
Entre el Shaken y la falta de garaje, comprar un superdeportivo ya no es cosa de uno, sino de un grupo de cinco.
Basta con darse un paseo por las calles de cualquier ciudad nipona para darse cuenta que a los japoneses les gustan los coches. Todos los coches, del Renault Kangoo al superdeportivo italiano pasando por los modelos locales.
Y sin embargo, Japón lleva un cuarto de siglo viendo cómo su juventud se aleja del coche en propiedad, un fenómeno tan asentado que tiene nombre propio desde los noventa: kuruma banare, desvinculación o desapego por el automóvil.
Multipropiedad, no alquiler temporal
En realidad, no es que los jóvenes nipones rechacen el automóvil sino que no se pueden permitir un coche, porque son caros como aquí, y sobre todo por los elevados costes que implica poseer un coche, como el Shako Shomeisho (tienes plaza de parking o sino sólo podrás optar a un pequeño kei-car) o el temido Shaken, la carísima ITV nipona que cuesta más caro que llevar el coche a la revisión.
Sony Assurance ha cuantificado el kuruma banare. Uno de cada tres jóvenes de veinte años renuncia a tener coche. La cifra ha crecido respecto al 30% que manejaba la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón en 2015, según recoge la consultora UISM.
Pero el dato interesante no es la renuncia, sino lo que ha venido a sustituirla. El deseo de subirse a un Ferrari, McLaren o un Porsche sigue intacto, lo que ha cambiado es el modelo de acceso. Ahora se estila la multipropiedad.
La plataforma Rendez-Vous, con sede en Tokio, ha construido un negocio entero sobre esa idea: grupos de hasta cinco personas comparten la propiedad de un coche durante doce meses. Según recoge Nikkei Asia, Ryota Asaoka, representante de la firma, resume el problema de fondo con una frase clara: a los veinteañeros el coste de poseer un coche les resulta sencillamente inasumible.
Con un Porsche 911, por ejemplo, una entrada de 150.000 yenes (unos 800 euros) da acceso a una cuota mensual de unos 350 euros. Cada socio tiene derecho a 50 días de uso anual, con el seguro, el mantenimiento, los impuestos y hasta el aparcamiento ya incluidos en la cuota. La demanda ha desbordado la oferta: la propia empresa reconoce tener una lista de espera de 3.500 personas.
La clave del modelo está en qué se paga exactamente. No se reparte el precio del coche nuevo, sino únicamente la depreciación estimada a lo largo de un año, dividida entre los copropietarios.
En el catálogo de Rendez-Vous mandan los deportivos europeos de referencia, desde el Ferrari 360 al California, pasando por el Lamborghini Urus, Diablo o las sucesivas generaciones del Porsche 911. Pero entre su selección también se cuelan joyas excéntricas, como el Lotus Exige S, el mítico DeLorean DMC-12 o el singular Honda City Cabriolet de los años 80.
Imágenes | Thành Văn Đình , s_h_automotive, Ferrari
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