La ciencia lo confirma: si escuchas metal o techno al volante, conduces peor y más rápido. Y no es que seas mal conductor, es tu cerebro

Demasiadas informaciones compiten al mismo tiempo por nuestra atención

Daniel Murias

En medio de uno de los épicos solos de guitarra de ‘Painkiller’ veo un gendarme con unos prismáticos sobre trípode señalarme con el dedo. Casi al instante veo salir detrás mío el Renault Mégane RS de la Gendarmerie con las luces azules. Miro el velocímetro y no hay duda, me va a caer una buena multa. Fueron 90 euros los que tuve que abonar al instante. La culpa es mía, obviamente. Aunque, según los científicos, parte de la culpa la tiene la música muy rápida y agresiva. 

Según estudios recientes, tanto el volumen como el ritmo y el estilo de la música que escuchamos al conducir influyen directamente en nuestra forma de conducir, en nuestra velocidad e incluso en nuestros tiempos de reacción.

"Y acelera un poco más"

¿Quién no ha bajado el volumen de la música para tener mejor visibilidad al dar marcha atrás para aparcar con el coche? Cómo si bajar el sonido nos permitiera de repente ver mejor o tener mejor pericia. Esto ilustra muy bien hasta qué punto la música puede influir en nuestro comportamiento al volante.

Camino del trabajo, en la ruta de las vacaciones o para quedar con amigos, muchas personas ponen música. Este gesto, casi automático, sirve para amenizar el trayecto, hacer más llevadera la conducción o incluso mantener la atención en la carretera. Sin embargo, hay un detalle importante: si lo que buscas es concentración, la música que elijas puede marcar la diferencia. La música puede influir sobre nuestra velocidad.

Y es que, según estudios recientes, no solamente el volumen, también el estilo de la música que escuchamos al conducir influyen directamente en nuestra forma de manejar y en nuestra capacidad de reacción. Los investigadores observaron que, cuando la música tiene un ritmo acelerado, de más de 120 pulsaciones por minuto (BPM), los conductores tienden a cometer más errores y aumentan las probabilidades de sufrir un accidente.

¿Cómo es posible? El tempo de la música compite por nuestra atención con el hecho de conducir. “Cuanto mayor es el número de eventos temporales que deben procesarse y mayor la frecuencia de cambios temporales que requieren más almacenamiento en la memoria, más se distraen las operaciones y las capacidades óptimas para conducir”, explica Warren Brodsky en su estudio.

Realizado en simulador por cuestiones de seguridad, varios conductores conducían con diferentes músicas de fondo, más o menos rápidas. Los resultados mostraron que el tempo de la música afectaba de manera constante tanto la velocidad de conducción como las estimaciones de velocidad percibida. Es decir, a mayor ritmo en la música de fondo, más rápido conducían y más alto era el umbral de percepción de lo que era ir rápido.

Además, el tempo de la música de fondo influyó también en la frecuencia de infracciones. Saltarse semáforos en rojo, cambiar de carril sin señalizar y cruzar líneas blancas, así como  colisiones fueron más frecuentes con música de ritmo rápido. 

Así, la música rápida puede hacernos ir más rápido, pero no nos incita a cometer infracciones. La música compite con la actividad de conducir por captar la atención de nuestro cerebro, digamos. Y eso hace que estemos menos concentrados mientras conducimos, favoreciendo situaciones en las que cometamos infracciones, y que puedan disminuir nuestros reflejos. 

En el marco de un estudio sobre música y conducción, psicólogos de la Universidad de Zúrich (Suiza), observaron que escuchar música en el coche alarga el tiempo de reacción ante situaciones de frenadas de emergencias o frenadas bruscas. Básicamente, nos distrae y reaccionamos tarde.

Un estudio titulado "Efecto de escuchar música en el estado fisiológico, la carga mental y la conducción según el temperamento del conductor", realizado por investigadores chinos, sugiere que ciertas músicas pueden ser perjudiciales para la conducción. En este estudio, los científicos recomiendan a los conductores evitar escuchar metal o techno a todo volumen, especialmente durante los trayectos en ciudad. Por el contrario, es preferible optar por una lista de reproducción con músicas más tranquilas y relajantes.

Y es que según sus conclusiones, las músicas rápidas, con más de 120 BPM, aumentan el riesgo de sufrir accidentes de tráfico, un ritmo que suelen alcanzar fácilmente géneros como el metal o la techno. 

Antes de tener que montarnos una playlist de country para el coche, los investigadores chinos reconocen que solo se reclutaron a 20 participantes, todos estudiantes de la misma universidad, y que únicamente se probaron dos géneros musicales (rock y techno), lo que limita la generalización de los resultados.

En todo caso, para quienes buscan una alternativa, los podcasts son una excelente opción. Permiten mantener la mente despierta sin sobrecargar la capacidad cognitiva, lo que los hace ideales para trayectos largos.

Imágenes | Gustavo Fring, drivar, v-meets y tookapic

En Motorpasión | La venganza del majarajá indio: fue tratado con desprecio en un concesionario de Rolls-Royce, les compró seis coches y los puso a recoger basura 

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com

VER 1 Comentario