Empezó radiografiando una lata de Coca-Cola. Hoy utiliza cadáveres y rayos X para mostrar cómo es un Ferrari por dentro

Rayos X Apertura

Nick Veasey utiliza rayos X para fotografiar Ferrari, Porsche o Volkswagen desde dentro y demostrar que la verdadera belleza de las cosas suele estar oculta bajo la superficie…. También de las personas

Irene Mendoza

Hay fotógrafos que buscan la belleza de los coches en su diseño exterior, pero Nick Veasey va un poco más allá y la encuentra en lo que nadie ve: su interior. Este artista británico utiliza rayos X para atravesar la chapa, la pintura y los adornos de algunos de los coches más icónicos de la historia para mostrar la compleja anatomía mecánica que realmente esconden.

En sus obras, un Ferrari F40, un Porsche clásico o un Volkswagen Beetle dejan de ser simples coches para convertirse en complejos esqueletos mecánicos donde cada cable, engranaje, conducto y pieza estructural queda expuesta. Pero no sólo lo hace con los coches: algunas de sus obras más controvertidas muestran el interior del cuerpo humano gracias a cadáveres donados a la ciencia.

El hombre que convirtió los rayos X en arte

Su trabajo y su controvertido estilo comenzó casi por accidente: a Veasey le encargaron radiografiar una lata de Coca-Cola para un programa de televisión y quedó cautivado por lo que aparecía bajo la superficie. Cuenta que ese mismo día radiografió sus propios zapatos, y aquella prueba improvisada acabaría marcando el inicio de una carrera artística que hoy es reconocida internacionalmente.

Su mensaje es muy directo: “Vivimos obsesionados con la imagen. Con nuestros cuerpos, nuestra ropa, nuestras casas y también nuestros coches”. Por eso utiliza una tecnología asociada a la vigilancia, la seguridad y la inspección para revelar una belleza distinta, la que permanece escondida bajo las capas exteriores. Como ha explicado el propio artista en numerosas ocasiones, su objetivo es “demostrar que la verdadera esencia de las cosas rara vez está en la superficie”.

Nick Vasey

Pero crear una de estas obras va mucho más lejos de hacer una simple radiografía: Veasey trabaja desde un búnker de hormigón construido específicamente para contener la radiación. Y es que los coches son especialmente complejos, porque no pueden radiografiarse de una sola vez: cada uno requiere decenas o incluso cientos de imágenes independientes que posteriormente se ensamblan digitalmente en una única composición. 

Algunos proyectos pueden requerir semanas e incluso meses de trabajo entre la captura, el montaje y el retoque final.

Ferrari por dentro, arte por fuera

Aunque también ha radiografiado cámaras, instrumentos musicales, flores o artículos de lujo, sus coches son probablemente las piezas más espectaculares. Sin embargo, las obras que más debate han generado son las protagonizadas por figuras humanas.

En una crítica publicada por el British Medical Journal, Arpan Banerjee calificó estas imágenes de “macabras”, ya que las radiografías artísticas de cuerpo entero requieren niveles de exposición incompatibles con una persona viva, por lo que Veasey ha recurrido a cadáveres donados a la ciencia para algunas de sus composiciones. Por eso sus obras son tan sorprendentes e inquietantes: esqueletos perfectamente definidos que parecen personas normales conduciendo coches o montando en bicicleta.

Hoy sus fotografías forman parte de colecciones privadas, galerías, museos e instituciones científicas de todo el mundo. Al final, ha conseguido que una herramienta diseñada para diagnosticar enfermedades, inspeccionar objetos o reforzar la seguridad se convierta también en una forma de arte. Una visión tan disruptiva como difícil de encasillar, donde la ingeniería, la ciencia y la fotografía se mezclan para demostrar que la belleza rara vez está donde todo el mundo mira.

Imágenes | Nick Veasey

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