Del GPS al sensor del asiento: cómo la policía puede usar un coche para reconstruir un crimen como el del dueño de Mango y localizar a un sospechoso aunque apague el móvil

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Su hijo ha defendido en todo momento que fue un accidente, pero el auto de la jueza ve indicios claros de que tenía un móvil: el dinero de su padre

Victoria Fuentes

La mañana del 17 de diciembre de 2024, el dueño del imperio Mango, Isak Andic, y su hijo, Jonathan, paseaban por el sendero que discurre entre Monsterrat y las cuevas del Salnitre de Collbató, en Barcelona. Era la última caminata que Isak haría, porque acabó cayendo al vacío desde una altura de 100 metros y muriendo en el acto.

Su hijo ha defendido en todo momento que fue un accidente, pero el auto de la jueza ve indicios claros de que tenía un móvil: el dinero de su padre. Y aunque Jonathan perdió su móvil justo antes del suceso, no se percató de algo: su coche de alta gama e hiperconectado iba a ser el testigo más fiable.

Cuando la centralita del coche tiene la última palabra

En un principio la muerte del fundador de Mango se había considerado un accidente, pero el resultado de las investigaciones empezó a girar las tornas hacia su hijo y se reabrió el caso. Eran demasiados cabos sueltos. Así que la jueza ha ordenado la entrada en prisión provisional de Jonathan bajo una fianza de un millón de euros que ha conseguido sin problema.

En estos momentos la causa está abierta por un delito de homicidio, y el auto provisional ya es público. En él se detalla el argumento del hijo, que defiende que ya había visitado el lugar de los hechos dos semanas antes. Pero el GPS de su Mercedes AMG G 63 decía lo contrario:

"Manifestó que hacía unas dos semanas que había realizado el mismo recorrido, y de las pruebas de localización del vehículo XXXXXX G63 propiedad del Sr. J se ha podido constatar que fue al lugar de los hechos los días 7/12/2024, el día 8/12/2024 y el día 10/12/2024, en contradicción con su declaración que manifestó que había ido quince días antes", detalla el auto.

Aquí encontramos varias tecnologías que han ayudado a los investigadores en el caso: la tarjeta SIM del sistema eCall, el sistema de conectividad de Mercedes y el número IMEI.

El rastro de la tarjeta SIM y la triangulación por IMEI

Estamos hablando de un modelo de más de 220.000 euros hiperconectado y que los investigadores han usado para ubicar al sospechoso en el lugar de los hechos, ya que aunque no haya smartphone, el coche sigue conectado a las antenas de telefonía buscando cobertura. Este modelo en concreto incluye "Extras Digitales", cuyo uso implica la vinculación permanente del vehículo con la cuenta de usuario Mercedes-Benz y el consentimiento al almacenamiento y recuperación de información necesaria para su activación. 

Además, todo coche vendido en Europa desde 2018 lleva un módulo eCall obligatorio que una vez se activa para contactar con los servicios de emergencias, envía la geolocalización, el número de bastidor y el tipo de motor del vehículo en forma de datos mientras se establece la llamada. Para que funcione, el Mercedes AMG G 63 cuenta con un módem interno (Módulo de Comunicación LTE) y una eSIM con su propio número IMEI. Se trata de un código de 15 dígitos que identifica de forma única el módem del vehículo.

Pero los fabricantes no pueden hacer uso de esta información, así que la policía tuvo que pedir una orden judicial a las operadoras para rastrear ese IMEI, trazando el recorrido exacto, minuto a minuto, desde Barcelona hasta el aparcamiento de la montaña, lo que ha permitido comprobar a través de ese IMEI que previamente al día de los hechos había acudido al mismo lugar. 

Así que el Mercedes de Jonathan desvela más cabos sueltos en este caso, que se suma lo que la jueza describe como la "desaparición en extrañas circunstancias" del teléfono de Jonathan Andic en un viaje a Perú unos días antes de que se supiera que el caso se iba a reabrir.

Los chivatos de la policía

Qué se registra: el módulo eCall (obligatorio en Europa desde 2018), los sistemas de infoentretenimiento y las apps asociadas al coche registran constantemente posicionamiento GPS, apertura de puertas, velocidad, revoluciones, momentos de frenada e incluso el peso en los asientos. De hecho, los coches modernos chivan el número de ocupantes de un vehículo de forma telemática.

¿Pueden los fabricantes ceder esos datos alegremente? La respuesta es no. Solo están obligados legalmente a ceder esa telemetría, el IMEI de la tarjeta SIM integrada y los registros de los servidores a un juez durante una investigación criminal o la reconstrucción de un accidente grave.

¿Cómo lo hacen? Los forenses digitales de la Policía Científica o la Guardia Civil extraen información de los módulos telemáticos de los coches modernos. Según detalla la Interpol, lo hacen combinando técnicas de extracción lógica, física y electrónica. Estas copias de seguridad forenses permiten acceder a rutas, velocidades, teléfonos vinculados y mensajes.

Imágenes | Mango, Mercedes

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