Opel Insignia Grand Sport, a prueba: una berlina para viajar, tan cómoda como poco sedienta

Tres semanas han pasado desde que finalizara el proceso de integración de Opel en el Grupo PSA Peugeot-Citroën, y aún es una incógnita cómo afrontará el grupo francés este nuevo reto que pretende hacer rentable la marca en los próximos tres años. Desde luego tener nuevos productos como el Opel Astra y el Opel Insignia, mucho mejores que antes, es un buen comienzo.

Cuando probamos el nuevo Opel Insignia Grand Sport en Alemania nos sorprendió el gran paso adelante que suponía esta nueva generación del Insignia, sobre todo a nivel dinámico pero también en cuanto a imagen, tecnología, refinamiento, acabados... Ahora lo hemos probado más a fondo para contarte todos los detalles.

Desde el pasado mes de febrero, cuando Opel puso a la venta el nuevo modelo, en Europa se han recibido más de 50.000 pedidos, superando todas las expectativas, y esto a pesar de que las primeras unidades no han aterrizado en el mercado hasta el mes de junio.

Más y mejor para esta gran berlina

Lo primero que llama la atención de este Insignia Grand Sport (cinco puertas) es su gran tamaño. Con 4,90 metros de longitud, no hay ningún rival tan grande como él, aunque se le acercan el Renault Talismán (4,85 metros) y los Ford Mondeo o Mazda6, con 4,87 metros de largo. Un BMW Serie 3 (4,63), un Mercedes-Benz Clase C (4,67) o un Audi A4 (4,73) son bastante más pequeños.

Aunque ahora es más grande, Opel ha conseguido también hacerlo más ligero (hasta 175 kilos, según versión), y esto se nota especialmente al volante. Es más agradable de conducir y muestra una mayor agilidad, pero de eso hablaremos un poco más adelante. También es un pelín más caro que el Insignia saliente, pero es cierto que goza de un equipamiento más completo.

Su habitáculo sorprende muy gratamente, tanto por aspecto (sencillo pero interesante) como por nivel de calidad y acabados (muy correctos para un generalista) y, sobre todo, por habitabilidad. Las plazas traseras son realmente amplias, y hay un gran espacio para las piernas. La distancia libre al techo no es tan buena, pero sí suficiente. La única pega es que el túnel central resta algo de espacio a la plaza central trasera pero, en general, es muy cómodo y agradable.

Una de las mejoras más evidentes es la simplificación de los mandos, sin tanto botón como antes y con una pantalla táctil bien integrada, que hace del Insignia un coche mucho más intuitivo y fácil de descifrar. Además, el tacto de los diferentes botones y superficies, salvo alguna excepción (como el mando del freno de estacionamiento, algo plasticoso), es muy placentero.

El cuadro de instrumentos opcional de 8 pulgadas, que ofrece mucha información, cuenta con relojes analógicos de agujas en los laterales (cuentavueltas a la izquierda, y nivel de combustible y temperatura del agua a la derecha) y un display central digital, que se puede configurar al gusto para mostrar un velocímetro clásico o bien diversos datos de la conducción, y muestra a los lados la temperatura del aceite y el voltaje de la batería (ver foto).

Los asientos, opcionales con certificación AGR y en este caso tapizados en símil de cuero perforado, resultan muy cómodos y ofrecen función de ventilación y calefacción, así como múltiples ajustes eléctricos para encontrar la postura idónea de conducción (que puede ser bastante baja). Son la combinación perfecta, junto a la suave suspensión, para poder despachar viajes largos sin mayor problema.

Las plazas laterales traseras también pueden estar calefactadas (ver foto), y los ocupantes de estas plazas posteriores cuentan con dos difusores de aire en la pequeña consola central -sin control de temperatura-, así como dos tomas USB para recarga de dispositivos o incluso para reproducir música a través del sistema de audio del vehículo.

El maletero ofrece 490 litros de capacidad (1.450 litros con los asientos traseros abatidos), lo cual no es una cifra especialmente sobresaliente para un coche de su tamaño, pero es cierto que el espacio disponible es muy bueno (aunque menor que en el anterior Insignia) y, sobre todo, el acceso a la zona de carga es fácil gracias al portón, aunque la boca del maletero no queda especialmente baja. Cuenta con kit reparapinchazos bajo el piso del maletero, aunque opcionalmente se ofrece una rueda de repuesto (96,22 euros).

El Insignia Grand Sport puede equipar además todos los asistentes de conducción que se esperan de un coche de su tipo, agrupados en un paquete, como el asistente de cambio de carril, el control de crucero adaptativo con función Stop&Go, alerta de tráfico cruzado, frenada de emergencia en ciudad, asistente de aparcamiento automático o sensores y cámaras 360, aunque éstas últimas no son de gran resolución.

Esta versión Excellence, tope de gama, incorpora equipamiento como los faros matriciales LED Intellilux, llantas de 17 pulgadas, Opel OnStar, climatizador digital bizona o navegador Navi RF900 IntelliLink.

