Mazda6, presentación y prueba en Lisboa y Setúbal (parte 1)

El lunes acudimos a Lisboa para conocer el Mazda6, una berlina de cuatro puertas de segmento D que llega precedida por los buenos resultados del Mazda CX-5. Si en el último año el CX-5 pasó de vender 150.000 a 200.000 unidades, con el Mazda6 la firma de Hiroshima quiere alcanzar en Europa las 39.000 durante 2013, 1.340 de las cuales se comercializarán en España dentro de un segmento que aglutina el 6,2 % de las ventas totales de turismos en nuestro continente.

Vamos a ver qué nos depara la toma de contacto del Mazda6, un modelo que promete ser nuevo por completo, que se presenta con una doble versión, Sedán y Wagon, y también con un abanico de motorizaciones amplio que resulta interesante incluso desde la versión de acceso, algo de lo que no puede presumir todo el mundo.

En el caso del diésel 2.2 de 150 CV, montado sobre la versión Wagon, me toca una ruta muy basada en autopistas que me servirá para poner a prueba la dinámica en aceleración y deceleración de un vehículo grande que ha sido dotado de un propulsor con un gran par. El recorrido me llevará desde el aeropuerto de Lisboa y cruzando Setúbal para acabar en Tróia tras un breve recorrido en ferry.

La ruta será mucho más compleja y exigente para el Sedán de gasolina 2.0 de 145 CV, en un nivel de acceso Style completado con un navegador TomTom y packs Confort y Safety. Con el Sedán abordaremos autopistas, carreteras reviradas con ascensos y descensos y pueblos de la costa atlántica que nos permitirán comprobar el comportamiento de la berlina.

Pero antes de salir a pasear con ellos, vamos a observarlos con detenimiento.

Línea exterior: diseño KODO

En la marca hablan de diseño KODO, alma del movimiento, que traducido de la cultura del país del sol naciente a algo más cercano supone darle movimiento a las formas basándose en la dinámica de los animales salvajes. Es una forma de dar emotividad a un modelo que, por otra parte, está llamado a ser sobrio y elegante. De todas formas, no es un concepto vacuo. El diseño se ha pensado en términos de aerodinámica, resultando un Cx de 0,26 en el Sedán y 0,28 en el Wagon, que son unos coeficientes poco frecuentes en esta clase.

En las fotos propias (con marca de la casa) al Wagon lo veremos en color rojo (Soul Red Metallic), y aparece en color azul (Blue Reflex Mica) en la galería de fotos oficiales que dejo al final de esta primera parte (una selección de fotos, porque el carrete completo es enorme). Por el contrario, el Sedán aparece en azul en nuestras fotos, mientras que en la galería oficial lo vemos en rojo.

Este comentario viene porque la carrocería en Soul Red Metallic contiene una capa de color reflectante por debajo de la capa de color y de la capa de acabado, lo que produce un bello juego cromático dependiendo de cómo incida la luz del sol sobre el coche. Y el resultado es una curiosa exacerbación de la pasión en los modelos terminados en rojo.

Como estas fotos del modelo acabado en Soul Red Metallic están hechas bajo el sol de mediodía, ese contraste de tonos sólo se aprecia en algunas de ellas, aunque sí se ve en prácticamente todas las fotos de la galería oficial, tiradas con bastante más calma. Cámaras aparte, a simple vista el efecto se nota y es realmente bonito.

En la línea exterior, el Wagon transmite una muy buena sensación, resulta agradable a la vista. No parece en absoluto una caja de zapatos con ruedas, sino que se trata de un familiar que, oye, tiene su punto como coche. La verdad es que han conseguido traspasar el concepto KODO a un diseño tan sensible como el de los familiares tipo Wagon.

La combinación de líneas que marcan cierta rotundidad y el uso de curvas suaves a lo largo de todo el diseño, además del retraso del pilar A, del que hablaremos enseguida, han hecho que el Mazda6 Wagon sea un familiar poco convencional y muy atractivo. Con todo, en Mazda esperan que el mix de ventas en nuestro país, donde los coches familiares en general no tienen demasiado predicamento, se componga de un 20 % para el Wagon y un 80 % para el Sedán.

El Sedán, por su parte, tiene formas señoriales. Pese a sus dimensiones de berlina del segmento D, resulta adeportivado, casi de estilo coupé, gracias a la posición del pilar A, que se ha retrasado 10 cm respecto a la edición previa, a un cierto músculo que encontramos a lo largo de toda su línea y a la tremenda inclinación del pilar C, que se funde con una zaga algo abrupta.

Las ópticas de ledes que incorporan tanto el nivel de acabados Style con Pack Safety como el Luxury (ver niveles de acabados del Mazda6), en combinación con ese frontal de comedida severidad que va a ser recurrente en la gama de la marca, dan al Mazda6 una imagen muy equilibrada entre modernidad, sobriedad y agresividad bien canalizada.

