SEAT Ibiza e Ibiza SportCoupé, prueba (parte 2)

He probado tres motorizaciones: 1.2 12v (69 CV), 1.9 TDI (90 CV) y 1.9 TDI (105 CV). En conjunto se aprecia una mejora general del apartado mecánico y sobre todo del rendimiento. La nueva generación es claramente más eficiente que la anterior. Sin embargo, aún faltan saltos tecnológicos que dar.

Me explicaré: sigue habiendo tricilíndricos en la gama, cuando ya se sabe que no son mucho más económicos que los tetracilíndricos, y por otra parte, los diesel siguen siendo todos de bomba-inyector 8v cuando el grupo VAG ya monta common-rail en varios modelos contemporáneos al Ibiza.

Veamos todo lo que nos trae el nuevo subcompacto de SEAT:

Conducción y dinámica

De momento todos los Ibiza con cambio manual tienen cinco velocidades. Eso sí, las relaciones se han alargado, de modo que los motores pierden un poco de chispa a cambio de reducir los consumos y las emisiones. Todos los diesel (1.4 TDI 80 CV, 1.9 TDI 90 CV y 1.9 TDI 105 CV) van equipados con DPF y no pagan impuesto de matriculación.

La electrónica de los motores se ha optimizado, pero su base tecnológica ya está pasada de moda. Empiezo por el 1.2 8v 12v, de tres cilindros, que entrega su potencia máxima a 5.400 RPM. Tiene un par máximo discreto, 112 Nm a 3.000 RPM, pero tengo que deciros que pocas veces en mi vida me he divertido tanto con un 1.2. Pesa 1.050 kg en carrocería SC, y 1.074 kg en 5p.

Al depósito le faltaban unos 12 litros cuando me lo entregaron, y no había ordenador de a bordo, así que no puedo dar una cifra precisa de consumo. Calculo que puede hacerse 600 Km con un depósito, unos 7,5 l/100 km. La verdad sea dicha, hice una conducción muy dinámica, y me sigue pareciendo una cifra pequeña. A ritmo tranquilo hará 6 l/100 km o menos, homologa 5,9 l/100 km.

Es un motor divertido, con chispa, para ser un 1.2 lo cierto es que no parece un coche lento, al menos conduciendo solo y sin usar el A/C más que cuando hace falta. La quinta no vale para todo, pero no podemos pedir peras al olmo. Al ser tres cilindros, tiene un sonido interesante que pide apurar las marchas allí donde es inofensivo. El TDI de 80 CV mejora notablemente las prestaciones del 1.2.

Pasemos a los petroleros. El motor de 90 CV, sin pasar de 130 Km/h de aguja y tras más de 1.000 km, el ordenador indicó 5,0 l/100 km, pero en la práctica es un poquito más (~5,2 l/100 km). Puede hacer 900 km pisando el acelerador muy cuidadosamente y sin apenas meterlo en ciudad, pero los 4,5 l/100 km que homologa me parecen muy optimistas.

Entrega 210 Nm entre 1.800 y 2.500 RPM, es más suave que los TDI del Ibiza anterior, hay menos brusquedad, pero le falta la suavidad de un common-rail. Tiene una potencia muy razonable para el uso diario, me parece muy recomendable. No es muy emocionante en aceleración o recuperaciones, pero es un alivio para el oído que gire a sólo 2.100 RPM en quinta a 120 km/h.

El más potente, el TDI de 105 CV, da 240 Nm a 1.900 RPM (es menos progresivo). También va muy desahogado y como en el anterior, un desarrollo tan largo hace que la quinta sea una marcha para crucero, la reserva de aceleración es muy discreta. Es lo que tiene ahorrarse la sexta, la quinta tiene que ser muy larga si se quiere bajo consumo.

Con este motor el ordenador marcó 5,1 l/100 Km, pero el coche tenía menos kilómetros, sólo 1.000 cuando me fue entregado. Más o menos puede decirse que el consumo es igual o inferior que el de 90 CV, las relaciones de cambio son las mismas. Aquí también la medición de 4,5 l/100 km oficiales me parece muy optimista.

Todos comparten el mismo defecto, que es extensible a casi todos los SEAT. El medidor de combustible, digital en el Ibiza, baja muy poco hasta mitad del depósito, a partir de ahí baja muy deprisa, así que de este medidor no hay que fiarse mucho. Para conseguir las medias oficiales hay que conducir muy tranquilo, de otro modo ni de casualidad. En conducción eficiente y a los límites legales de velocidad no se consigue.

El modelo más sencillo, 1.2 12v, alcanza 165 km/h, haciendo el 0-100 en 15 segundos. El más rápido en punta es el 1.6 105 CV gasolina, 189 km/h. El TDI de idéntica potencia es sólo 2 km/h más lento, y el 0-100 lo hacen en el mismo tiempo, 10,4 segundos. En la aceleración desde parados hasta el primer kilómetro el 1.6 emplea 32 segundos, y el diesel le alcanza sólo 3 décimas después. Como el diesel recupera mejor, considero al 1.9 TDI 105 CV el más rápido en general.

La nueva generación dinámicamente mejora un huevo mucho. El tacto de la dirección asistida pasa a ser de lo mejor del segmento, lo mismo pasa con los pedales o el cambio de marchas. El Ibiza se empieza a quitar complejos y quiere establecer nuevos estándares. El conductor ahora está mucho mejor informado de la situación y percibe el tacto de un coche superior.

El comportamiento me ha encantado, no le encuentro ninguna pega. No veo tendencias claras al subviraje o sobreviraje sin conducir como un loco, y el ESP de serie hace muy bien su trabajo. Ahora hasta el modelo más sencillo tiene frenos de disco en todas las ruedas, y el tamaño de las ruedas ha crecido, como mínimo tiene 15 pulgadas.

Una de las cosas que le sentaban fatal al Ibiza anterior eran las ruedas de 14 pulgadas, no guardaban proporción estética con el coche. Además, el tarado de la suspensión ha sido muy bien elegido, y opcionalmente tiene un tarado más duro (suspensión “deportiva”, con estabilizadoras más grandes). Un pelín seco en ocasiones, pero convence la forma de sujetar el coche en condiciones exigentes.

El nuevo Ibiza es capaz de soportar una conducción rápida en curvas o autovías y autopistas sin que parezca que vamos subidos en un utilitario, y la sensación de velocidad es menor que en el modelo previo y gran parte de sus competidores. En el aspecto de la conducción me ha convencido plenamente, aunque prefiero tener seis velocidades y un cambio más escalonable.

Ya sea nuestro estilo de conducir más tirando a económico o a deportivo, lo cierto es que este coche no decepcionará ni a unos ni a otros. Falta que aparezcan versiones más deportivas, tengo ganas de ver qué tal van los FR y Cupra cuando salgan. Por cierto, sólo el 1.6 de gasolina puede ser automático, un DSG de siete relaciones.

En resumen, SEAT se lo ha currado a base de bien, el nuevo Ibiza es de lo mejor que hay en el segmento. Me ha gustado más que Renault Clio, Fiat Grande Punto, Mazda2, Peugeot 207 y Opel Corsa, con el Fiesta no le comparo ya que aún no me he subido en uno.

Continuará...

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