asusta incluso en parado

El Mercedes-AMG GT Black Series ha llegado para hacer mucho ruido. Vale, sí, literalmente es un coche con un sonido desbordante, pero además tiene argumentos para hacernos sudar tinta incluso en parado. Todo un coche de ensueño.

Después de habernos dejado boquiabiertos con el regreso de esta serie tan especial y, además, tras haber marcado el descomunal tiempo de 6:43 en Nürburgring, ahora hemos tenido la suerte de ver cara a cara a un auténtico unicornio. Uno de esos coches que se pueden contemplar en directo muy, muy pocas veces.

Mercedes-AMG GT Black Series: el retorno de la saga negra de Affalterbach

Ni siquiera oculto bajo una lona el Mercedes-AMG GT Black Series puede esconderse. Tendría que ocultarse dentro de una caja gigante para disimular unas formas de las que sobresale (literlamente) un gigantesco alerón sobre la parte trasera.

Lejos de ser un simple Mercedes-AMG GT más, este último GT Black Series recupera el espíritu de la saga con un enfoque ligeramente distinto. En esta ocasión Mercedes-AMG ha querido dar una vuelta de tuerca al nombre más temible de Affalterbach para conquistar a los clientes con vocación de circuito que quieran casi un coche de carreras matriculado.

Vale, sí. Los anteriores Black Series eran grandes coches deportivos, pero es que este Mercedes-AMG GT Black Series es el que tiene un enfoque racing más acentuado. De hecho se toma la base de los AMG GT R y GT R Pro y los adereza con avances de los coches de carreras utilizados en la categoría GT3. Con una salvedad: por reglamento los GT3 utilizan el motor V8 atmosférico, y este Black Series recurre a la turboalimentación pudiendo ser aún más rápido.

Pero aún no toca hablar de la mecánica, porque nada más levantarse la lona descubrimos un coche disfrazado en un llamativo color naranja Beam que contrasta con las numerosas piezas realizadas bien en negro o en fibra de carbono vista. Curiosamente es el primer AMG en utilizar el color naranja para su carrocería.

Y no es la única novedad cromática puesto que para este coche en Daimler han decidido no sólo ofrecer toda la gama de colores de la marca, sino que los clientes pueden elegir cualquier color de cualquier coche de cualquier marca, que Mercedes-AMG lo aplicará a la carrocería de este superdeportivo germano.

El paquete aerodinámico es el principal protagonista de este coche. El trabajo realizado por los ingenieros para hacer que este GT Black Series sea rápido se ha centrado principalmente en la gestión del aire.

La parte delantera está protagonizada por un enorme splitter delantero realizado en fibra de carbono con tirantes anclados directamente al chasis para transferir la carga aerodinámica. Es tan grande que no es legal circular con él por carretera y hay que desmontarlo. En las esquinas sendos apéndices aerodinámicos y en el centro una parrilla en forma de A que es un 25% más amplia para favorecer la refrigeración del motor.

Es más, no sólo es una cuestión aerodinámica. En el interior del vano motor el aire se canaliza a través de unas aberturas del capó esculpidas para sacar el aire caliente generando apoyo extra. Incluso unas pequeñas crestas sobre la tapa del motor (donde de paso vemos la firma del ingeniero que ha ensamblado el bloque, costumbre de AMG), que dirigen el aire convenientemente.

Si vamos avanzando por el lateral los pasos de rueda delanteros están segados por unas grandes branquias. Por detrás unas aberturas sacan el aire y por abajo se rematan unas taloneras de fibra de carbono. Destacan también las llantas forjadas con aires de carreras de 19 pulgadas delante y 20 detrás, calzadas con neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 R.

En la parte trasera toda la atención la capta el enorme alerón trasero fijado a la tapa del maletero. Una pieza de fibra de carbono que es el alerón más grande instalado en un coche de serie hasta el momento y puede generar más de 400 kg de fuerza sobre el eje trasero a 250 km/h. Una fuerza que se transmite a través de una pareja de estructuras específicas que se esconden en el interior del maletero.

La aerodinámica es activa y el alerón trasero incluye una pieza central que se puede ajustar gasta 20 grados dependiendo del modo de conducción seleccionado. Tampoco podría faltar en un coche de este porte un fondo plano y paneles de la carrocería (capó, techo y tapa del maletero) en fibra de carbono.

