Subaru BRZ, prueba (exterior e interior)

Hace unos años los máximos mandatarios de Subaru y Toyota se reunieron en torno a una mesa para llegar a un acuerdo de colaboración mutuo. El resultado de ese encuentro es este coche que protagonizará la prueba de esta semana, el Subaru BRZ.

El hermano gemelo del Toyota GT 86 llega con el objetivo de convertirse en una seria alternativa a otros coupés de características y posicionamientos similares como el Nissan 370Z, Audi TT, BMW Z4 o Mercedes SLK. En contra de lo que ocurre con estos, en el Subaru BRZ de ha aplicado la máxima de ofrecer dosis interminables de diversión por muy poco dinero, concretamente 30.900 euros que es lo que cuesta la versión básica Sport.

Hoy comienzo una prueba de uno de los coches menos potentes de cuantos he conducido en los últimos meses, pero os aseguro que esos 200 caballos unidos a un conjunto muy liviano y puesto a punto para hacer disfrutar a quien lo conduce, hacen de él uno de los coches más divertidos de conducir de cuantos he probado.

Si hiciésemos un ratio euros/diversión al volante, me atrevo a decir que no hay ningún coche que le pueda hacer sombra. Pero antes de comenzar a contaros de lo que es capaz cuando estás conduciéndolo, vamos a ver que ofrece a nivel estético y funcional con el análisis del exterior e interior.

Deportividad que salta a la vista en el BRZ

Cuando miro por fuera el Subaru BRZ lo primero que me viene a la cabeza son coches de aspecto deportivo de antaño como el Toyota Celica, Opel Calibra o Ford Probe. No me preguntéis por qué, pero eso es en lo que pienso, a pesar de que el BRZ tiene tanto de Calibra como yo de eficiente.

El pequeño deportivo japonés tiene unas formas más modernas y compactas que todos ellos. Se que suena a tópico, pero lo mires por dónde lo mires irradia estilo 100% japonés y eso es algo que me gusta. Podría ser el coche del protagonista de un comic manga.

La carrocería mide tan solo 4,2 metros de largo, lo cual unido a una altura de menos de 1,3 metros y un ancho de 1,7 metros le otorga un aspecto con mucho aplomo sobre el asfalto. Es pequeño, bajito, muy deportivo, y eso me gusta.

En la vista delantera destacan las líneas afiladas del morro, que es dónde confluyen las líneas redondeadas que forman el capó delantero. Una gran toma de aire en la zona central del faldón de grandes dimensiones acompaña a las luces antiniebla y las luces diurnas de led que se sitúan en los extremos.

Personalmente me gusta la parte delantera, especialmente la forma que tienen las ópticas, muy estilizadas y con gran personalidad. Poco tiene que envidiar en este sentido a muchos de sus competidores, alguno de los cuales tiene muy poca personalidad.

Las aletas laterales tienen una forma curiosa, siguiendo las líneas curvas marcadas por los pasos de rueda. Detalles como la falsa branquia situada al lado de los espejos retrovisores exteriores no son de mi agrado, pero entiendo que haya gente que alucine con ellas.

Los espejos retrovisores van anclados a la parte superior de las puertas y no tienen un aspecto especialmente deportivo. La parte positiva es que tienen una superficie suficiente como para que a través de ellos podamos ver a todos los “quemados” que nos meten morro cuando ven la trasera del BRZ.

Y es que es ahí, en la parte trasera dónde este coche muestra sus mejores armas para conquistar a los más escépticos. El tercer volumen de la carrocería está marcado por las formas compactas, que hacen que en cierta medida el coche me recuerde a otros con formas similares como el extinto BMW Serie 3 Compact de la generación anterior.

Por suerte no hay más similitudes con éste, ya que el Subaru BRZ no deja indiferente cuando lo ves desde atrás. Lo primero que llama la atención son las ópticas de formas afiladas y unas líneas maestras muy similares a los delanteros.

Hay una parte de las ópticas con formas semiredondeadas que es dónde se integran las luces de LED. En la parte que queda situada en la zona interior del coche se ubica la luz de marcha atrás, marcada por la carcasa en color blanco.