Por último, la unidad de pruebas contaba con conexión Wi-Fi 4G LTE que permite conectar hasta siete dispositivos diferentes simultáneamente, así como asistente OnStar, que propone la comunicación con un asistente personal telefónico para todo tipo de consultas e incluye llamada de emergencia automática en caso de accidente.

Refinado y muy cómodo

Desde el primer momento en que cerramos la puerta del Insignia nos damos cuenta de que la insonorización parece bastante correcta, y al arrancar el motor 1.6 CDTi de 136 CV se refuerza esta impresión, ya que la rumorosidad es bastante baja. Una vez en marcha también resulta refinado y, aunque llega algo de ruido aerodinámico, es silencioso en vías rápidas.

Para nosotros la opción de la suspensión adaptativa Flexride (866 euros) es casi obligatoria, ya que aporta al coche la capacidad de ser increíblemente blando en modo Tour, con la comodidad que esto supone, o lo suficientemente firme en modo Sport para una conducción alegre. Realmente se notan y mucho las diferencias entre los tres modos disponibles en cuanto a respuesta del acelerador, dureza de los amortiguadores y peso de la dirección.

El comportamiento del modelo nos parece mucho mejor que antes, ya que muestra mayor agilidad y aplomo, y el tacto de la dirección es bueno y preciso. El motor diésel de 136 CV es un gran aliado, no por prestaciones (10,5 segundos de 0 a 100 km/h y 211 km/h) ni por ser especialmente enérgico (para eso mejor el 170 CV, más lleno), sino por lo frugal que resulta, pudiéndonos acercar a la cifra homologada de 4,3 litros si ponemos empeño.

Tras 1.200 kilómetros obtuvimos una media de ordenador de 5,5 litros a los cien kilómetros, aunque circulando exclusivamente en vías rápidas, a velocidades legales, se puede bajar de los 5 litros sin demasiado problema, lo cual nos parece una gran cifra para un coche de su tamaño.

La zona dulce del motor está en torno a las 2.000 RPM, y es donde ofrece una mayor respuesta (el par máximo de 320 Nm está disponible entre 2.000 y 2.250 vueltas). De hecho, a veces es más recomendable utilizar una marcha más alta y que el motor gire a menor régimen que estirar una marcha más corta, si lo que queremos es la mejor respuesta.

La caja de cambios manual de seis relaciones tiene un tacto no demasiado preciso, pero agradable, aunque el pomo resulta algo plasticoso y en alguna ocasión cruje al utilizarlo. Nos gusta especialmente la opción del Head-Up Display, cuya posición y luminosidad podemos ajustar mediante botones a la izquierda del volante, sin necesidad de buscar en ningún menú.

Opel Insignia Grand Sport: nuestra puntuación

Diseño exterior 8
Diseño interior 8
Calidad 8
Habitabilidad 9
Maletero 8
Motor 8
Seguridad 9
Comportamiento 8
Comodidad 9
Precio 8

A favor

  • Gran comodidad de marcha
  • Consumo contenido
  • Buena insonorización
  • Interior y maletero amplios
  • Diseño atractivo

En contra

  • Motor no demasiado enérgico
  • Precio de versión algo elevado
  • Navegador poco sofisticado
  • Ciertos plásticos interiores pobres

Aunque el precio de la versión sin descuentos resulta algo elevado, con 32.858 euros (más o menos lo que cuesta un Passat Advance 1.6 TDI de 120 CV, aunque algo menos equipado), y teniendo que añadir después equipamiento de seguridad y asistencia, lo cierto es que el precio de arranque de la gama, con todos los descuentos de la marca, parte de 22.300 euros, lo cual es un gran precio para un coche como éste.

Recapitulando, el nuevo Opel Insignia Grand Sport nos ha resultado una genial berlina para devorar kilómetros de forma cómoda y con un consumo bastante moderado. Además, la habitabilidad interior es muy buena, al igual que el aspecto general del habitáculo. Salvo algún plastico de dudoso tacto, es difícil no plantearse un coche como éste si realmente hacemos muchos kilómetros y buscamos refinamiento, eficiencia y comodidad. Bien por Opel.

Ficha técnica

Versión probada   1.6 CDTi
Cilindrada1.598 cm³ Tipo de tracciónDelantera
Bloque motorCuatro cilindros en línea CombustibleGasóleo
Potencia (CV @ rpm)136 @ 3.500 Capacidad del depósito62 litros
Par motor (Nm @ rpm)320 @ 2.000-2.250 Consumo urbano5,1 l/100 km
Masa en vacío1.503 kg Consumo extraurbano3,9 l/100 km
Velocidad máxima211 km/h Consumo combinado4,3 l/100 km
Aceleración 0-100 km/h10,5 segundos Capacidad maletero490 litros
TransmisiónManual de 6 velocidades Precio32.858 euros

El coche para esta prueba ha sido prestado por Opel. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas

Fotografía | Javier Álvarez

También te puede gustar

Portada de Motorpasión

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com

VER 13 Comentarios