SUV, híbrido, enchufable, diésel y 4x4. Probamos el Audi Q7 e-tron

Nos hemos puesto al volante del nuevo Audi Q7 e-tron 3.0 TDI quattro, una versión del Q7 híbrida enchufable en la que el motor de combustión es diésel. Concretamente es un V6 de 3.0 litros que junto al motor eléctrico consiguen una potencia máxima de 373 CV y un par motor de 700 Nm. Y es quattro, es decir, tiene tracción total con su transmisión y diferencial central autoblocante.

Con sus 5,05 metros de largo, una altura de 1,97 metros y un peso en vacío de 2.445 kilos (375 corresponden a la parte eléctrica del sistema híbrido), este Audi Q7 acelera de 0 a 100 en sólo 6 segundos, alcanza una velocidad máxima de 225 km/h y consigue un consumo medio homologado según el ciclo NEDC de 1,7 litros a los cien kilómetros. Ventajas de los enchufables a la hora de homologar…

En modo eléctrico puro es capaz de recorrer hasta 56 kilómetros y con un depósito de 75 litros tiene una autonomía de 1.400 km. Llegará a Europa la primavera de 2016 con un precio de salida en España de 82.960 euros.

El cambio es un Tiptronic de ocho velocidades, cuenta un volante de inercia adaptativo para reducir las vibraciones al máximo en función de los diferentes regímenes de giro. El cambio en esta versión se desacopla cuando el coche está parado, cuenta con levas tras el volante para uso manual y también con modo Sport.

La batería de iones de litio está compuesta por 168 células en forma de prisma agrupadas en 14 módulos de 12 células cada uno y tiene un sistema de** refrigeración líquida** para garantizar la misma temperatura para cada una de las células.

La recarga completa tiene una duración de dos horas con una toma de corriente de 7,2 kW y ocho horas en un enchufe doméstico normal. La recarga y otras funciones del vehículo se pueden gestionar desde el móvil mediante una app específica.

Gestión del sistema híbrido inteligente

Hasta ahora hay novedades, pero quizá lo más llamativo del Q7 e-tron es la gestión inteligente de la energía que busca la máxima eficiencia en los trayectos. Tiene cuatro modos de conducción, el EV (eléctrico total), el Hybrid (el normal en el que el sistema híbrido actúa según las circunstancias), modo Battery Hold (para mantener la carga de la batería) y Battery Charge, que recarga ésta para su uso posteriormente.

El Q7 en modo Hybrid gestiona la energía de la batería en función de la ruta que programemos en el navegador. Reconoce las rotondas, curvas y poblaciones y gestiona la energía para aprovecharla al máximo en todas esas circunstancias. Es más, aprovecha para pasar por las poblaciones en modo EV y no contaminar. Si no programamos el navegador esta función también funciona pero de forma limitada, con una previsión de sólo tres kilómetros.

El pedal del acelerador cuenta con la típica dureza para activar la función Boost en el final de su recorrido, en cuyo caso los dos motores trabajan a máximo rendimiento. Pero hay otra pequeña dureza antes de la mitad del recorrido que nos marca el punto en el que se activa el motor de combustión cuando circulamos en modo eléctrico.

El cuadro de instrumentos tiene información específica para esta versión y está compuesto por una pantalla de 12,3 pulgadas repleta de información. Curiosamente esta pantalla está inclinada pero no hacia la parte delantera del coche, sino hacia la trasera. Esto seguramente es para evitar reflejos pero resulta un poco extraño.

En cuanto a la pérdida de espacio en el maletero por culpa de la hibridación, en este caso es de, ni más ni menos, que de 240 litros. Pero al Q7 le quedan unos buenos 650 litros de capacidad y un suelo plano. Eso sí, no hay posibilidad de configuración siete plazas.

Al volante del Audi Q7 e-tron

Hemos recorrido 100 km con el e-tron, hemos hecho nuestras comprobaciones de rigor y hemos practicado una conducción ágil y sin miramientos con el consumo, un uso normal. Nada de ciudad, 20% de autovía y el resto carreteras secundarias con algo de desnivel (poco) y atravesando varias poblaciones. Pero casi mejor que explicarlo es que veáis este gráfico de la ruta, donde se puede ver el consumo medio, la velocidad media y el tiempo que ha estado funcionando el motor de combustión.

Las sensaciones han sido positivas y me ha resultado fácil compararlo con un Q7 normal porque justo la semana pasada hice más de 600 kilómetros con un 3.0 TDI de 272 CV. El coche es muy cómodo y, a pesar de su tamaño tiene cierta agilidad (va mejor que el antiguo). Respecto al diésel normal se aprecia un mayor empuje, principalmente a velocidades moderadas. Pero también más inercias por el peso.

Probé el Q7 diésel con siete personas y el comportamiento era peor que el e-tron con dos ocupantes aunque la diferencia de peso no es muy grande. Pero el reparto sí, el e-Tron tiene el peso abajo y eso lo camufla un poco. En cualquier caso me parece interesante conseguir unas cifras de consumo así con un coche tan grande y con las prestaciones que ofrece.

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