Radical SR3, miniprueba en el Circuito del Jarama (parte 2)

Había llegado el momento esperado, ya estaba sentado en el asiento derecho del Radical SR3 de Drivex con los cinturones de seguridad de cinco puntos aprisionándome contra el asiento. Delante de mi veo salir un Porsche 996 GT3 y el Ferrari F430 Challenge, cuando una persona del staff me da la indicación de que salga a pista.

Engrano primera tirando hacia atrás de la palanca que tengo a la izquierda del volante y en el display que indica la marcha se enciende el 1. Suelto poco a poco el embrague, que tiene un tacto infinitamente más sencillo de manejar que el de cualquier coche de carreras que haya conducido hasta la fecha.

Poco a poco y sin apenas tirones salgo por el pit lane del Jarama, y comienzo a meter marchas con movimientos contundentes de la palanca de cambios hacia atrás. Al principio hay que tomarse las cosas con calma para adaptarse a todos los mandos del coche. Además era la primera vez que conducía un coche con el volante a la derecha, pero eso no sería lo más importante en esta prueba…

Los primeros metros y las primeras curvas las dediqué a adaptarme a los mandos del coche. Había que cogerle el truco al cambio secuencial, algo que no es demasiado sencillo cuando tienes que bajar marchas, ya que el punta tacón tiene su truco.

Por otro lado los neumáticos no tenían temperatura, así que los movimientos del volante me ayudaron a que la carcasa de los mismos se deformase y la temperatura idónea se dispersase por toda la superficie de contacto con el asfalto.

Antes de llegar a “el siete” ya me parecía haberle cogido el tacto a la dirección, frenos y el cambio, así que comencé a tirar sin prisa pero sin pausa para aprovechar al máximo esos 20 minutos que tenía para exprimir el Radical SR3.

El coche en todo momento parece ir sobre raíles, y eso se agradece cuando le echas ganas y te tiras a fondo en la bajada de Bugati. Si no cometes errores de conducción, el coche es noble y va por dónde le marcas con la dirección, tan directa como me había parecido en las vueltas de copiloto.

En las frenadas puedes pisar con ganas el pedal central sin miedo a movimientos inesperados. Además poco a poco te irás dando cuenta de que puedes apurar más y más metros en esa curva a la que parece que llegas pasado. Es impresionante el tacto sencillo que tiene el coche en las frenadas, tanto que en ningún momento llegué a bloquear ninguna de las ruedas.

En la recta de meta, vas engranando marcha tras marcha y aunque no se la velocidad a la que pasé por delante del muro, la sensación era de ir más rápido que nunca por allí. No hay que olvidar que el culo va casi en contacto con el suelo, que no llevas ningún tipo de protección aerodinámica delante y que todos los baches se transmiten directamente a tu espalda y cuello.

Aunque era consciente de que mi ritmo era infinitamente más lento que el de Miguel Ángel de Castro en las vueltas previas, os aseguro que las 10 vueltas que me di con el Radical SR3 han sido una de las mejores experiencias de mi vida al mando de un coche de competición.

Hay varias cosas que lo hacen distinto a otros coches por el estilo que he probado. La más importante de todas, es que para usuarios aficionados como yo, sin experiencia en el mundo de la competición, llevar el Radical SR3 a un ritmo relativamente alto es mucho más sencillo que en otros coches de carreras.

Es fácil cogerle el tacto, poco a poco vas ganando confianza y en apenas dos vueltas ya ruedas a un ritmo que con un Ferrari F430 Challenge o un Fórmula 3 te costará mucho más alcanzar. Otro de los puntos a favor, es que te permite cometer cierto nivel de errores.

Una de las cosas más habituales que suele pasar al volante de los coches de carreras es que sueles dar gas como si estuvieses al volante de un coche de calle, y eso a veces se paga caro. En un Ferrari F430 Challenge caro puede ser hacer un trompo, salirse de la pista y tocar alguna de las partes del coche.

En el Radical SR3 en cambio, puedes forzar mucho más las situaciones, dar gas antes que en otros coches y siempre obtienes una respuesta nombre y predecible. El límite del coche también está más alto que en un turismo o en un GT, y eso hace de él un coche perfecto para los bautismos en pista.

Comparándolo con el Fórmula 3 o algún GT de circuitos que he conducido, el Radical SR3 está bajo mi punto de vista en un nivel intermedio entre ambos. El Fórmula 3 es más rápido, pero el Radical es más fácil de llevar al límite.

Los GT en cambio se quedan un poco por detrás en cuanto a sensaciones y por muy ligeros que sean, te sentirás con ellos como llevando un elefante en comparación con el Radical. La principal característica de este coche es que te ofrece sensaciones de competición con una sencillez de conducción que no tienen otros coches de carreras más lentos.

¿Qué hay que hacer y tener para conducir un Radical SR3

Se que muchos de vosotros os estaréis muriendo de envidia al leer esta miniprueba de un coche tan especial como el Radical SR3 de Drivex. Estoy todavía con el casco, el mono y los guantes puestos para defenderme de los comentarios que me tilden de afortunado.

Pero antes de empezar a disparar contra mi, permitidme que os aclare que cualquiera que disponga de apenas 250 euros puede vivir una experiencia al volante de este coche en el próximo curso de conducción de Drivex que tendrá lugar el día 26 de enero en el Circuito del Jarama.

Queridos Reyes Magos: Este año he sido muy bueno, por eso me gustaría hacer un curso de conducción con el Radical SR3…”

El coche para esta prueba ha sido prestado por Drivex. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

Fotografía | Javier Álvarez
Agradecimientos | Drivex
En Motorpasión | Radical SR3, miniprueba (parte 1)

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