Pero no es el único protagonista, pues hay actores secundarios como las cuatro grandes salidas de escape, el difusor trasero de grandes demensiones o una salida de escape situada bajo la tapa del maletero que canaliza el aire atrapado desde la parte delantera para generar efecto Venturi y añadir aún más carga aerodinámica.

Un gesto de distinción son las pinzas de freno, que en los AMG con discos carbocerámicos siempre son doradas, pero en este Black Series sólo pueden ser negras. No se ofrecen en otro color ni siquiera opcionalmente.

Radical por fuera, Mercedes por dentro

En el interior no hay grandes cambios con respecto a un GT R, o bueno, sí. La jaula antivuelco es de serie y se puede escoger en qué color se quiere pintar. Por lo demás el salpicadero es muy similar a cualquier otro Mercedes-AMG GT. Y por poner un pero a un coche de ensueño diríamos que nos sobra el negro piano de la consola central.

Los asientos son de tipo baquet, incluyen arneses de cinco puntos y de hecho son los mismos que los estrenados por el primer Black Series, el Mercedes-Benz SLK 55 AMG Black Series. Desde la marca señalan que son tan buenos que no han querido cambiarlos.

Lo que sí han cambiado es que se suprime cualquier opción de regulación eléctrica de los asientos, es todo manual, y es que se han anulado ciertas comodidades para favorecer la ligereza del conjunto. Eso sí, el sistema de infoentretenimiento y la calefacción se mantienen intactos.

Sentados tras el volante es imposible no sentir cierta aceleración de las pulsaciones, sobre todo cuando acariciamos el botón del contacto e insinuamos con arrancar el motor. Por desgracia no, no hubo suerte y no nos dejaron escuchar en directo el sonido de esta bestia.

Hubiera sido lo mejor de la jornada porque hay que recordar que bajo el capó de este Mercedes-AMG GT Black Series se esconde un motor muy especial. Es el 4.0 V8 biturbo que ya conocíamos, aunque en realidad con una personalidad muy marcada.

Partiendo del mismo bloque que utiliza el resto de la gama, AMG ha creado un nuevo propulsor con especificiaciones de carreras. Entre los cambios más reseñables está el que cambia la configuración interna del motor, con un cigüeñal que pasa de ser cruzado a plano, un recurso utilizado solo por unos pocos deportivos de pura raza. Este tipo de configuración aporta una entrega de potencia más constante, mejora la circulación de los gases y un sonido característico. Nos duele el corazón por no haberlo podido escuchar.

A nivel de chasis desde la marca nos confirman que no se han modificacido ni la posición del motor ni los soportes del mismo, utilizando los mismos de los GT R y delatando que la configuración de aquel ya era muy radical. En cambio los turbos sí se han ajustado y ahora son considerablemente más grandes, junto con una gestión electrónica más precisa.

Este motor es capaz de producir 730 CV y 800 Nm de par motor, unas cifras descomunales sabiendo sobre todo que se dirigen en exclusiva a las ruedas traseras a través de una caja de cambios automática con levas de doble embrague y siete relaciones con una puesta a punto específica.

En cuanto a prestaciones pues irreales para un coche de calle con 0-100 km/h en 3,2 segundos, 0-200 km/h en menos de 9 segundos y 325 km/h de velocidad máxima.

Según cuenta la marca la suspensión es adaptativa, regulable y con funcionamiento activo, pero si no hemos podido escucharlo, menos aún hemos podido conducirlo, así que por desgracia no podemos contarte qué tal se comporta.

Lo que sí sabemos es que este Mercedes-AMG GT Black Series es un coche extremadamente atractivo hasta sin oírlo. Y a cuento de esto tenemos dos noticias, una buena y una mala: la mala es que será una serie limitada y acabará con el fin de 2020 junto con el resto del modelo y las entregas se realizarán en marzo; la buena es que nos han chivado que habrá más Black Series, aunque no nos han querido contar cuál será el próximo modelo en recibir este honor.

Por cierto, ¿su precio? Pues 415.000 euros, pero no corras porque todas las unidades destinadas al mercado español ya tienen dueño.

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