Tiene 1.063 CV y la misma etiqueta de la DGT que un Toyota Yaris: los otros datos del Mercedes más rápido de la historia

Se ha hecho esperar, pero el Mercedes-AMG One de producción ya es una realidad. Como era de esperar, su diseño, tecnología y especificaciones técnicas son una auténtica locura, pero también lo es su consumo.

La nueva bestia de la marca de la estrella homologa un gasto medio de 8,7 l/100 km. Puede parecer mucho para lo que consumen la mayoría de coches actuales, pero hay que recordar que estamos ante un hypercar con un corazón de Fórmula 1 de 1.063 CV.

El Mercedes-AMG más rápido, pero no el que más consume

La pregunta es ¿cómo es posible que prometa gastar tan poco? Sobre el papel, consume exactamente lo mismo que el Mercedes-AMG C43 4MATIC, una berlina de “solo” 408 CV.

Si hablamos de emisiones, con 198 gr/km de CO2, el Mercedes-AMG One casi tan comedido que la versión deportiva del Clase C, que se conforma con 197 gr/km de CO2.

La razón por la que el hiperdeportivo homologa el mismo consumo medio que el sedán es la parte eléctrica de su mecánica híbrida enchufable. El C43 utiliza un propulsor gasolina de cuatro cilindros y 2.0 litros que se complementa con un sistema de hibridación ligera de 48V.

Este último está formado por un motor eléctrico de 10 kW y una pequeñísima batería de iones de litio que no es suficiente para mover el coche por sí misma. Lo justo para tener la etiqueta ECO de la DGT.

El Mercedes-AMG One en cambio, recurre a un sistema híbrido mucho más complejo en el que la parte eléctrica tiene más protagonismo. En este caso, el motor térmico es un V6 de apenas 1.6 litros heredado de los Fórmula 1 que pilotaron Lewis Hamilton y Valtteri Bottas en temporadas anteriores.

Este bloque cuenta la ayuda de otros tres motores eléctricos de 163 CV cada uno que reciben la energía de una batería de iones de litio de 8,4 kWh de capacidad. Tampoco es muy grande, pero permite recorrer 18 km en modo 100% eléctrico, al menos en teoría.

No es suficiente como para recibir el distintivo CERO de la DGT (es obligatorio homologar una autonomía eléctrica de al menos 40 km), por lo que el Mercedes-AMG One se queda con el sello ECO, como un Toyota Yaris.

Sin embargo, esta pequeña ‘pila’ es la gran culpable de que el hipercoche alemán homologue el mismo consumo que una berlina significativamente menos potente como el C43.

Si lo comparamos con el Mercedes-Benz G500 con motor de gasolina de 421 CV, que declara un consumo combinado de 14,9 l/100 km, el Mercedes-AMG One promete gastar casi la mitad.

Pero ya se sabe que cualquier comparativa con un híbrido enchufable, sea cual sea, es odiosa. El caso del Mercedes-AMG One solo vuelve a poner de manifiesto los cuestionables estándares de homologación que dan tanta ventaja en materia de consumo y emisiones a los coches híbridos enchufables, sean del tipo que sean.

Al fin y al cabo, no es el primer deportivo con cifras de consumo que parecen un chiste y una etiqueta medioambiental que no pueden lucir la mayoría de urbanos y utilitarios, a pesar de que tienen una décima parte de su potencia.

En condiciones reales, estos últimos consumen bastante menos, mientras que los modelos híbridos enchufables de alto rendimiento solo son ahorradores cuando su batería está al 100%, es decir, en muy pocas ocasiones. En algunos casos en ninguna porque sus dueños jamás los cargan.

Cualquiera que se haya puesto al volante de un PHEV habrá comprobado que es imposible acercarse a los datos del consumo homologado cuando la batería se descarga. Y el Mercedes-AMG One no va a ser la excepción a la regla.

En este caso concreto, hay que entender que el propósito de la parte eléctrica del Mercedes-AMG One no es, ni de lejos, buscar un resultado favorecedor en términos de consumos y emisiones.

El único objetivo de esa batería de iones de litio y los tres motores eléctricos es aumentar el rendimiento de esta bestia para ser uno de los coches más rápidos del mundo. ¿El resultado? Acelera de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y alcanza los 352 km/h.

Más allá de las prestaciones, la idea es ofrecer unas sensaciones de conducción únicas y una experiencia al volante lo más parecida posible a la de un Fórmula 1.

Con todo, no deja de ser curioso el dato del consumo y que comparta etiqueta de la DGT con un Yaris. También la capacidad de este F1 de calle para recorrer un buen puñado de km sin poner en marcha el motor térmico.

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