Mira lo que will.i.am le ha hecho a este pobre Tesla Model S

Sí, otro día que pasa y otro día que tenemos que hablar de Tesla. Aunque está vez, me atrevería a decir que muy a pesar de la marca. Ya sabes que en Estados Unidos la personalización de los automóviles es algo muy arraigado en la cultura del país y Tesla, como toda marca de prestigio, no se iba a librar de que alguien le metiese mano al Model S. En este caso fue William, perdón will.i.am...

Personalizar un coche es algo eminentemente... personal, justamente, por lo que para gustos los colores. Ahora bien, el diseño creado por Franz von Holzhausen es uno de los más elegantes y logrados de la producción actual. Es sencillo a la vez que perfectamente proporcionado, elegante a la par que deportivo, único al mismo tiempo que muy aerodinámico. Así, es difícil tocar ese diseño sin digamos fastidiarla. En cuanto al coche de will.i.am, ese diseñador de relojes y DJ e imagen de Lexus, es todo lo contrario.

Rompiendo moldes

Sé que me vais a criticar por esto, pero al igual que will.i.am, sigo adelante a pesar de todo. Su creación rompe con lo que, como sociedad, consideramos bonito, elegante o atractivo. Rompe con el aerodinamismo del coche, añade una enorme toma de aire delante (y otras dos detrás) y añade peso.

No estoy en contra de la personalización de los coches, al contrario, comencé en esto de la prensa por esa vía hace ya muchos -¿demasiados?- años, y siempre me pareció digno de admirar que alguién quiera conducir algo diferente. Y que lo haga. Pero del mismo modo, siempre consideré que la personalización no debía ir en contra de la función del coche, aunque fuesen modificaciones estéticas, y me temo que en este caso, sea así. La cuestión es ser diferente y que me miren. En fin, que las creaciones de Mansory, finalmente no están tan mal.

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