Mercedes SL 350, prueba (parte 3)

Ya hemos visto que el Mercedes SL 350 tiene todo lo que tiene que tener para encandilar a su público objetivo tanto con el exterior como con los encantos del interior.

Pero ahora llega el momento de ponerlo en marcha y ver si dinámicamente también cumple con las expectativas que nos ha creado su bonita silueta.

El Mercedes SL 350 incorpora un motor V6 de 316 caballos de potencia, una cifra más que considerable y que promete sensaciones fuertes al volante. Pero no nos equivoquemos, eso es sólo lo que promete.

A pesar de que las prestaciones del Mercedes SL 350 no son malas, tal y como demuestran las cifras oficiales de aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 6,2 segundos o la velocidad máxima de 250 kilómetros por hora, lo cierto es que estas prestaciones se alcanzan sin emocionar.

El comportamiento del coche es bastante perezoso, y da igual que claves el pie derecho en el suelo que el coche no te va a hacer pasar miedo. Es un comportamiento perezoso que sólo tiene su explicación si atendemos a la cifra de par y la relacionamos con el peso que tiene que mover.

Los 1.825 kilos de peso del conjunto son demasiados para los sólo 360 Nm de par que entrega además bastante arriba, concretamente a 4.900 revoluciones por minuto. Y es que a pesar de ser un V6 y funcionar con la suavidad característica de esta arquitectura de motor, hay que estirarlo hasta las 6.500 revoluciones para que entregue los 316 caballos.

Así pues, que nadie espere que el Mercedes SL 350 le lleve a otras atmósferas y le corte la respiración a la salida de un semáforo. No ha sido creado para eso, y si quieres impresionar a una chica guapa con el, será cautivándola con un paseo mejor que demostrando de lo que es capaz en una carretera de curvas.

Después de haber hecho con el más de 500 kilómetros, también he de decir que me he dado cuenta de que esta suavidad es parte de su encanto. El Mercedes SL 350 invita a pasear, a disfrutar de otro tipo de conducción completamente distinta a la de otros biplazas descapotables como por ejemplo el Audi TT RS Roadster.

Ese no es su rival, y me atrevo a decir que rivales tiene pocos. Como rivales de su mismo planteamiento incluyo antes a un Cadillac XLR o a un Lexus SC que a un Porsche o a un Ferrari. Y eso que de precio no está demasiado lejos de un Porsche 911.

Así pues el Mercedes SL 350 muestra un carácter único, un carácter distinto a la mayoría de biplazas descapotables y creo que precisamente por eso ha conseguido cautivar a tanta gente a lo largo de los años.

El freno y la dirección van en consonancia con el resto del coche. Así pues, cuando frenamos notamos un tacto un tanto esponjoso del pedal, lo cual tampoco es un inconveniente porque creo que pocas veces llegarás apurando la frenada a una curva.

Continuará...

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