Airbags de sustitución fabricados en China y montados tras un accidente previo ya se han relacionado con ocho muertes y dos heridos graves
Años después del escándalo con los airbags defectuosos de Takata, En EEUU están viviendo un déjà vu inquietante. Las autoridades han detectado peligrosos airbags de sustitución ilegales que explotan en caso de accidente y convierten el sistema de seguridad más básico del coche en una amenaza letal. El balance provisional es demoledor: ocho personas fallecidas y al menos dos heridas graves.
La advertencia llega de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico (NHTSA), que investiga infladores baratos fabricados por Jilin Province Detiannuo Automobile Safety System (DTN), una empresa china cuyos productos tienen prohibida su venta en EEUU por este tema y que, aun así, se han colado por vías ilegales en el mercado de recambios.
Cuando el airbag se convierte en un proyectil
Según la NHTSA, el problema de estos infladores es que se rompen durante el impacto y expulsan grandes fragmentos metálicos hacia el pecho, el cuello, los ojos y el rostro del conductor. El organismo señala que muchos de esos accidentes “no habrían tenido un desenlace mortal con un airbag legítimo”. Hasta ahora se han documentado diez siniestros con este patrón.
Los casos que se están investigando se concentran en coches reparados tras un accidente previo, muchos de ellos declarados siniestro total y posteriormente puestos de nuevo en circulación. Se han identificado en modelos como Chevrolet Malibu y Hyundai Sonata, aunque la NHTSA subraya que “el riesgo no se limita a esas marcas” y estima que podrían circular hasta 10.000 unidades de estos infladores.
El foco del problema: reparaciones y coches de segunda mano
El problema se concentra en la cadena de reparación y en el mercado de segunda mano. El problema se concentra en coches reparados tras un accidente y puestos de nuevo a la venta. En ese proceso se han montado infladores ilegales que imitan a los originales y no cumplen los estándares de seguridad. Así, el vehículo puede parecer seguro, pero el airbag supone un riesgo oculto.
La NHTSA ha pedido a talleres y profesionales que alerten si detectan estos componentes y a los conductores, especialmente a quienes compren un usado con historial de accidente, que revisen de inmediato el sistema de airbag. Si se identifica un inflador de DTN, el vehículo no debe circular hasta que sea sustituido por uno original.
Un eco demasiado cercano del caso Takata
La comparación es inevitable. El precedente de Takata dejó más de 100 muertes en todo el mundo y la mayor llamada a revisión de la historia. Entonces se trataba de un proveedor global; ahora, de infladores falsificados e ilegales. El resultado vuelve a ser el mismo: un fallo químico en el inflador convierte el airbag en un proyectil letal.
Las autoridades recomiendan “revisar el historial del vehículo, desconfiar de reparaciones baratas tras un siniestro y acudir a un concesionario o mecánico de confianza para verificar la procedencia del airbag”. Si hay indicios, la NHTSA pide contactar con la agencia y, en paralelo, con las fuerzas del orden, incluido el FBI o Homeland Security Investigations, para frenar la importación ilegal. Ahorrar en seguridad cuesta vidas, y que la historia se repita demuestra que ignorarlo siempre acaba pasando factura.
Imágenes | Shutterstock, Takata
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