El misterioso blindaje que hizo casi indestructibles a los tanques británicos: un material más resistente que el acero que sigue siendo secreto de Estado

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La fórmula de sus materiales siguen siendo un secreto militar celosamente guardado ya que el Ministerio de Defensa británico solo ha liberado bocetos y documentos de las primeras pruebas de los años 60

Victoria Fuentes

A lo largo de los 50 y 60, la imparable letalidad de las municiones de carga hueca (HEAT) y de los misiles guiados antitanque (ATGM) amenazaba con dejar obsoletos a los tanques blindados tradicionales. La solución no llegó fundiendo más acero, sino desde el centro de investigación británico sobre tanques situado en Chobham Common, en Surrey. 

Allí nació el denominado "Blindaje Chobham" o blindaje compuesto, un secreto de Estado cuya información aún sigue estando clasificada.

Cuando Reino Unido decidió buscar una solución ante la probable aniquilación de sus tanques

En la década de los 50 y los 60 Francia contaba con el AM-30 y Alemania con el Leopard 1: tanques de acero que empezaban a darse de bruces contra la evolución tecnológica de la guerra: misiles guiados, proyectiles de carga hueca... Las potencias empezaron entonces a priorizar la movilidad sobre la protección, ya que fabricar un tanque con suficiente acero para resistir estas armas lo haría totalmente inservible.

Fue entonces cuando Reino Unido decidió buscar una solución en sus laboratorios y comenzaron en los 60 las primeras investigaciones en Chobham Common, Surrey. 

El investigador Gilbert Harvey y su equipo descubrieron que alternar capas de materiales con diferentes densidades y capacidades elásticas disipaba la energía de chorros de plasma y proyectiles cinéticos de forma mucho más eficiente que el acero monolítico.

Así consiguieron la disipación del calor extremo mediante cerámica

Este tipo de blindaje en forma de matriz o sándwich era muy distinto a las corazas tradicionales: combinaba capas externas de acero con elementos cerámicos (como óxido de aluminio o carburo de boro) colocados en matrices elastoméricas y espacios de aire, unidos a una placa de soporte y separados por varias capas elásticas para absorber impactos. Así conseguían desviar la trayectoria de los misiles y los proyectiles.

Protección radioactiva añadida. Además de parar misiles, estudios como 'Armour defuses the neutron bomb' de John Harris y Andre Gsponer afirman que estas matrices compuestas poseen una densidad que atenúa considerablemente la radiación, protegiendo a la tripulación en escenarios de guerra atómica o bombas de neutrones.

Este costoso y complejo sistema no se entregó a cualquier tanque. En los 70 Reino Unido compartió la tecnología con EE UU y Alemania Occidental. Los estadounidenses integraron variantes de este blindaje en el proyecto del M1 Abrams, mientras que los británicos perfeccionaron su uso para vehículos de exportación (Shir 2) y su propio ejército. En 1983 el blindaje de tipo Chobhan entró en acción con el tanque británico Challenger 1 y 2.

Un secreto de Estado

Aunque el concepto general (módulos en "sándwich" de metales, cerámicas y elastómeros) es de conocimiento público, la composición exacta, la disposición geométrica de las capas y la fórmula de sus materiales siguen siendo un secreto militar celosamente guardado ya que el Ministerio de Defensa británico solo ha liberado bocetos y documentos de las primeras pruebas de los años 60. 

Y es que tanques modernos como el Challenger 2 y el M1 Abrams continúan utilizando evoluciones directas de esta tecnología.

Imágenes | U.S. Army, PHC HOLMES, Sgt. Cody Quinn

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