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Chile lleva 60 años soñando con levantar el puente colgante más largo de América Latina: se ha retrasado entre terremotos, corrientes brutales y vientos huracanados

  • El Puente Chacao conectará la Isla Grande de Chiloé con el continente y reducirá un cruce en ferry de hasta 45 minutos a apenas tres en coche

  • No es muy grande, pero cuando esté terminado, será el puente colgante más largo de América Latina

Irene Mendoza

El Puente Chacao lleva tanto tiempo en los planes de Chile que varias generaciones crecieron escuchando hablar de él como una promesa eterna, casi utópica. Pero lo que empezó a estudiarse en la década de 1960 está hoy mucho más cerca de convertirse en realidad sobre el Canal de Chacao, la puerta de entrada a la Isla Grande de Chiloé.

Hablamos de la mayor infraestructura pública que tendrá Chile y de un proyecto llamado a cambiar la movilidad, la economía y la relación de una isla histórica con el resto del país. Cuando entre en servicio, algo que se espera para 2028, cruzar ese tramo dejará de depender del ferry y del tiempo.

Un puente récord que ha tenido que pelear contra el mar, el viento y la política

El viaducto tendrá 2.750 m de largo, cuatro carriles de circulación y dos vanos principales de 1.155 y 1.055 m, cifras que lo convertirán en el puente colgante más largo de América Latina. Sus tres pilas principales alcanzarán hasta 200 m de altura, una dimensión propia de los grandes iconos mundiales de la ingeniería.

El Ministerio de Obras Públicas chileno asegura que la construcción ha alcanzado ya el 63 % de avance este año, cuando al inicio del actual mandato estaba en el 44 %. La inversión total supera los 1.041.337 millones de pesos chilenos (unos 990 millones de euros al cambio actual), con una media de 1.200 empleos mensuales ligados directamente a la obra.

Pero el gran desafío de este proyecto, además del técnico o del económico, es que el Canal de Chacao lucha contra los elementos: registra fuertes corrientes, temporales frecuentes y una actividad sísmica muy seria. Chile sabe bien lo que significa construir pensando en terremotos, así que el puente está diseñado para soportar movimientos extremos y seguir operando durante al menos un siglo.

A lo largo de todos estos años, el proyecto también ha sufrido obstáculos políticos y económicos: ha sido impulsado, congelado, rehecho y discutido durante décadas, pasando por distintas licitaciones y cambios de calendario. En eso se parece a otras megainfraestructuras legendarias como el puente de Mesina o el eterno túnel del Estrecho de Gibraltar. El calendario también ha cambiado: durante años se habló que estaría listo a finales de 2025, pero las últimas previsiones oficiales sitúan esa línea dentro de tres años.

Pero para los habitantes de Chiloé, más importante será cómo les va a cambiar el día a día. Hoy un cruce puede llevar entre media hora y tres cuartos de hora, siempre condicionado por el clima y la operativa marítima. Con el puente, una ambulancia, un trabajador o un estudiante podrán hacer ese trayecto en apenas tres minutos y a cualquier hora.

No obstante, en la isla existe debate sobre el impacto turístico, el aumento de tráfico y el temor a perder parte de una identidad muy marcada. Es una discusión habitual cuando una zona históricamente aislada pasa a estar conectada de forma permanente. En una obra de esta escala, el tiempo rara vez manda más que la seguridad. Cuando se inaugure, el Puente Chacao no solo unirá dos orillas: cerrará una espera de más de medio siglo.

Imágenes | Meganoticias, Gobierno de Chile

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