
Varios talleres italianos aseguran que cada vez reciben más coches y motos con agua o impurezas en el combustible
No está demostrado cuál es el origen del problema, pero asociaciones de consumidores reclaman más controles en las gasolineras
Cuando paras a echar gasolina apenas tardas unos minutos en toda la operación: repostas, pasas por caja y continúas el viaje dando por hecho que el combustible cumple todas las garantías. Sin embargo, en Italia varios talleres llevan meses alertando de un fenómeno que empieza a preocupar: cada vez más motos y coches llegan averiados poco después de pasar por la gasolinera.
La investigación, destapada por Adnkronos y recogida por medios locales como inSella reúne el testimonio de distintos mecánicos de Roma que aseguran estar viendo un aumento preocupante de vehículos de gasolina o diésel contaminados con agua y/o impurezas.
Por el momento no hay una explicación oficial ni pruebas que permitan hablar de un problema generalizado, pero las coincidencias entre profesionales han llevado incluso a las asociaciones de consumidores a pedir más inspecciones en las estaciones de servicio.
Los talleres hablan de más averías, pero nadie sabe todavía cuál es el origen
“En cincuenta años de trabajo nunca me había encontrado coches con gasolina mezclada con agua, al menos no hasta estos últimos seis meses”, asegura Giancarlo Lanza, propietario de un taller en Roma, en declaraciones recogidas por Adnkronos. Y no es el único.
Roberto Federici, como recogen nuestros compañeros de Motorpasión Moto, explica que en un solo día llegó a recibir dos motos con el mismo problema, mientras que Renato Di Nicolò calcula que “este tipo de averías ha aumentado entre un 25 % y un 30 % respecto a años anteriores”. Pero aún no hay una causa demostrada.
Entre las hipótesis que se barajan, están posibles filtraciones en los depósitos de las estaciones de servicio, problemas durante el almacenamiento, condensación o contaminación en algún punto de la cadena de suministro. Algunos mecánicos entrevistados por Adnkronos también sospechan que el fuerte encarecimiento del combustible podría aumentar el incentivo para adulterarlo de forma fraudulenta, aunque no existen pruebas que relacionen ambos fenómenos y ninguna investigación oficial ha llegado, por ahora, a esa conclusión.
Lo que sí queda claro es que los vehículos actuales son mucho más sensibles a cualquier alteración de la calidad del carburante que los que tienen más años: los sistemas de inyección de gasolina y diésel trabajan con tolerancias muy precisas, por lo que la presencia de agua, sedimentos o partículas puede provocar pérdidas de potencia, tirones, dificultades para arrancar e incluso que el motor se detenga pocos minutos después de repostar.
Y además de ser capaces de inmovilizar el vehículo, estas impurezas pueden terminar dañando componentes tan costosos como la bomba de combustible o los inyectores.
Si el coche falla después de repostar, el ticket puede ser la prueba más importante
Pero, ¿qué se debe hacer si el motor empieza a funcionar de forma anómala justo después de llenar el depósito y sospechamos que podemos estar ante un caso similar? Los especialistas recomiendan no seguir circulando para evitar daños mayores: lo más aconsejable es solicitar asistencia, conservar el recibo del repostaje y, si el taller confirma que el combustible estaba contaminado, documentar la avería e incluso guardar una muestra del carburante siempre que sea posible.
Precisamente esa documentación será clave si el conductor decide reclamar. La Unión Nacional de Consumidores italiana (UNC) recuerda que la reclamación debe dirigirse al responsable de la estación de servicio aportando todas las pruebas disponibles, mientras organizaciones como Codacons exigen controles más intensos en la red de gasolineras.
Por su parte, el Automóvil Club de Italia (ACI) también advierte de que un vehículo que pierde potencia o se detiene de forma repentina no solo supone una costosa avería: también puede convertirse en un riesgo para la seguridad vial.
Imágenes | Unsplash, Adnkronos
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