El genial viaje de Jamie Orr de Ohio al Ártico con un Volkswagen Jetta tuneado: 15 días y 14.000 km

Jamie Orr es una fan incondicional de los Volkswagen. Es un poco una estrella en la escena VAG. Tras restaurar, preparar y llevar un Volkswagen CitiGolf sudafricano al festival de Wörthersee de este año, Jamie viajó con un Volkswagen Jetta Sportwagen preparado desde Ohio hasta Dead Horse, Alaska, el “pueblo” más al norte del continente americano y unido al resto de la civilización por la Dalton Highway.

La Dalton Highway es la carretera más al norte de los Estados Unidos. Y desde que se abrió al público en 1981 ejerce una fascinación sobre todos los que nos gusta hacer rutas en coche (esos road trips...). Es una carretera dura, sin asfaltar en la mayor parte de su recorrido y en la que rara vez te cruzas con otro vehículo o ser humano. Y cuando lo haces, lo más probable es que sea un semiremolque que tiene que cumplir con un horario...

La poca gente que se aventura por esos lares por placer, lo hace al volante de un todoterreno o de una moto tipo BMW GS. Nadie en su sano juicio lo haría con un coche de preserie, bajado a ras de suelo, con llantas de aleación con neumáticos de perfil bajo y que además va preparando sobre la marcha, es decir, sin saber cómo va a funcionar. Y sí, además es un coche de preserie, con todo lo que ello implica en cuanto a fiabilidad.

Jamie Orr consiguió comprar un Volkswagen Jetta Sportwagen (la carrocería familiar) en California y tras instalar una placa de protección debajo del motor y amortiguadores/muelles cortos KW se embarcó en un viaje de más de 8.500 millas (14.000 km) hacia el pueblo de Dead Horse, creado ex profeso para los trabajadores de la industria petrolífera, en Alaska.

A lo largo de su periplo por Estados Unidos y Canadá, Jamie Orr no tuvo ningún problema mecánico. Ni siquiera a medida que iba añadiendo modificaciones al coche. Desde Ohio hasta Alaska, pasando por las praderas de Kansas, una parada en Pikes Peak, los atascos de Las Vegas o las rectas interminables del norte de Canadá, el coche aguantó todo.

Una vez en Dead Horse, no hay otra opción que volver en coche hasta Fiarbanks, desde donde el coche se enviaría por camión a su taller. Y curiosamente, fue en ese trayecto de vuelta que los problemas surgieron.

Un primer pinchazo -¡el único de todo el viaje!- sirvió de advertencia. Pocos kilómetros después, no pudieron evitar un objeto en la calzada. Si bien la protección delantera aguantó, el depósito de gasolina cedió. Una raja de más de 20 cm hizo que perdieran casi toda la gasolina. Tuvieron que improvisar un depósito de gasolina con un bidón de plástico donde estaba la gasolina de reserva.

Todo su viaje está visible en su cuenta de Instagram, una cuenta que deberías seguir si eres fan de VAG y de los retos un poco locos.

Foto | Jamie Orr

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