Llevamos toda la vida haciéndolo mal: los expertos aseguran que el parasol se pone por fuera. Si no, sirve de poco

Prueba Adac Ok
  • Al sol, el volante de un coche puede alcanzar una temperatura de 70ºC

  • La manera correcta de proteger el interior del coche se choca de bruces con la realidad práctica

Daniel Murias

Las altas temperaturas de las olas de calor no solamente nos ponen a prueba cuando salimos a la calle, también cuando nos subimos a los coches. Cuando hace 35°C en el exterior, el habitáculo de un coche puede superar los 70°C tras una hora expuesto al sol. Son auténticos invernaderos. Aparcados en pleno sol, sólo queda poner un parasol en el parabrisas para que el salpicadero y los asientos no sean una parrilla de barbacoa cuando volvamos al coche. Pero lo estaríamos haciendo mal.

Solemos poner el parasol dentro del coche, contra el parabrisas, pero no es la manera más efectiva de combatir el calor.

El parasol por fuera es más eficaz

Con las primeras olas de calor, vuelven las advertencias de no dejar nada a la vista en el coche, existe un riesgo real de incendio. Los expertos del  ADAC, el mayor y más influyente automóvil club de Europa, no sólo advierte de las consecuencias del calor en el coche. También han investigado maneras de combatir el calor en los coches, más allá de usar el aire acondicionado.

Para determinar qué funciona y qué no, los investigadores aparcaron siete Dacia Duster idénticos a pleno sol. La temperatura exterior se mantuvo siempre por debajo de los 30 grados. Se obtuvieron valores completamente diferentes en el interior: después de sólo media hora al sol, la temperatura en el interior del coche sin protección subió a más de 50 grados, después de una hora y media, se observó un valor máximo de 59,1 grados. Para los niños pequeños o los animales, existe un peligro absoluto para la vida en estas condiciones.

De los medios para evitar que el coche sea literalmente  un horno, el método más efectivo fue el uso de una funda parcial que se coloca sobre el coche como una lona, pero que sólo cubre la parte superior del coche (techo y superficies acristaladas): logró una diferencia de temperatura de diez grados (43ºC frente a los 53ºC del Duster sin protección). Quizá no sea la opción más práctica si no vamos a dejar el coche aparcado varios días.

El segundo método más efectivo fue el uso de un parasol reflectante para el parabrisas en el exterior (como hacen en invierno para evitar el hielo y la nieve sobre el parabrisas). Con el lado brillante hacia afuera, este refleja los rayos del sol y reduce la temperatura a 45 grados en lugar de 53ºC.

Sin embargo, colocar la lámina de protección solar en el interior, como hacemos en nuestro país para que los pájaros no lo usen de baño o volvamos y ya no tenemos parasol, funciona menos. La temperatura en el habitáculo fue de 49ºC. En cuanto a las lunas tintadas solo reducen la temperatura en dos grados.

La explicación del porqué funciona peor dentro que fuera es sencilla. Si el reflector está dentro, la radiación solar ya ha atravesado el cristal. El parabrisas se calienta, el aire entre cristal y parasol se calienta, y parte de esa energía termina entrando igualmente al habitáculo. 

En cambio, si el parasol está fuera, parte de la radiación rebota antes de atravesar el vidrio. El cristal se mantiene más frío y reduce el efecto invernadero del coche.

El ADAC advierte también sobre las temperaturas de las superficies en el interior del coche. En pleno solo, no se trata sólo de evitar que nuestro coche se convierta en un invernadero murciano, sino de evitar que el volante, el asiento o el pomo de cambio se conviertan en hierros de marcar y terminemos con partes de nuestro coche tatuadas en las palmas de las manos.

Sin precauciones, el volante y el salpicadero pueden alcanzar los 70ºC. Recordemos que tocar algo que tiene una temperatura de 45ºC o más ya supone un riesgo de quemadura. Tocar algo que está a 60ºC entre 1 y 5 segundos provocará una quemadura de segundo grado.

La solución puede ser algo tan sencillo como cubrirlos con una toalla. Según el ADAC, cualquier accesorio resistente al sol reduce la temperatura de la superficie y mantiene el volante hasta 26 grados más fresco.

Imágenes | ADAC

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