Por continuar con las ópticas, en la parte inferior del faldón trasero encontramos una nueva óptica dónde se alberga la luz trasera de niebla, con una forma triangular que recuerda un poco a los coches de competiciones de resistencia.

El paragolpes trasero tiene en la parte central inferior una zona de color negro, en la cual se integran los escapes. Pero ojo, no voy a pasar por alto estos porque merecen una buena mención.

A cada lado de esa zona de plástico negro del faldón trasero sobresalen dos salidas de escape con un diámetro impresionante. Son dos cilindros metálicos brillantes que contrastan con el color negro que les rodea. Como detalle curioso hay que decir que tienen 86 milímetros de diámetro, un claro guiño a su hermano gemelo el Toyota GT 86.

Y es que salvo pequeños detalles, ambos coches son idénticos en el aspecto de la carrocería. Completa la zona trasera un alerón de dimensiones bastante considerables situado en el extremo de la tapa del maletero. A mi no me pareció exagerado, pero tengo que admitir que mis amigos poco fans de los coches se echaron una buena carcajada e hicieron comentarios sobre el alerón al verlo. No tienen ni idea.

Por último las llantas del Subaru BRZ lucen un diseño multiradio en 17 pulgadas en las que se combinan los colores metálicos y oscuros. Cinco radios dobles son los que tienen más protagonismo, dejando en un segundo plano a otros cinco radios de diseño más fino.

Las líneas afiladas del resto de la carrocería y las ventanillas traseras con formas muy angulosas dan lugar a unas aletas traseras que tienen gran fuerza en el conjunto con un aspecto muy musculoso y agresivo en la vista de tres cuartos trasera.

Es en definitiva un coche atractivo, deportivo y que cumple a la perfección con su cometido de encandilar a los auténticos quemados de las cuatro ruedas que quieren un coche con el que además de poder rodar a diario, poder fardar por su barrio y hacer manos en sus escapadas de fin de semana a sus carreteras favoritas.

Interior del Subaru BRZ, calidad premium en algunos detalles

El exterior del Subaru BRZ ha cumplido con mis expectativas de forma holgada, y lo mismo pasa con el interior. En el habitáculo el deportivo japonés ofrece más de lo que me esperaba y aunque hay detalles que se podrían mejorar, en líneas generales creo que cumple con su función.

Lo primero que me gustó del interior del Subaru BRZ fue que la parte superior del salpicadero está fabricada en un material plástico más blando de lo habitual en los coches japoneses, con un tacto y un aspecto más Premium de lo esperado.

Estas zonas de plástico suave y agradable se combinan con otras forradas en piel. Estas partes son más comunes de lo que me esperaba en el interior, cubriendo los paneles de las puertas, los interiores de la consola central, etc.

Las costuras de estas piezas son de color rojo y destacan sobre la piel de color negro, creando una combinación muy deportiva en línea con volante, bolsa de la palanca de marchas y el freno de mano que también llevan estas costuras.

Entre los dos asientos delanteros encontramos algo que no podía faltar en un coche japonés, una consola con huecos para dejar pequeños objetos que está fabricada en un plástico demasiado duro y poco agradable al tacto. En ella se albergan además los interruptores que permiten activar la calefacción en el asiento.

Los asientos por su parte tienen un aspecto realmente bueno. Son deportivos, recogen bien en las curvas y todo ello sin dejar de ofrecer un confort más que suficiente. Me gusta que los laterales van forrados en piel y el centro en alcántara, calidad y buen precio son posibles con el acabado Premium.

Además estos asientos permiten llevar una posición de conducción muy baja, muy deportiva y acorde con el estilo del coche. Por lo demás el cuadro de mandos es de fácil lectura, con tres relojes que indican velocidad, revoluciones y el resto de indicaciones en el pequeño reloj de la derecha.

Cierto, todavía no he hablado de las plazas traseras y es que apenas se puede hablar de ellas. Son demasiado pequeñas para llevar a un adulto salvo caso de extrema necesidad, así que los utilizarás más para dejar objetos cotidianos que para hacer sufrir ahí a algún amigo.

Mañana arrancamos y pisamos a fondo.

Continuará...

En Motorpasión | Subaru BRZ, prueba (parte 1, parte 2, parte 3 y parte 4)

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