Nueve situaciones en las que un coche autónomo siempre llevará la L

Señores, estamos abocados a que en un futuro triunfen los coches autónomos. Antes o después, ese momento llegará y los vehículos automóviles serán eso exactamente: artefactos que se moverán por sí mismos, en todos los sentidos: en el mecánico, sí, pero también en el relativo a la circulación y, por tanto, en el que se basa en la toma de decisiones.

Ah, pero habrá situaciones en las que un coche autónomo no podrá sustituir jamás al conductor experimentado. Como si llevara a cuestas una señal V-13 perpetua, la L verde en la chepa, el coche autónomo se quedará bloqueado en, al menos, los siguientes casos que nos garantizan a los conductores de carne y hueso un largo porvenir a los mandos de la máquina rodante.

1. Driblar al camión de la basura o del baldeo

Primera cosa que nunca hará un coche autónomo por ti: esquivar, driblar, adelantar por las buenas y como caiga al camión de la basura o al camión del baldeo. El día que sea un coche autónomo el que te lleve, preparáte para relajar todos tus músculos, esbozar una sonrisa terapéutica y mirar cómo cae la lluvia artificial sobre el parabrisas... o cómo penetran los efluvios urbanos en el habitáculo. Gózalo.

2. Dejar el coche en un vado para tomar un café

Si hay un placer que se van a perder los coches autónomos como conductores de sí mismos, es la posibilidad de detener el tiempo por un momento y pasar a tomar un café. Hoy en día nos parece de risa lo de la relaxing cup of café con leche, pero es un valor que verdaderamente corre el riesgo de perderse para siempre en el momento en que los coches tomen el control de la carretera. Cuidado.

3. Entrar a cuchillo en una rotonda saturada

Los coches autónomos se mueven de forma tan perfecta, que son incapaces de violar las normas de circulación. Ese es un problema que a ti, como conductor experimentado de carne y hueso que eres, nunca te ha afectado. Por eso, la conducción autónoma te hará descubrir el placer de ver cómo pasan minutos y horas en determinadas situaciones para las cuales no hay más ley que la de la selva. Ánimo.

4. Parar aquí, que total, es un momento de nada

El día en que la conducción autónoma tome el control del asfalto, ya nos podemos ir despidiendo de los panes y pasteles. De hecho, el gremio de panadería y pastelería hace años que no duerme, ni de noche ni de día, ante la tragedia que supondrá que no haya un solo coche parado en doble fila porque "paro aquí, que total, es un momento de nada". Aunque el pan esté por fermentar todavía.

5. ¿Pasar o no pasar al coche de la panadería?

Claro, que la cosa adquirirá tintes de tragedia griega cuando resulte que alguien decide forzar a su coche autónomo para, efectivamente, parar un momentito a buscar el pan y llegues tú con tu coche autónomo y ambos vehículos entablen una discusión car-to-car para decidir cómo es que están los dos ahí, obstaculizando a los trescientos coches que quedan por detrás. Lleva siempre palomitas.

6. Hacer una gracieta con el coche de vez en cuando

Seamos sinceros: las máquinas tienen el mismo sentido de la diversión que tú pasando una tarde de domingo amenizado con la lectura del último BOE. Con el tiempo, cuando los coches sean capaces de conducirse a sí mismos, el único trompo que podrás ver a tu alrededor será uno como este de la foto, que es de una tienda llamada Jugar i jugar (por atribuir la imagen lo digo, no por nada más). ¡Resiste!

7. Seguir a la ambulancia dondequiera que vaya

Se siente, pero cuando el coche te lleve a ti ya no te será posible seguir de cerca a esa ambulancia que te abre el camino en mitad del denso tráfico. Dejarás de sentirte como una estrella escoltada por las luces de colores y no te quedará otra que seguirle el juego a tu coche, que jamás entenderá por qué ibas tras la ambulancia si no te dolía nada. Sentido del humor robótico. O sea, nulo.

8. Jugar al gato y el ratón con los 'paparazzi'

Bah, tontorrón, admite que te encanta el juego del gato y el ratón con los fotógrafos del arcén. Ellos se esconden, o eso creen, tú los ves ahí apostados, ellos disimulan, tú silbas al pasar... y al final... nada. Tanta adrenalina, lanzada por la borda de la decepción. Sí, este juego se te acabará cuando tengas tu coche autónomo. Olvídate de los verdes, que tu coche no querrá entrarles al trapo. Búscate pareja.

9. Darle otros usos al coche sin pudor alguno

Despídete, porque aunque la actitud de tu coche autónomo no sea comparable a la que tenía aquel HAL 9000 de 'La casa-árbol del terror XII' con Marge Simpson, no cabe duda que saberse controlado por una máquina le quita las ganas a cualquiera. Pero claro, ¿qué le vas a contar a una máquina de lo que supone darle otros usos al coche? Castidad, paciencia y contención, hijo mío.

Y poco más queda que discutir. ¿O quizá queda algo? Próximamente seguiremos hablando de lo que nos deparará el futuro de la conducción autónoma, y lo haremos a un nivel algo diferente del que estamos acostumbrados a leer por estos lares y, desde luego, muy diferente al de esta lista de situaciones en las que un coche autónomo siempre llevará la L... felizmente para todos.

Continuará...

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