Interior, acomodación y habitabilidad

Al entrar en el habitáculo, muy similar al del Mazda CX-5, descubrimos un espacio bien trabajado en los detalles. Ojo, no a nivel de justificar la palabra detalle con profusión de puñetitas, sino a nivel de lo que realmente importa: cuidar que el conductor y los acompañantes viajen cómodamente y sin agobios por la disposición de los elementos.

Se nota que ha habido un cuidado especial por la ergonomía, tanto en los asientos como en el acceso a los mandos y, sobre todo, en el aspecto de no desatender la conducción. De hecho, la ergonomía es el aspecto más destacable del interior, junto con la visibilidad.

Y sobre los otros detalles, el Mazda6 tampoco se queda manco. De serie y desde la versión más baja, aporta elementos que tradicionalmente se venían reservando a niveles más elevados. El más llamativo, el SCBS --asistente de frenada de emergencia en ciudad--, aunque también destacan el curioso HMI Commander o la pantalla táctil TFT de 5,8 pulgadas.

Hablando de la pantalla, y sólo a efectos de ilustrar lo de la ergonomía, hay que decir que su posición se nota estudiada para que se pueda atender sin desviar excesivamente la mirada. Es un detalle que llama la atención en cuanto se sientas a los mandos. Si hubiera que resumir en un solo término lo que supone sentarse a los mandos del Mazda6, la palabra que yo elegiría sería comodidad.

Sobre la versión de acceso, la unidad que probamos monta packs Confort, con asistente al cambio de carril, sensores de aparcamiento, asientos delanteros calefactados, y Safety, con asistente de cambio involuntario de carril, sistema de luces adaptativas de largo alcance y ledes en las diurnas. El despliegue en cuanto a sistemas de seguridad activa es excelente, en el sentido literal de la palabra.

La posición de conducción es buena. Al principio, como en todo vehículo que roza los 5 metros, se muestra algo aparatoso, pero la visibilidad ha sido muy bien resuelta, con una disposición de los retrovisores más atrasada. Ahora quedan a 29,3º en el exterior izquierdo y a 61,6º en el derecho (5,4º y 4,2º más que en la edición previa, respectivamente), lo que implica mayor visión lateral. La visibilidad por el espejo interior también es cómoda, sobre todo en el Sedán.

En cuanto a los asientos, todas las plazas son amplias y cómodas, cuando cómodo significa que los asientos te agarran pero no te agobian. Mazda ha agrandado tanto asientos (30 mm para el Sedán, 20 mm para el Wagon) como respaldos (29 mm en el Sedán, 36 mm en el Wagon), y se notan los resultados. También se siente uno a gusto con la gestión del espacio lateral, sin elementos que incomoden a la hora de conducir o de viajar como acompañante.

Al pasar a las plazas traseras descubrimos unas mínimas diferencias entre las versiones Wagon y Sedán, que vienen motivadas por la distinta línea de cada una de ellas. Si el Sedán tiene una longitud total de 4.865 mm y presenta una distancia entre ejes de 2.830 mm, el Wagon mide 4.800 mm con 2.750 mm de batalla, unas características motivadas por la necesidad de un disponer de una estructura más pensada para albergar la carga en el maletero sin añadir más voladizo de la cuenta.

Eso no da problemas de accesibilidad o de espacio libre para las piernas, que es muy bueno en ambas versiones. En cuanto a la altura libre por encima de la cabeza, si bien el Wagon va bien servido, al Sedán se le echa en falta un poquito más de espacio libre por encima de los ocupantes de las plazas traseras si estos miden 1,80 m o más. Para vuestra referencia, os diré que yo mido 1,78 y el techo me rozaba ligerísimamente el pelo (que, por cierto, me lo tengo que cortar, ahora que me fijo).

Ambas versiones cuentan con un buen espacio de carga en el maletero. El Sedán presenta un volumen de 489 litros, mientras que en el Wagon es de 522 litros, siempre contando con el espacio que queda bajo el piso, ya que el Mazda6 viene con kit antipinchazos. Algo que nos sorprendió a todos en la rueda de prensa: para tener otra rueda, la de uso temporal, hay que aflojar 300 euros.

Sigamos hablando del espacio de carga. Si abatimos los asientos traseros (60/40) con un simple botón ubicado en el maletero, el espacio del Wagon asciende hasta los 1.664 litros, con una altura hasta la bandeja de 502 mm. Por cierto, que la bandeja se desmonta y cabe bajo el piso del maletero, lo que realmente es muy útil. En longitud de carga, el Wagon tiene 1.113 mm en lo que es estrictamente el maletero, y 1.873 con los asientos abatidos. El Sedán parte de 1.190 mm y alcanza los 1.961.

Y ahora que ya hemos visto las dos caras del Mazda6 y hemos complementado la ficha del vehículo con observaciones hechas a pie de pista, va siendo hora de ponerlo en marcha, con un simple toque de botón, y hacernos a la carretera para ver cómo se comporta el alma del movimiento cuando está lejos de los salvajes animales. Bueno, o entre el tráfico rodado de Lisboa.

Continuará... Continúa

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