
El Range Rover se estuvo "cocinando" a fuego lento durante décadas
La idea de hacer un todoterreno de lujo que fuese igual de bien en la carretera que en el campo no nació con el Range Rover a principios de los años 70, sino varias décadas antes.
Rover dio vueltas a este concepto prácticamente desde que vio la luz el primer Land Rover, en 1948, a través del desconocido Road Rover.
Una buena idea que simplemente llegó antes de tiempo
En 1948, la británica Rover cambió para siempre la historia del automóvil con el lanzamiento del Land Rover, el primer todoterreno de gran producción para “civiles”. No solo fue un éxito a largo plazo, hasta el punto de que estuvo fabricándose durante hasta 2016, ya como Land Rover Defender, sino que también fue éxito a corto plazo.
A la vista del “pelotazo” que dieron con este 4x4, en Rover no tardaron en buscar maneras de explotar, todavía más, este éxito comercial. A Rover se le ocurrió que el Land Rover podría ser un coche más práctico y lujoso con una carrocería “familiar”, y así es como nació el Land Rover Station Wagon en ese mismo año 1948.
Estaba carrozado por el especialista Tickford y llegaron a fabricarse 641 unidades durante los siguientes años, suficiente para que los directivos de Rover decidieran ir un paso más allá y tomarse más en serio este concepto primigenio de SUV de lujo, tanto como para no tener que contar con terceros (en este caso, Tickford) y fabricar ellos mismos su propio todoterreno de lujo para toda la familia.
El resultado fue el Road Rover. Su propio nombre dejaba claro que estaba más pensado para la carretera que para el campo, a diferencia del Land Rover, pero tenía una buena altura libre al suelo, una posición de conducción elevada, un diseño robusto similar al del Land Rover y capacidades para circular por caminos y terrenos complicados, sin llegar al nivel del Land Rover.
Digamos que combinaba en el mismo formato los dos coches que vendía Rover a comienzos de los años 50, la berlina Rover P4 y el todoterreno Land Rover Series I. Utilizaba el chasis de la berlina, pero su diseño estaba más cerca del que tenía el Land Rover que el de un turismo convencional.
Por otro lado, no era 4x4, a diferencia del Land Rover Station Wagon, por eso no era tan capaz en el campo, pero, a cambio, prometía ser más cómodo y más útil en el día a día, incluyendo un interior más civilizado, cuidado y acogedor que estaba más orientado a un uso familiar.
Hoy en día, tenemos claro que, con esas características, el Road Rover era un SUV, pero hace más de 70 años no existía ese concepto. Sin saberlo, Rover estaba creando el primer SUV de lujo. O al menos intentándolo.
Rover comenzó con este proyecto en 1952 y dejó el diseño en manos de Gordon Bashford, un ingeniero que unos años después fue clave en el desarrollo del Range Rover. Se fabricaron 12 prototipos hasta 1955, pero el Road Rover nunca llegó a tener luz verde para pasar a producción. Se cuenta que de esas 12 unidades solo sobrevive una y está expuesta en el British Motor Museum de Gaydon, en Reino Unido.
Pero que el Road Rover Series I no llegara a fabricarse en serie no significa que Rover abandonara esta idea. Entre 1956 y 1959 se desarrolló el Road Rover Series II. Era diferente al primer, se acercaba más a los coches familiares estadounidenses, por su diseño más elegante y porque el interior era más lujoso. Tenía carrocería de aluminio y una mecánica más moderna que su predecesor, y seguía sin ser 4x4.
Tampoco llegó a producción y, aunque se hicieron nueve prototipos, solo sobreviven dos. Uno de ellos pertenece a un propietario privado y el otro también está expuesto el British Motor Museum.
Podríamos decir que el Road Rover fue un fracaso, pero lo cierto es que no. En 1970, este concepto se acabó materializando en otro “pelotazo”: el Range Rover. El SUV de lujo que todos conocemos y que sigue siendo un éxito en pleno 2026 nació de la idea del Road Rover, de hecho, el citado Gordon Bashford que trabajó en el Road Rover tuvo un papel clave en el nacimiento del Range Rover.
Sí, el Range Rover fue un proyecto posterior que contaba con soluciones técnicas distintas a las del Road Rover y con un diseño completamente diferente, pero nació de esa idea de Rover de crear un coche más versátil que el Land Rover.
Lo que permitió al Range Rover triunfar, a diferencia del Road Rover, es que era tan bueno como un turismo en carretera, pero ofrecía verdaderas capacidades todoterreno, no como el Road Rover, no solo por las cotas de su carrocería, sino porque tenía un eficaz sistema de tracción 4x4 (recuerda que el Road Rover no era 4x4) y un potente motor V8.
Imágenes | Land Rover, Bonhams, YouTube, AROnline
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