
Tráfico continúa ampliando su red de vigilancia con un programa de 122 nuevos puntos de control de velocidad
Los Veloláser están copando los arcenes y guardarraíles de las carreteras españoles… Y más que van a venir. Pequeños, ligeros (menos de dos kilos) y no necesitan estar conectados a una instalación fija; sus beneficios se cuentan solos, y la Dirección General de Tráfico (DGT) lo sabe muy bien.
Tan bien que desde 2018, cuando empezaron a utilizarse por Tráfico, eran 60. Luego otras 70, hasta alcanzar los 130. Pues ahora la DGT mantiene en marcha un programa para ampliar su red de controles.
Un radar que apenas ocupa espacio
Tener más radares que funcionan por sus virtudes es parte de una estrategia más amplia de Tráfico. Ha sido el pasado 6 de abril cuando el Boletín Oficial del Estado publicó la adjudicación de un contrato por valor de 1.020.000 euros, sin IVA, para suministrar nuevos cinemómetros dinámicos destinados a los vehículos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.
Vamos, que va a haber muchos más Velolaser, o parecidos. El contrato ha sido adjudicado a Tradesegur, y contempla solo equipos que utilicen tecnología Doppler y pueden medir la velocidad tanto con el vehículo policial detenido como en movimiento. Si bien no se limitan solo a los Veloláser, sí que serán parecidos, previsiblemente.
Para colmo, la DGT anunció el 27 de febrero la puesta en funcionamiento de 33 nuevos radares, 20 fijos y 13 de tramo, dentro de un programa que contempla 122 nuevos puntos de control de velocidad. En aquel momento, 106 ya estaban operativos y los 16 restantes estaban pendientes de instalación durante el año.
Es muy difícil identificarlos en carretera y frenar a tiempo porque miden poco más de 50 cm y pesan menos de dos kilos. Además de la evidente ventaja para no ser identificados, pueden ser fácilmente portados por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y encima, pueden instalarse junto a una señal, en una farola o detrás de un guardarraíl, entre otros muchos sitios posibles.
También utiliza tecnología láser para calcular la velocidad, en lugar de los sistemas de medición basados en radar que emplean otros cinemómetros, lo que significa que no emiten ese particular destello de otros radares y que se asocia al resto de controles. Para colmo, usan 4G y WiFi, que permite transmitir las imágenes y los datos registrados a los agentes, que no tienen ni que estar pegados.
Eso sí: no miden más de 250 km/h, y su mínimo para cazar son los 30 km/h, pero sí que vigilan ambos sentidos de la circulación y trabajan tanto de día como de noche con una autonomía de cinco horas.
Imágenes | DGT
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