Lexus cumple 30 años: de una marca de coches "imposible" a la conquista de la excelencia en el mundo del automóvil

"Imposible". Esa palabra resonó cientos de veces en los oídos de Ichiro Suzuki, ingeniero jefe del proyecto Circle F, proyecto de donde nació Lexus en 1989. Para muchos era imposible plantear un coche que fuera estable y confortable, rápido y eficiente, silencioso y ligero, elegante y aerodinámico, cálido y funcional.

En 1989, Lexus acalló bocas a mansalva. Y comenzó a dejar otras abiertas.

Los orígenes de Lexus se gestionaron con rapidez y en secreto. Sólo seis años antes, en agosto de 1983, el entonces presidente de Toyota, Eiji Toyoda, había planteado a sus hombres de confianza el reto de fabricar el mejor coche de lujo del mundo con estas palabras: “¿Podemos crear un coche de lujo capaz de desafiar a los mejores?”.

Para 1989, más de 1.400 ingenieros y 2.300 técnicos habían trabajado en el Lexus LS con 450 unidades de prueba y un millar de prototipos de motores que darían paso al propulsor V8 4.0 de 253 CV que montó el primer Lexus, un motor con el que Lexus apuntaba directamente al mercado norteamericano.

Todo, mientras resonaba en los oídos de Ichiro Suzuki la palabra "imposible".

El Lexus LS 400 fue un coche avanzado en lo tecnológico, contaba con unos impecables acabados hechos a mano y con una inigualable calidad de fabricación. En el proceso de fabricación Lexus incluyó 300 controles de calidad nunca vistos antes en Toyota, y la planta de Aichi (Japón) se convirtió en la factoría que menos fallos tenía en el mundo.

En cuestión de dos años, el Lexus LS 400 se convirtió en el mejor coche de lujo del mercado norteamericano, reconocido así por JD Power con el primero de un montón de galardones que en poco tiempo fijaron a la marca premium de Toyota como un referente en Estados Unidos. Y entonces comenzó la aventura de Lexus más allá de Norteamérica. En 1994, Lexus llegó a España.

Takumi, una clave para la excelencia

Takumi es un concepto japonés que sirve para explicar el afán por lograr la excelencia en los coches Lexus desde el primer momento. Un takumi es un artesano. Y en Lexus, los takumi son los maestros artesanos que lideran los procesos de fabricación. No hay ningún takumi en Lexus que no tenga 25 años de experiencia, y no hay en la marca ingenieros de grado más elevado que los ingenieros takumi.

Para que nos hagamos una idea acerca de sus capacidades, basta decir que a los aspirantes de takumi de Lexus se les evalúa realizando varias pruebas de destreza, de entre las que destaca la elaboración de un gato de origami con una sola mano, la mano no dominante, en menos de 90 segundos.

Desde que Eiji Toyoda planteó a los suyos la necesidad de tener el mejor coche del mundo en conceptos tan contrapuestos que a Ichiro Suzuki le saturaron los oídos con la imposibilidad de conseguirlo. Tan imposible era, que sólo con takumi sería posible llevar a cabo este reto.

No sabemos si la papiroflexia está o no presente en la confección de los acabados de Lexus. Lo que sí podemos certificar es que el primer Lexus LS 400 rezumaba una excelente factura en sus acabados. Sin ser probablemente el más bonito ni seguramente el más equipado del momento, sí que fue un producto muy bien conseguido.

Lexus sacó partido de esa excelencia y no dudó en vender su Lexus LS 400 como un producto muy bien acabado, suave y fiable, terminado con unos ajustes precisos que en aquella época no conocían rival.

El anuncio comercial del Lexus LS 400 sosteniendo en equilibrio una pirámide compuesta por 15 copas de champán colocadas sobre el capó mientras el coche rodaba a casi 230 km/h sobre un banco de pruebas representó un serio toque de atención para todo el sector. Lo imposible se había hecho posible.

Hoy, los ingenieros takumi inspeccionan de forma manual las piezas más importantes de los vehículos. Apenas hay unos pocos takumi en cada planta de Toyota, pero su papel resulta imprescindible en la fabricación de Lexus.

Lexus marcó el camino hacia la excelencia en el trato con el cliente

La calidad que buscaba Eiji Toyoda para Lexus no se limitaba a tener el mejor coche de lujo del mundo. Lexus debía ser una marca que acogiera al cliente en su concesionario y lo tratara de forma distinguida.

Omotenashi es el concepto japonés que engloba la filosofía de Lexus en este apartado. Con orígenes a caballo entre la ceremonia del té y las artes marciales, omotenashi no tiene una traducción sencilla, pero habla de la hospitalidad llevada hasta lo máximo, habla de la pasión por lograr que otra persona se sienta a gusto.

Muy presente en la cultura japonesa, el omotenashi guía la forma de hacer de Lexus en su red comercial desde el primer día. Y, de hecho, algunos de los protocolos que estableció Lexus en su red comercial fueron pasando poco a poco a otras marcas, para acabar siendo prácticamente un estándar del sector.

