
Este mecánico recomienda no apurar los km que marca el fabricante para cambiar la correa y explica qué ocurre en motores como los PureTech
En cuanto a mantenimiento del coche, hay componentes a los que apenas prestamos atención hasta que llega el momento de pasar por el taller, como suele pasar con la correa de distribución. Sin embargo, deberíamos tener en cuenta que estamos hablando de una pieza fundamental para el funcionamiento del motor y cuyo fallo puede terminar en una avería prácticamente irreparable.
Mario, mecánico de Garage 13 Competition, lleva tiempo advirtiendo de ello en sus vídeos de TikTok e instagram: “Las marcas estiran los mantenimientos hasta límites peligrosos, pero la realidad del taller no perdona: si la correa cae, el motor dice adiós”.
La correa de distribución es barata, pero romperla puede salir carísimo
En esencia, la función de esta correa dentada, fabricada con goma reforzada, es sincronizar el movimiento del cigüeñal y el árbol de levas para que los pistones y las válvulas trabajen en el momento adecuado. Si se rompe mientras el motor está funcionando, esa sincronización desaparece y los pistones pueden golpear las válvulas.
Esto puede acabar con la culata destrozada, válvulas dobladas e incluso un motor completamente inservible. Y no es precisamente barato: según los datos del RACE, reparar una avería de este tipo puede costar entre 4.000 y 6.000 euros, frente a los aproximadamente 400-1.000 euros que puede costar sustituir preventivamente la distribución.
Mario, mecánico
Pero, ¿cada cuánto tiempo hay que hacerlo? El intervalo de sustitución depende del fabricante y del motor, pero por norma general los plazos suelen situarse entre los 60.000 y los 150.000 kilómetros. También hay que tener en cuenta la antigüedad: muchos fabricantes establecen un límite de entre cinco y siete años, incluso aunque el coche haya recorrido pocos kilómetros.
No obstante, Mario recomienda no confiarse demasiado y advierte de que superar los 100.000 km puede convertirse en una apuesta arriesgada. “¿Nos fiamos de lo que dice el fabricante o realmente cogemos la lógica y el sentido común y hacemos revisiones periódicas?”, dice.
Y por supuesto, tampoco hay que esperar a que la correa se rompa para detectar un problema... Las grietas, los dientes deteriorados, una goma reseca o una tensión incorrecta son señales de desgaste que deben revisar en el taller. También conviene prestar atención a ruidos extraños en la zona del motor, vibraciones anormales al ralentí, dificultades para arrancar, fugas de aceite cerca de la distribución o un exceso de humo por el escape. No todos estos síntomas apuntan directamente a la correa, pero sí justifican una revisión.
Mario, mecánico
El caso concreto de los motores PureTech
El mecánico también pone el foco en un caso especialmente llamativo: los motores PureTech. En uno de sus vídeos muestra un propulsor con apenas 70.000 kilómetros al que ya estaban instalando su tercera correa de distribución. La anterior, una unidad reforzada que llevaba unos 30.000 kilómetros montada, aparecía completamente degradada y soltando restos de goma.
“Mucha gente piensa que cambiando la correa de distribución de su motor PureTech cada 30.000 kilómetros se soluciona el problema de raíz… ¡y es un gran error!”, advierte. Según explica, sustituirla repetidamente o montar una versión reforzada no basta si no se aplica también la modificación técnica adecuada y la actualización de software. Por último, hay otro detalle que conviene tener presente cuando se realiza el mantenimiento: la correa no trabaja sola.
Los tensores y las poleas también sufren desgaste y pueden fallar antes que la propia goma. Por eso, cuando llega el momento de sustituirla, el mecánico avisa de que lo recomendable es revisar y cambiar los elementos asociados y aprovechar para sustituir la bomba de agua si está accionada por la distribución. Y si acabamos de comprar un coche de segunda mano y no tenemos constancia de cuándo se hizo el último cambio, lo más sensato es no arriesgarse: una avería de miles de euros puede evitarse con una visita preventiva al taller.
Imágenes | Garage 13 Competition
En Motorpasión | Roberto Casas, mecánico: “Lo ideal es cambiar la correa de distribución cada 60.000 km o 5 años”
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