Lo mejor y lo peor del Subaru XV diésel 2015

Aprovechando que ha pasado por nuestras manos un Subaru XV diésel modelo 2015 (el que incluye las modificaciones que os contamos hace poco), vamos a dar un repaso a lo que aporta este coche y destacar sus puntos fuertes y menos fuertes.

El Subaru XV es un SUV compacto de 4,45 metros de largo, tracción integral y un peso con motor diésel de 1.510 kilos. Por cierto, el motor es un cuatro cilindros bóxer (con los cilindros opuestos) que es una de las señas de identidad de la marca japonesa y que rebaja el centro de gravedad del vehículo por la reducida altura del bloque.

Desarrolla 147 CV de potencia y un par motor de 350 Nm, consumo medio homologado de 5,6 litros a los cien kilómetros, tiene un maletero de 380 litros y su precio en diésel arranca en los 25.000 euros, mientras que en gasolina tienes uno desde 19.000 euros. Bueno, más o menos ya tenemos hecha una composición de las características generales del coche. Vamos a meternos en harina.

Lo mejor del Subaru XV

La estética es algo totalmente subjetivo pero que no podemos pasar por alto, ya que es el motivo de compra principal y, aunque cada uno tiene sus peculiaridades, sí hay una línea más o menos marcada de lo que gusta y no gusta. Además como es un modelo que lleva años en el mercado ya se conoce la respuesta al diseño del XV.

Es positiva, la respuesta a su imagen es positiva. El XV se desmarcó en el segmento SUV con una carrocería que perfectamente podría valer para un compacto con mínimos retoques. Tiene un diseño muy deportivo y, aunque cuenta con elementos que le delatan como un SUV (al margen de su altura), sus formas no son tan agresivas como en otros modelos con un carácter más campero.

Las plazas traseras del XV son otro de sus puntos fuertes, las dos laterales porque la central es muy estrecha. Cuentan con mucho espacio para las piernas y altura libre para pasajeros adultos incluso altos. El maletero tiene una superficie de carga amplia y, aunque los pasos de rueda lo invaden por los laterales, se aprovecha bien. Además tiene dos resistentes ganchos portabolsas y al abatir los asientos la superficie queda plana.

El motor diésel también lo vamos a encontrar en los dos apartados. En el bueno está por su tacto aterciopelado y con mínimas vibraciones. Además suena poco cuando circulamos ya a determinada velocidad (despacio se oye bastante). La dirección que se ha mejorado en esta actualización ha pasado de estar bien a ser de las buenas (aunque no de las mejores).

Tiene la común toma de 12V en la parte baja de la consola central, pero no está sola, le acompañan una toma AUX y dos USB para que podamos conectar prácticamente cualquier reproductor de música. Además con dos USB también podemos tener un pincho con música conectado y, a la vez, ir cargando el móvil (por ejemplo).

Y lo mejor para el final, el conjunto de suspensión/amortiguación. Cuando empiezas a conducir el XV puede pasarte inadvertido porque la sensación es de un tarado firme ya que sientes las pequeñas irregularidades. Además en los apoyos la carrocería inclina poco, lo que confirma la teoría.

Pero luego un día llegas a un bache que conoces muy bien y que muchos coches parecen desmontarse. Pasas con el XV y ese temido bache se queda en un bachecín porque se traga las irregularidades grandes con una facilidad pasmosa. No te lo esperas, pero un caso parecido me sucedió con el WRX STI de la generación anterior aunque mucho más exagerado.

Lo peor del Subaru XV

Como buen japonés, tiene detalles de acabado muchas veces incomprensibles por su insignificancia y que hacen que sus interiores no terminen de rematar y reduzcan tontamente la calidad percibida. En este caso tenemos un enganche fijar el cinturón trasero central cuando no se usa que se sale con facilidad de su alojamiento y un fuelle para cubrir la regulación del volante mejorable porque no llega a cubrir del todo el mecanismo.

El maletero que antes hemos mencionado sus bondades también tiene cosas malas, bueno sólo una, la capacidad total. Con 380 litros se queda un poco justo. Igual pasa con el motor, que tiene sus cosas buenas pero también malas. Las menos buenas son su sonoridad en frío y también a baja velocidad. Además le falta un poco de empuje a bajas vueltas para luego dar el tirón a partir de 1.800 y empezar a decaer sobre las 3.000.

El consumo homologado es bueno, el real está en torno a los 6,5 litros, que no es mala cifra. Pero es bastante variable a las diferentes formas de conducir, si decidimos disfrutar de su potencia el consumo se eleva más de lo normal en los diésel.

Y para terminar dos detalles de ergonomía. El asiento del conductor tiene regulación de la inclinación del respaldo por puntos y no milimétrica. Este fallo se está generalizando a pasos agigantados y me parece un error de los fabricantes que a buen seguro se ahorran un buen dinero desechando las antiguas ruletitas que te permitían elegir tu inclinación exacta. El otro detalle es que el retrovisor interior estorba un poco a los conductores altos y debería estar un poco más elevado y adelantado o la banqueta del asiento más baja.

Eso es todo, estos son los puntos clave positivos y negativos que hemos apreciado en el Subaru XV diésel.

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