Entre las características que definían a los concesionarios Lexus estaban que el lugar resultara acogedor y el trato al cliente, excepcional, haciendo de sus necesidades una absoluta prioridad. Si Lexus era un producto excepcional, igual de excepcional debía ser el proceso de compra y las acciones de posventa.

Así, Lexus destacó por ofrecer servicios como los dos primeros mantenimientos de forma gratuita, mayores facilidades a la hora de recepcionar el vehículo, incluyendo la recogida a domicilio del coche para realizar sus revisiones en el taller. A la entrega, Lexus decidió que sus coches debían devolverse completamente limpios, de manera que el paso por el taller supusiera para sus clientes poco menos que un nuevo estreno de su propio coche.

El camino de Lexus a través de los años

Lexus UX (2019)

En los 30 años que han transcurrido desde el lanzamiento del Lexus LS 400, la marca ha ido incorporando otros pilares sobre los que ahora se asienta su política de marca. Además de la calidad encarnada por esos takumi y el cuidado por el cliente representado por el concepto omotenashi, Lexus dio en 2005 un paso adelante, y ese paso se llamó hibridación.

Un punto de inflexión llegó cuando Lexus anunció que abandonaba el diésel, allá por 2013. Hoy por hoy, nadie duda que la marca premium de Toyota está volcada con los sistemas híbridos de gasolina y electricidad.

Lexus LF-NX Crossover (2013)

Un nuevo paso adelante lo dio Lexus cuando decidió innovar por completo en diseño y presentó en el Salón de Frankfurt de 2013 un concept-car que sentó la base para muchos de los diseños que estamos viendo hoy en el mercado, y no sólo firmados por la japonesa.

El último paso adelante lo ha dado Lexus, en buena sintonía con su matriz Toyota, trascendiendo el mundo estricto del automóvil. Si Toyota anda buscando su hueco en soluciones de movilidad aptas para todos los públicos, Lexus se quiere acercar cada vez más al mundo del lifestyle, el estilo de vida.

En esta vertiente, Lexus estructura su interés en tres ramas: arte y música, gastronomía y viajes, deporte y vida social. Y todo esto, de hecho, entronca bien con aquella marca de excelencia que quiso crear en su día Eiji Toyoda.

Conduciendo con una mirada hacia el pasado

Para celebrar su 30º aniversario, Lexus ha dispuesto una jornada de pruebas con siete modelos clásicos de la marca. Por centrarnos en algunos, hablaremos de tres de ellos: Lexus LS 400 (1989), Lexus IS 200 (1998) y Lexus SC 430 (2001).

El resto de los clásicos son los Lexus RX 400h (2003), Lexus GS 450h (2005), Lexus LS 460L (2006) y Lexus LS 600h (2006). Demasiado modernos para poner a prueba los primeros pasos de la marca en el mundo. Y no hablemos ya del salvaje Lexus LC 500, que probamos a fondo en su día.

Todas las fichas técnicas de los clásicos puestos a disposición de la prensa, en la siguiente galería:

Por cierto, que las unidades clásicas pertenecen no sólo a Lexus sino también a propietarios particulares, que las han cedido para la ocasión. Y todas ellas han sido viniladas en blanco para el evento, a fin de conseguir una mejor apariencia y una mejor experiencia, sin que apenas nadie note la modificación a primera vista. Lo de los takumi y el omotenashi, y todo eso.

Abundando en la lógica del evento, recupero unas palabras de Maya Angelou que nos ha brindado Lexus, y que dicen así:

"Las personas olvidarán lo que dices y lo que haces, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir".

Cosas de la amígdala. Vamos a por los coches.

Lexus LS 400: Space Oddity

Lexus LS 400 (1989)

El Lexus LS 400 supuso el pistoletazo de salida para la marca Lexus. Fue aquel famoso mejor coche de lujo del mundo que quiso lanzar Eiji Toyoda. Y las primeras impresiones que se perciben al ponerse a los mandos de uno de ellos hablan de pulcritud y de sobriedad.

Pulcritud en la elección de materiales, pulcritud en la forma de combinarlos, pulcritud en el ensamblaje de los elementos. Es un coche limpio, soberbio en el buen sentido, rezuma calidad y esplendor. Y por fuera transmite esa sobriedad que tanto gustaba en Estados Unidos a partir de los años 70. No extraña nada de nada que diese la campanada en su día.

Cuenta con ajustes poco frecuentes a finales de los 80. Reglaje eléctrico de la altura del cinturón de seguridad, botón para elegir entre dos ajustes de dureza de la suspensión, asientos traseros calefactados con botones situados en una mesa abatible... En la siguiente galería de fotos podemos ver esos y otros detalles.

Al ponernos en marcha, descubrimos una estabilidad y una precisión que incluso hoy sorprenden. Es un transatlántico navegando firme por las carreteras del Penedès, donde nos encontramos. Sereno e imponente, resulta cómodo al volante y también en las plazas traseras (salvo por el espacio libre en las rodillas).

