
El resalto de la calle Ibaeta ha provocado daños en un autobús y problemas a otros vehículos
Cuando pasamos por un badén en coche, enseguida notamos si es más alto o más grande lo habitual. El problema es que algunos de estos obstáculos pueden complicar el paso incluso a vehículos que circulan despacio, especialmente cuando sus dimensiones o su diseño no son los adecuados.
Es lo que ha ocurrido en la calle Ibaeta, en San Sebastián, donde un autobús articulado ha golpeado los bajos contra un paso de peatones sobreelevado y ha sufrido daños que incluyen la rotura de varias ventanillas, según recoge El Debate.
Cuestión de legalidad y normativa
El golpe no sólo ha causado daños en el autobús articulado. Según la información publicada, otros vehículos también habrían tenido dificultades para superar este paso de peatones sobreelevado de la calle Ibaeta.
La respuesta del Ayuntamiento al problema habría sido un tanto surrealista: colocar una señal de advertencia para alertar a los conductores. Sin embargo, esto deja abierta una pregunta importante: ¿cumple el resalto las condiciones técnicas que le corresponden o sus dimensiones pueden comprometer el paso de determinados vehículos?
No todos los badenes son iguales ni tienen las mismas medidas, ni están sujetos exactamente a los mismos requisitos…y si uno de ellos (o cualquier otro elemento de la vía) provoca daños en un coche, el conductor puede reclamar una indemnización a la Administración competente, siempre que consiga acreditar lo ocurrido y la responsabilidad de la administración competente.
Baden
Lo que dice la ley: La referencia técnica estatal de estos, oficialmente llamados “reductores de velocidad” es la reductores de velocidad es la Orden FOM/3053/2008, que regula su instalación en las carreteras de titularidad estatal. Dentro, están los pasos peatones sobreelevados de tipo trapezoidal, con una altura de 10 cm, una tolerancia de 1 cm y una longitud de la zona elevada de cuatro metros con una tolerancia de 20 cm.
Que no es lo mismo que un reductor de velocidad; los lomos de asno y los dispositivos prefabricados tienen características diferentes, y la aplicación de la instrucción estatal depende del ámbito de la vía. En calles urbanas, además, hay que comprobar la normativa y los criterios técnicos aplicables a cada caso.
El caso es que, para observar si en el caso de San Sebastián se incumple la normativa o no, no basta con observar si el autobús ha tocado con los bajos o qué otros vehículos han tenido dificultades, sino estudiar sus dimensiones, diseño, señalización y hasta regulación.
Cómo reclamar si un badén te rompe el coche
Llegados a este punto, como el caso de San Sebastián, por ejemplo, el primer paso es reunir las pruebas: fotografiar el coche desde varios ángulos, registrar su ubicación exacta y documentar los desperfectos del coche. Llamar a la Policía Local o autoridad competente que ayude a acreditar cómo sucedió el incidente es primordial.
Asimismo, un informe pericial (que pagará el solicitante) debería ser otro requisito a la hora de hacer bien las cosas, para que alguien compruebe si, técnicamente, cumple con la normativa y ha causado o no el daño. Además, guardar facturas de este informe pericial, así como de las reparaciones en taller. Con esa documentación, el afectado puede presentar una reclamación de responsabilidad patrimonial ante la administración que tenga la titularidad de la vía o la competencia sobre su conservación.
Ojo a un tema muy concreto: los plazos, porque el plazo general para exigir responsabilidad patrimonial a cualquier Administración española es de un año desde que se produce el hecho que cause el daño o se manifieste su efecto, según la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común.
Imágenes | Motorpasión, Sialtronica
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