
BMW tenía una rudimentaria (pero efectiva) forma de "probar" sus llantas opcionales a los coches que vendía en los años 90
A la hora de comprar coche, estamos acostumbrados a entrar en el configurador web de la marca y “diseñar” el coche que queremos eligiendo absolutamente todos los detalles: color exterior, interior y opcionales.
A principios de los años 90, esto era impensable porque los configuradores web no existían, pero a BMW se le ocurrió una idea para que sus clientes pudieran ver cómo sería su coche ideal con los distintos opcionales disponibles: un configurador de cartón.
Nada de informática, 100% manualidad
Vamos a hacer un ejercicio de imaginación y a viajar a principios de los años 90 para ir a un concesionario de BMW y configurar un BMW Serie 3 (conocido por el código interno E36) antes de comprarlo.
Evidentemente, no has podido configurarlo en casa porque no existen los configuradores web, ni la inteligencia artificial (y Photoshop está dando sus primeros pasos), pero BMW te muestra un catálogo enorme de opciones y te gustaría ver cómo quedan algunas de esas opciones en el Serie 3, al menos las llantas, que es una de las cosas más importantes a la hora de configurar un coche porque pueden cambiar por completo el diseño exterior.
Si estuvieras comprando un SEAT Marbella básico de 750.000 pesetas sería más fácil porque solo tendrías que elegir el color exterior, pero quieres un BMW Serie 3 que, como mínimo, cuesta 2.700.000 “pelas” y BMW te permite incrementar considerablemente la factura final a base de opcionales, como buena marca premium alemana.
Es un desembolso importante y el catálogo de opcionales en papel tiene decenas de llantas, pero no te haces una idea de cómo le quedarán a tu futuro E36. No pasa nada, el comercial de BMW tiene la solución: abre el cajón de su mesa y saca una cartulina en la que hay una foto de un BMW Serie 3.
Enseguida te das cuenta de que tiene un agujero en una de las ruedas, pero ahí está la clave de todo: el comercial pone esa cartulina encima del catálogo de llantas y hace coincidir el agujero con cada una de las imágenes de las llantas opcionales para que puedas ver cómo le quedan al E36.
BMW
Compruebas que las ‘Styling 32’ son tus preferidas y le pides al comercial que encargue tu BMW 318is con esas llantas. De paso, el comercial te recuerda que tiene cartulinas del BMW Serie 5 E34 que le gusta a tu padre por si quiere pasarse por el concesionario para ver cómo le sientan las llantas opcionales de 16”.
Es un método muy sencillo y completamente analógico, pero funciona. De alguna manera, estos cartones de BMW se adelantaron a los configuradores web actuales y lo cierto es que en una marca como BMW que ofrecía tantas opciones, tenían mucho sentido. Desde la perspectiva actual es algo muy arcaico, pero no me negarás que tiene un encanto especial.
La revolución de los configuradores web
El proceso de comprar un coche ha mejorado muchísimo a lo largo de los últimos años. Durante muchas décadas, además de la clásica visita al concesionario, los catálogos de papel eran la única herramienta que tenían los fabricantes para mostrar a sus clientes todo el equipamiento de un coche y los opcionales con los que estaba disponible, además de los colores exteriores y de las posibles configuraciones del interior.
Cuando el mundo comenzó a digitalizarse, algunas marcas se modernizaron y complementaron esos catálogos de papel con “disquetes” y CDs, en ciertos casos con programas informáticos muy básicos que permitían configurar un coche a los clientes desde su propia casa a través del ordenador.
Esa fue la “primera piedra” para los configuradores web actuales. Hoy por hoy, cualquier coche se puede configurar al detalle a través de la web, ya sea con un ordenador, con una tablet o con un teléfono móvil.
De esta forma, los compradores pueden dar forma al coche que quieren y ver con exactitud cómo queda cualquier opcional en ese modelo, desde una pintura bitono para el exterior o unos faros LED matriciales, hasta una moldura de aluminio en el interior o un asiento más deportivo, pasando por detalles tan importantes como las llantas.
En caso de que un coche no tenga equipamiento opcional disponible, como sucede con casi todos los modelos chinos, el configurador permite conocer el coche desde cualquier lado, sin necesidad de ir al concesionario.
Hace poco más de 30 años, todo esto era impensable. Los catálogos en papel podían ser más o menos detallados, pero tenían muchas limitaciones y una de ellas era comprobar cómo quedaban los opcionales en el coche. Sí, se podía ir al concesionario, pero las exposiciones eran limitadas y las marcas que ofrecían muchos extras no tenían forma de mostrar cómo quedaban todos estos extras en el coche.
El catálogo, como mucho, tenía imágenes de esos opcionales, pero no había fotos de cada opcional montado en el coche: en algunos modelos habría sido imposible por la infinidad de extras y configuraciones disponibles.
El “configurador” de cartón de BMW fue un paso más allá, pero estaba lejísimos de las opciones que brindan algunos configuradores actuales: si pruebas el de Porsche o Aston Martin, es probable que te tires varias horas y pierdas la noción del tiempo porque son adictivos y dan todo tipo de opciones para diseñar el coche de tus sueños. A cambio, hemos perdido el encanto de esos catálogos en papel, al menos en la mayoría de marcas.
Imágenes | BMW e Instagram
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