Nos combinamos en la experiencia Gerard Farré (coches.net) y yo, turnándonos en la diversión de ser chófer y pasajero de un coche que, sin aspirar a ser más de lo que muestra, con el paso de los años mantiene una esencia de berlina señorial que para sí querrían muchos. Quizá no fuera el mejor coche de lujo del mundo... pero hoy por hoy sigue siendo un cochazo.

En mis oídos suena David Bowie, mientras con el móvil grabo un pequeño vídeo para Gerard, que está que no cabe en sí de gozo, sentado al volante del sobrio pero sin embargo emocionante Lexus LS 400. Ground Control to Major Tom...

Repaso mis notas. Según dijeron en su día muchos cuñaos de la época, era "imposible" tener un coche que a la vez fuera estable y confortable, rápido y eficiente, silencioso y ligero, elegante y aerodinámico, cálido y funcional.

Pues menos mal que era imposible... Salvo por el tema de la eficiencia, que no lo puedo atestiguar por motivos casi obvios, el resto de los condicionantes que pesaban sobre el proyecto Circle F se diluyeron, dando vida a un coche más que posible. Lo veo, lo toco, lo siento. Fue una realidad.

Lexus IS 200: Good vibrations

Lexus IS 200 (1998)

Cambio de ambiente de manera radical y me voy a por el Lexus IS 200. Viendo su exterior sufro un flechazo instantáneo a cuenta de un Honda Civic MB3 que tuve un tiempo, y busco en el Lexus ese punto desenfadado que puede aportarme una berlina media como esta, que con sus 155 CV para 1.360 kg promete diversión.

Y vaya, si cumple... Hay dos unidades disponibles, una manual y otra automática, y realizo mi recorrido con una que tiene cambio automático. Es impresionante su entrega de potencia y par, hasta el punto de cortarme un poquito las ganas de buscarle las cosquillas al coche, que tampoco es plan.

En carretera, y con todas las precauciones posibles, el Lexus IS 200 se muestra vivaracho y fiel a lo que se le pide. Es un coche que aunque no destaca por su ligereza consigue ser ágil. Acelera de fábula, se mantiene en el sitio, gira de forma fiel. Y esto, sin renunciar a acabados bien trabajados. De ellos, me quedo con el panel de instrumentos, compuesto por tres esferas de aspecto intachable.

Y de repente me acuerdo de los Beach Boys. I'm pickin' up good vibrations. She's giving me the excitations... Y de pronto siento que todo está bien.

De vuelta al punto de encuentro, paso momentáneamente por la unidad que lleva cambio manual, con una palanca rematada en un pomo de tacto algo discutible, y decido que en este caso el caballo ganador no precisa de un pedal de embrague.

Lexus SC 430: Forever young

Lexus SC 430 (2001)

Para completar mi tríada, y dejando de lado otras unidades probadas, vamos ahora con el Lexus SC 430. Un capricho, mira... Confieso que le he echado el ojo enseguida, y parece que no he sido el único. Hay dos unidades a disposición de la prensa, y las dos tienen más pretendientes que Penélope. Por probar, probamos hasta si podemos viajar más de dos personas en uno de ellos. Ni de coña. Los asientos traseros están de adorno y ahí no hay quien quepa.

Por fin salgo con el descapotable. De primeras se le nota algo pesadete, la verdad. Su motor V8 4.3 desarrolla 286 CV con 419 Nm para mover 1.740 kg, y aunque sean potencia y par sobrados, esa masa tiene sus inercias. Supongo que nos pasa a todos. Con la edad nos volvemos algo más lentos y pesados, más sosegados, aunque intentamos conservar ese nervio que nos hizo triunfar en el pasado.

Con todo, la experiencia que proporciona un cabrio de 4,52 metros como este mientras sopla una suave brisa por la carretera es de esas cosas que hacen que uno flote a unos dos metros de altura, centímetro arriba o abajo. Y la estabilidad que me brinda el Lexus SC 430 contribuye a mi bienestar.

Miro a mi alrededor. El lujo de un interior decididamente Lexus me saluda con su cuero y sus plásticos de gran calidad, y veo ahí el resultado de años y años de experiencia. Takumi.

Y de repente empiezo a canturrear...

Let's dance in style, let's dance for a while.
Heaven can wait we're only watching the skies
Hoping for the best, but expecting the worst,
Are you gonna drop the bomb or not?

Let us die young or let us live forever.
We don't have the power, but we never say never.
Sitting in a sandpit, life is a short trip,
The music's for the sad man.

Can you imagine when this race is won?
Turn our golden the faces into the sun
Praising our leaders, we're getting in tune.
The music's played by the madman...

Forever young,
I want to be forever young.
Do you really want to live forever?
Forever, and ever...

Y vuelvo a casa. Y toco de nuevo el suelo. Omotenashi.

Los gastos asociados a esta toma de contacto han sido asumidos por Lexus. Para más información, consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

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