El Apache nació para destruir tanques. Ahora Boeing quiere convertirlo en el peor enemigo de los drones

Apache
  • Boeing prepara un radar AESA para sustituir al histórico Longbow de los AH-64 Apache

  • El objetivo es detectar enjambres de drones a decenas de kilómetros y adaptarse a una guerra donde los UAV han cambiado todas las reglas

Irene Mendoza

El avanzadísimo helicóptero AH-64 Apache nació para destruir carros de combate soviéticos, pero ahora, casi 40 años después de su entrada en servicio, su mayor preocupación ya no son los blindados. Son aparatos que cuestan apenas unos cientos de euros, caben en una mochila y pueden poner contra las cuerdas a un helicóptero valorado en decenas de millones: los drones.

Las guerras de Ucrania y Oriente Próximo han dejado claro que los drones y las municiones merodeadoras han cambiado la forma de combatir. Por eso Boeing quiere que el Apache siga siendo una pieza clave en ese nuevo escenario y ya trabaja en una de las mayores actualizaciones de su historia: un radar AESA capaz de detectar este tipo de amenazas a distancias de entre 50 y 70 km de distancia.

De cazacarros de combate a cazador de drones

Durante la presentación recogida por El Español, Terry Jamison, director de Programas de Helicópteros de Ataque de Boeing, explicó que la compañía desarrolla un radar AESA específicamente para el Apache. Este tiene como misión detectar objetivos pequeños, especialmente drones que vuelan a baja altura y cuya reducida firma radar dificulta enormemente su localización.

Pero la evolución del AH-64E no se limita a este nuevo sensor: la versión más moderna del Apache ya opera junto a aeronaves no tripuladas gracias al sistema Manned-Unmanned Teaming (MUM-T), que permite recibir en tiempo real las imágenes captadas por drones e incluso controlar determinadas funciones durante la misión. Así, el mismo helicóptero que ahora busca mejores herramientas para defenderse de los drones también lo ha convertido en uno de sus mejores aliados en el campo de batalla.

El salto respecto al radar AN/APG-78 Longbow es enorme, pese a que cuando este entró en servicio en los años noventa era una auténtica referencia para localizar carros de combate y otros objetivos terrestres. 

El problema es que los conflictos han cambiado: el nuevo radar AESA está pensado para detectar amenazas mucho más pequeñas, como drones o municiones merodeadoras, seguir varios objetivos a la vez y ofrecer una imagen mucho más precisa del campo de batalla. Según Boeing, “también mejorará las capacidades aire-aire, aire-tierra y marítimas del Apache”.

El radar cambia de sitio porque la guerra también ha cambiado

Otra de las novedades más llamativas es su ubicación, pues el histórico Longbow se instala sobre el rotor principal para que el helicóptero pueda observar el terreno sin mostrar completamente el fuselaje.

Con un alcance de hasta 70 km esa ventaja pierde buena parte de su sentido, por lo que Boeing estudia integrar el nuevo radar directamente en el fuselaje. La idea es aprovechar el mayor alcance y la mayor precisión de los sensores actuales para detectar amenazas mucho antes de entrar en su radio de acción.

La otra revolución está dentro de los proyectiles

Además del nuevo radar, el Ejército estadounidense también desarrolla nuevas municiones, como la XM1225 APEX para el cañón automático M230 de 30 mm. Esta incorpora una espoleta de proximidad que detona cuando pasa a pocos metros del objetivo y genera una nube de fragmentos capaz de destruir un dron sin necesidad de alcanzarlo directamente. De esta forma, lo que antes obligaba a disparar largas ráfagas ahora puede resolverse con apenas unos pocos proyectiles.

Derribar un dron relativamente barato con un misil Hellfire es un gasto difícil de justificar, sobre todo cuando hay tantos. Así, el Ejército de EEUU lleva tiempo realizando ensayos específicos para mejorar la capacidad del Apache frente a drones. En una de esas campañas de pruebas, bautizada como ‘Operation Flyswatter’, varios helicópteros lograron abatir 13 de los 14 objetivos aéreos empleados en los ejercicios gracias a una combinación de nuevos sensores, software actualizado, cohetes guiados APKWS y munición inteligente.

El Apache pesa más de diez toneladas, supera los 300 km/h y fue diseñado para destruir algunos de los vehículos más blindados del planeta. Sin embargo, buena parte de su futuro dependerá de cómo responda frente a un enemigo que cabe en una mochila y cuesta una pequeña fracción de lo que vale un sólo misil Hellfire.

Imágenes | Boeing

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